Hojas secas.
Fede, acá, advierte sobre un nuevo estilo opositor, que vendría funcionando desde hace cierto tiempo en forma aceitada. Basta comparar los discursos de Mauricio Macri y Ricardo Alfonsín con las tapas de Clarín para tomar nota de lo que señala: la autonomía relativa entre dirigentes políticos y multimedios.
Pero Fede va más allá, y señala la necesidad de conceder autonomías relativas varias al interior del kirchnerismo, algo que compartimos:
“El kirchnerismo se siente un todo, donde la división de tareas no existe, y se pide la misma responsabilidad y los mismos deberes para una campaña electoral a 50 intelectuales inorgánicos reunidos en la Biblioteca Nacional que al candidato en cuestión, que termina respondiéndoles…. ¡a ellos! “Somos gobierno”, “somos batalla cultural”, “somos militancia”, “somos el pueblo”. Y no, todas esas cosas son cosas diferentes, con universos simbólicos y materiales diferenciados y, por ende, deberían ser parte de recetarios de acción también dispares. Necesitamos el doble comando. De mínima. Si me apuran, diría que uno triple también va. [...] Y por eso, cuando desde estas orillas se critica la verticalidad mal entendida, se critica esa falta de capas diferenciadas. No se critica la conducción. Sí que la forma de esa conducción asuma modos de absorción todoterreno. [...] El temor no es lo que se diga en 678, sino que eso sea todo lo que se diga. No podemos ser todos fanáticos. Los registros deben estar diferenciados.”
Y corto la cita ahí, porque si no, tengo que poner el posteo entero. Pero esencialmente, Fede pide autonomías operativas, diferenciación de discursos, cortarla con la narrativa para los ya convencidos, salir a construir mayorías, etc.
Tengo dos observaciones. La primera es que los errores de la conducción reflejan un estilo, que ha permanecido inalterable desde 2003. El decisionismo kirchnerista, que tan bien sirvió a los fines de construir una nueva legitimidad institucional, ya no sintoniza. Y aquí viene la duda: ¿será el gobierno capaz de cambiar? ¿O está tan consustanciado con ese estilo que en definitiva, puede concluirse razonablemente que es lo que expresa, y que por ende no es probable que sepa, quiera, o pueda cambiar?
Creo que cualquier lector del blog sabe que la pregunta es aquí un mero ejercicio retórico. Claro, esto tiene un precio inmediato, del que hablamos casi todos los días como si fuese un misterio de la Naturaleza. Abel enlaza los dos problemas acá:
“El lenguaje K tiene que ver con el método de conducción K. [...] El desaliento, la hostilidad a la iniciativa política no aprobada “desde arriba” reflejan la dificultad de Néstor y ahora de Cristina Kirchner de articular su poder política, de manejarse con estructuras más o menos orgánicas. El estilo de conducción “radial” tiene un precio. Uno mucho más alto que las dificultades, y los errores, en la comunicación. Es el hecho que no exista una expresión política kirchnerista organizada, dentro o fuera del poder. [...] Nada de esto es nuevo, ni especialmente alarmante en el peronismo. [...] Pero es evidente que este gobierno está pagando un precio por esa acentuación del estilo decisionista del peronismo.”
En pocas palabras, la ausencia de una fuerza sociopolítica propia puede ser entendida como el emergente de un estilo de conducción que no da margen ni aire para la iniciativa lateral y desde abajo. Y ese sí es un error de la conducción.
Ejemplos hay varios. Fede señala el uso indiscriminado de la juventud como discurso efectista, sin que se le otorgue a esa misma juventud la posibilidad de jugar con cierta autonomía. Al contrario, obtiene las posiciones que obtiene porque no tiene ninguna. Yo agregaría que esos sectores, que tampoco son tantos -y son, sin embargo, muy valiosos, mucho más valiosos que tres docenas de nuestros dirigentes- han cargado con una mochila excesiva, la de ser la entera renovación del movimiento. Me parece que les pesa, y es comprensible.
El otro ejemplo de un ejercicio de poder completamente vertical es, por supuesto, el del cierre de listas. Que clavó en piedra una sentencia: si querés estar, tenés que estar en cuerpo y alma para la presidente, y aún así podés quedar afuera.Ya señalamos los defectos de esta operación, el menor de los cuales es que Cristina misma no es eterna, y en algún momento va a depender de los mismos tipos que se quedaron afuera. De la Confederación General del Trabajo, de los Movimientos Sociales, y de las organizaciones que le dan a este gobierno su distintivo acento popular.
