De nuevo, sobre las elecciones porteñas.
Desde el día de los comicios, se han escrito algunas cosas interesantes sobre el desarrollo de los mismos y, en especial, sobre sus resultados. Creo que hemos abarcado casi todos los ángulos posibles. Veamos algunos.
1. La estrategia
Hernán Brienza, rápido de reflejos, ha sostenido la necesidad de replantear la estrategia del peronismo en una ciudad que no lo necesita:
“Buenos Aires no es peronista porque no necesita del peronismo. Esta ciudad ha sido “peronizada” por el Yrigoyenismo, por ejemplo, que hizo ascender a los sectores medios a la vida económica, política y cultural. El peronismo, entre otras cosas, significa para la Nación el contrato social de la justicia social y del combate contra la pobreza y la miseria. La Capital tiene los mejores estándares de vida del país, ergo, el peronismo debe replantear su estrategia para seducir a su electorado.”
No comparto totalmente este análisis, en la medida en que me parece que homogeiniza excesivamente los estándares de vida de la ciudad en torno a sus valores promedio, que son muy altos, pero esquiva el bulto de lo que implica el voto a Macri en zona sur. Allí, si bien queda claro que la diferencia fue sustancialmente menor, por no decir exigua, también ganó Macri. Es entonces la identidad del propio peronismo la que fracasa como tal, no tanto porque no existan sectores con necesidades básicas insatisfechas -que los hay, y en buena cantidad-, sino porque esos sectores no se sienten interpelados por el kirchnerismo, no sienten que les garantice lo que reciben por otro lado. Volveré a ello antes del final.
2. La campaña.
Fede Vázquez, en cambio, apunta con mayor claridad a los ejes de campaña, y en especial a la caracterización del macrismo:
“Pensarla como “fracasada”, como “pésima”, cerró los caminos para ver una interpelación política que, a pesar de todo, siguió funcionando. Se dio como un hecho algo que todavía hace falta instalar. ¿Cuáles eran las grandes razones que tenía el votante medio para sacar a Macri? UCEP y Fino Palacios son nichos de mercado electoral extremadamente pequeños. La situación de las escuelas públicas, lejos de ser ideal, tampoco convierte en verdad la rimbombante “las escuelas se caen abajo”. Macri no tuvo un cromañón, ni una 125. Barrenó las olas. La gestión de Macri se parece a otras de la Ciudad: intenta joder lo menos posible, pasar desapercibida y espera que el reconocimiento venga con esos aires: livianos. El macrismo hace poco, pero pide poco. Lo contrario del kirchnerismo que se sustenta en una gestión incómoda, inquieta, que se cuelga objetivos de máxima, que rompe las bolas, pero que por eso mismo necesita construir una lealtad más fuerte entre sus seguidores. No necesita sólo votantes, necesita convencer, dar vuelta ideas, politizar en fin.”
3. La política nacional hacia la ciudad.
Fede tiene razón: la caracterización fue mala, y en consecuencia el discurso fue errado. No puede coexistir una campaña adecuada con una interpretación que no lo es. Me parece, no obstante, que falta algo: reconocer que la política nacional hacia la ciudad fue también errada, y que en consecuencia, los candidatos nacionales no serían bienvenidos -valga la ironía- por un electorado que ha visto a la Nación ausentarse del distrito. Como señala el Pájaro Salinas:
“El kirchnerismo no existió en la ciudad, y aún en el poder legislativo, un lugar importante de disputa, debate y orientación del abundante y desorientado activismo kirchnerista. Imperdonablemente, tampoco existió el Estado nacional, que pretende actuar en Buenos Aires como con cualquier provincia sin darse cuenta de que, para sus necesidades objetivas, Buenos Aires es autosuficiente y no depende siquiera de la coparticipación, porque no coparticipa. Y sin tomar en cuenta tampoco que está en manos de un político opositor que pretende, muy deficientemente gracias a Dios, usar el gobierno de la ciudad como base de poder y vidriera para la creación de una fuerza nacional.”
Nuevamente, touché. El kirchnerismo porteño es un conglomerado de fuerzas que no logra, pese a un denodado intento, conciliar el frente que se reclama para el balotaje en la primera vuelta. No convence, y su ausencia política es también la ausencia del Estado nacional en los problemas porteños. Son cosas que van de la mano, no podemos separar la expresión política de la acción social que le da identidad. El Estado nacional, que tiene jurisdicción compartida con la Jefatura de Gobierno, debe hacer acto de presencia diariamente en este territorio si lo que realmente desea es romper el cerco que históricamente lo limita.