Pero mejor volvamos. El problema, decía, reside en creer que dicha conducción puede cambiar. O, mejor dicho, que dadas las condiciones actuales es verosímil pensar en un cambio de actitud. Yo creo que no, que no es factible. Todo lo que se construya, necesariamente, deberá tener una pata por afuera, porque no hay margen por adentro, para ninguna iniciativa. Y necesitamos iniciativa. En plural, iniciativas.
El segundo punto que me gustaría marcar es el tema de la profundización del modelo. Se ha impuesto, debo decirlo, como un auténtico significante vacío: significa casi cualquier cosa para los más distintos auditorios, y no me refiero sólo a los opositores, sino principalmente a los oficialistas.
En principio, hay que analizar de nuevo, en este mundo en escombros, qué es el modelo y si tiene futuro. Luego, casi de inmediato, puede intentarse una valoración acerca de cuánto nos agrada, o no, ese futuro.
Mi impresión es que el kirchnerismo tendrá que afrontar la necesidad de realizar cambios estructurales, tanto en lo referente a su discurso político, como a las medidas que llamamos el modelo. Mi preocupación no reside tanto en que ello le acarree pérdidas entre los ultra convencidos -que, como se ha visto, tampoco son tantos-. Lo que realmente me preocupa es que no sé si el gobierno está preparado y/o dispuesto a afrontar esos cambios de matriz.
Ezequiel Meler.






Coincido que el tema profundizacion es hoy un significante vacío . Pero a que te referis con cambio de matriz ?
El cambio de matriz que yo buscaria es que nustra economia y nuestra region sea lo mas independndependiente posible del resto del mundo y de lo que pase por alli . Hoy por suerte estamos en esa senda y lo que nos faltaria es mayor indusstrializacion y menos soja y comoditties lo que no es ma que la historia economica argentina
BNDES argentino para cuando?
Javier: Me refiero a la matriz política decisionista, en principio.
[i]El temor no es lo que se diga en 678, sino que eso sea todo lo que se diga.[/i]
[b]•[/b] Pero el tema es que eso no sucede, o sea…, no se dice solo lo que se dice en 678. Si uno escucha bien los discursos de Cristina, o Anibal, o Moyano, o Mariotto, o … vas a ver que todos parecieran tener voz propia, y muchas veces hasta contradicen a 678. Ejemplos hay varios, podes pensar en el tema de la legalización de la marigüana, la visión de las últimas elecciones en CABA, la postura de Carta Abierta, etc…
El problema entonces no es que todo lo que se diga sea lo que se dice en 678, sino que lo que resuena es lo que se dice ahi. Y esto es así por que a los medios y opositores les conviene que pase eso, y ellos hacen la caja de resonancia a los dichos de 678, pero no a los de los funcionarios Kirchneristas (excepto cuando las cosas que dicen, previa tergiversación, o no, se hacen funcionales a sus partidos).
No podemos ser todos fanáticos. Los registros deben estar diferenciados.
Hay veces que me causa una cierta molestia que haya tanto fanático, pero despues leo a Evita, y reconsidero mi postura:
[b]Evita:[/b] [i]“Solamente los fanáticos -que son idealistas y son sectarios- no se entregan. Los fríos, los indiferentes, no deben servir al pueblo. No pueden servirlo aunque quieran. Para servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso a morir. Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad. Los fanáticos sí. Me gustan los fanáticos y todos los fanatismos de la historia. Me gustan los héroes y los santos. Me gustan los mártires, cualquiera sea la causa y la razón de su fanatismo. El fanatismo que convierte a la vida en un morir permanente y heroico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte. Por eso soy fanática. Daría mi vida por Perón y por el pueblo. Porque estoy segura que solamente dándola me ganaré el derecho de vivir con ellos por toda la eternidad. Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo. Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores y los descamisados. El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas. Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón. Por eso los venceremos. Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán ser nunca fanáticos. Porque no tienen corazón. Nosotros sí. Ellos no pueden ser idealistas, porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia, pero los ideales tienen su pedestal en el corazón. No pueden ser fanáticos porque las sombras no pueden mirarse en el espejo del sol. Frente a frente, ellos y nosotros, ellos con todas las fuerzas del mundo y nosotros con nuestro fanatismo, siempre venceremos nosotros. Tenemos que convencernos para siempre: el mundo será de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo. Quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y de los imbéciles que nos hablan de prudencia. Ellos, que hablan de la dulzura y del amor, se olvidan que Cristo dijo: “¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y que más quiero sino que arda!” Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo. ¿Qué son a su lado los eternos predicadores de la mediocridad?”[i]
[i]“la profundización del modelo. Se ha impuesto, debo decirlo, como un auténtico significante vacío: significa casi cualquier cosa para los más distintos auditorios, y no me refiero sólo a los opositores, sino principalmente a los oficialistas.”[/i]
[b]•[/b] Acá nuevamente no comparto, o al menos no en la totalidad de lo dicho. Si bien es cierto que el modelo tiene distintos significados dependiendo del auditorio, no es sierto que sea [i]“casi cualquier cosa”[/i].