4. Un populismo de derecha.
Julio Burdman, vía Ramble, establece una constatación que no debe ser desmerecida. Macri ha ganado, con excepción del balotaje de 2003 -victoria pírrica de un Ibarra que no llegaría a cumplir su mandato-, todas las elecciones disputadas en el distrito. No es un problema que aparece ahora o en 2007, sino que es contemporáneo a la aparición misma del kirchnerismo en el plano nacional.
¿Y con qué se relaciona? Yo no insistiría demasiado con la lectura que propone asociar el fenómeno Macri con las estructuras del peronismo. Esto sucede, es cierto, en la zona sur, pero dichas estructuras hace tiempo que no representan demasiado. Burdman, en cambio, es luminoso al señalar la distancia que recorta a Macri del resto de sus acólitos PRO. En definitiva, se trata de un aspecto que hace menos a la construcción colectiva -existente, de todos modos, en donde hace falta- que al magnetismo, por extraño que pueda sonar, de un referente capaz de sintonizar con distintas franjas del electorado, y con diferentes tradiciones políticas.
Sorprendentemente, en estos tiempos desangelados, Macri es un político catch all, que crece en el vacío político de una ciudad en la que su figura llega casi a la década de supremacía -y ha de superarla, esto es seguro-. Aquí, pero también en la Santa Fe de Del Sel, y en la Salta de Olmedo, aparecen ya los contornos de un fantasma que hace tiempo sospechábamos cercano: el de un populismo de derecha o centroderecha. Dicho fenómeno no se limitaría exclusivamente, como habíamos creído, al electorado ferozmente antikirchnerista, sino que sería, en principio, capaz de trascender las fronteras ideológicas que tan prolijamente demarcamos. Como señala Wainfeld, “un gobernante de centroderecha popular no es lo mismo que la derecha tradicional argentina.”
Un caso arquetípico de esta capacidad cacth all es el desempeño de PRO en el sur. En principio, no se verifica en absoluto la afirmación de Marcos Novaro, para quien “a Macri lo han votado más en la zona sur donde habita el grueso de los porteños pobres que en los barrios de clase media“. Al contrario, el desglose por comunas muestra otra realidad. No es el sur peronista el que le impone jefe de gobierno al centro – norte radical progresista, como quieren hacernos creer algunos analistas desde la absoluta pereza intelectual.
Dicho esto, reconociendo que en el sur el desempeño de Filmus ha sido mejor, y la distancia, cuantitativa y porcentual, menor, hay que decir que allí también Macri ha hecho pie. No le bajemos el precio a este dato, ni a su victoria, porque cometeríamos un error a cobrar tarde o temprano en el plano nacional.
¿Cómo sostiene Macri su primacía sureña? Aquí, ya lo he dicho, el macrismo se comporta desde un estilo de gestión fuertemente territorial, que reconoce e incluso profundiza el proceso de conurbanización que vive la zona y que ha sido abundantemente descrito. Los CGP, los locales, y la presencia constante de las huestes de Desarrollo Social Ciudad (Vidal) son las claves de un control político bastante estricto, que no es desafiado por las políticas nacionales.
Me imagino, ya, la reacción del lector. Ahora resulta que Macri es un dirigente popular y populista con política social. Adelanto que, en parte, esto es cierto, en el reducido espectro de la CABA, como es cierto, o lo fue, de De Narváez 2009, de Olmedo, de Miguel Del Sel. La diferencia estriba en el control del gobierno: quien crea realmente que Macri no tiene política social (porque, ¡cómo va a tenerla, si es de derecha?) debe atender al presupuesto del ministerio encargado de implementarla, que dejo en línea. Son 1.197.128.500 millones de pesos repartidos en diferentes programas, que obviamente siguen la segmentación socioeconómica y residencial de la ciudad. Para el territorio que afecta, es plata, y no poca.
Segunda objeción a la que me adelanto: podría deducirse que, puesto que sostengo que existe una conurbanización de la ciudad, propongo una peronización del distrito. No, no lo propongo, porque creo que lo que el fenómeno macrista nos dice es que debemos atender a diferentes grupos de votantes, con necesidades específicas, de manera diferenciada. Al contrario, dado que la propia estructura del gasto estatal porteño está segmentada, aparece claro que no hay solución simple a la vista.