Lo que se hace llamar “modelo”, es lo que confiere al Kirchnerismo la cualidad de peronista, y como buen peronista, es bien conciso en la teoría, pero puede traducirse en distintas medidas en la praxis. Y esto es en lo que difieren los auditorios, pero todos coinciden en el mismo hilo conductor. Todos apuntan en medidas nacionales y populares para lograr la mayor igualdad básicamente.
Entonces, tampoco hay que darle el lugar a los contras a que descalifiquen por no tener un significado real concreto, por que la realidad es que tiene un significado teórico muy concreto, solo hay que buscar las mejores formas de llevarlo a cabo.
[b]•[/b] De todos modos me parece que a lo que apunta tu comentario pasa por otro lado, por darle un mayor lugar a otros sectores dentro del kirchnerismo. En eso estoy de acuerdo. Pero tambien entiendo que sea algo muy dificil. Si nos ponemos a pensar, eso fue la base del Kirchnerismo, “la verticalidad”, y la verdad que entre tantos “verticales”, muchisimos nos cagaron de lo lindo. Es muy dificil encontrar gente que realmente apuesten por el pais, y que no se quieran colgar de las tetas de Cristina para ganar una elección. Lograr eso es un armado que puede llevar muchisimos años, y con personas dentro del partido dedicadas pura y exclusivamente a eso.
No quiero justificar al Kirchnerismo de haber pecado en estos tiempos de no haberlo hecho, pero por lo menos considero que fue entendible ya que hasta hace un año, nadie quería suicidarse políticamente acercándose al FPV, ejemplos hay varios. Sin embargo, si se gana las proximas elecciones con una buena legitimidad, creo que va a ser mas facil lograr esto que mencionas vos, y no tengo dudas que la cupula Kirchnerista lo está considerando.
Te diría que hay algo más grave aún, y es que de hecho sí está empezando a haber iniciativa propia y sesgos de autonomía en el kirchnerismo, en parte de él al menos. Scioli, por dar un ejemplo. Yo no tengo problemas con Daniel, tipo que respeto, se ha mantenido leal y es el principal exponente de esta alianza entre distintos imaginarios, procedencias, idiosincrasias (que sólo pueden ser contenidas bajo eso que llamamos peronismo), que en definitiva es lo que hace posible que exista un gobierno de estas características en Argentina (hemos comprobado estas semanas que el kirchnerismo “sólo” no pasa de la veintena porcentual de votos).
Me parece que hoy corremos el riesgo de que los rasgos más osados, renovadores, transformadores del este proceso terminen siendo (si es que no lo son desde un principio) potestad absoluta de Cristina, y por tanto dependientes de la “matriz decisioncita” de la conducción. Más que indignarnos por las entendibles e incluso justificadas demostraciones de distancia de algunos de los actores de este proceso, de lo que deberíamos preocuparnos es de mostrar cierta capacidad política que evidencie que atrás (o incluso al lado) de CFK hay una fuerza viva, dinámica y con identidad propia… porque Cristina se termina en el 2015 y, nos guste o no, los únicos que están demostrando tener un capital político propio son aquellos que tienen una visión (legítima y respetable como todas) más conservadora de cómo debe seguir esto…
“Me parece que hoy corremos el riesgo de que los rasgos más osados, renovadores, transformadores del este proceso terminen siendo (si es que no lo son desde un principio) potestad absoluta de Cristina, y por tanto dependientes de la “matriz decisioncita” de la conducción”
“… porque Cristina se termina en el 2015 y, nos guste o no, los únicos que están demostrando tener un capital político propio son aquellos que tienen una visión (legítima y respetable como todas) más conservadora de cómo debe seguir esto…”
Muy cierto
coincido plenamente. También tengo dudas de que ese cambio quiera o pueda llegar, pero en todo caso, sin duda hacen falta replanteos de todo tipo; empezando por lo siguiente: ¿Vamos a ganar para conservar el estado de cosas actual o de lo que se trata es de generar nuevos diagnósticos para los problemas nuevos (y viejos) que aún no se resolvieron?