5. La importancia de la cultura política.
Raudos como fieras selváticas, salimos a ningunear el voto porteño que nos negaba su favor. La Anibalada del día después, mal compensada por la atención a un músico de otra generación, fue distintiva:
“André Malraux, que fue ministro de Asuntos Culturales de la quinta República Francesa, decía que los pueblos no tenían los gobiernos que se merecen, tenían los gobiernos que se le parecen, y a mí me llama la atención que la ciudad de Buenos Aires se le parezca a Macri, la verdad, de corazón lo digo, porque yo no vi nunca a nadie que le importara tan poco un gobierno”
Así no, muchachos. Por ese lado, vamos muertos. Al contrario, tenemos que pensar qué es lo que hicimos y hacemos mal para que nos gane Macri, sin alienar al electorado. No es consustancial a nuestra tradición el prejuicio elitista, ni el regocijo de minoría esbelta. Al contrario: somos nosotros los que fallamos, ese es el saldo de la derrota.
¿Y por qué fallamos? El panorama está bastante completo, pero creo que falta sopesar adecuadamente un tema que me viene preocupando, y es la distancia entre el discurso político del gobierno y el imaginario político de la sociedad. No sé si Durán Barba tiene razón: estoy seguro, sin embargo, de que el lazo entre las referencias políticas y los sectores que las acompañan es primordialmente afectivo. El perfil y la campaña de Filmus indudablemente no fueron los más adecuados -aquí me corresponde un mea culpa-, en parte porque buscar la sintonía con el radical – progresismo de antaño es buscar el rostro de un electorado ausente, cuyas preocupaciones hoy son otras.
Es en este sentido que he mencionado lo complejo de reducir la campaña a la defensa de lo público. En la ciudad, casi el 50% de la matrícula escolar corresponde a instituciones privadas. Algo similar sucede con la salud, sea por las OS sindicales o por las prepagas, o por una combinación de ambas. Claro que Macri tiene algo que ver en ambas cosas, pero lo importante es retener esto: una buena cantidad de ciudadanos porteños y de zonas aledañas no recurre ni a las escuelas públicas ni a los hospitales públicos.
En este contexto, ir a la defensa de lo público no alcanza, no es suficiente, porque lo público -lo digo como trabajador de la educación pública, y en el sur- es un horizonte básico, que no enamora a nadie. Todos sueñan con algo mejor, y aunque las instituciones más prestigiosas de la educación argentina sean estatales (el CNBA, la UBA, etc.), no podemos negar el impacto cultural que ha tenido la reforma del Estado en la ciudad, un territorio demasiado cercano a la Rosada como para tener, en esos años, algún viso de autonomía.
6. A no bajarle el precio.
La comodidad y la pereza favorecen otro tipo de enunciado, que he escuchado cuando los números estaban ya resueltos: no ganamos la ciudad porque no quisimos. En realidad, todo esto es parte, según se nos dice, de un plan maestro para contener a Macri en la ciudad y dividir así a la oposición nacional.
Personalmente, como crítico acerbo de la conducción en materia táctica, dudo seriamente que éste haya sido el enfoque. Al contrario, Balcarce intervino -si astutamente, es otro tema- la campaña de Filmus a poco de arrancar, cuando vio el perfil sumamente bajo que adquiría. Lástima que no se llevaron a Quevedo…
Asimismo, la presidenta insinuó claramente que traspasaría las comisarías a un eventual gobierno de Filmus. A eso podemos agregarle la Operación Cinturón Sur, versión porteña del Centinela, que encabezó nada menos que la ministra Nilda Garré. Y hay otros elementos, pero podemos dejarlos un poco para concluir que Balcarce quiso ganar: sencillamente no supo cómo. No le fue posible revertir cuatro años de errores en unos pocos meses. No somos tan geniales como para elegir el momento y el lugar de nuestra derrota.
No hay que bajarle el precio a la victoria de Macri. Con lo obtenido, más el ballotaje, se convertirá en el dirigente opositor más votado en el plano nacional. Cierto, no compite ahora, pero claramente tendremos un PRO nacional para 2013, sobre la base de las construcciones sucursales pertenecientes a De Narváez, a Del Sel – Nicotra y a Olmedo. Sospecho que tendrá e irá a buscara a otros dirigentes, cuyas referencias nacionales se han agotado. Y en 2015, no hay ningún Kirchner en la boleta. Por eso, en lugar de putear, en esta segunda vuelta y en 2013 hagamos control de daños: el macrismo está cerca de convertirse en la gran esperanza blanca del sistema político argentino, y especialmente de su brazo derecho.
Ezequiel Meler.





Tal vez el asunto es que el peronismo bajo los kirchner, especialmente desde el conflicto con el campo, está cada vez más lejos de ser lo que era tradicionalmente, un movimiento, y cada vez más cerca de convertirse en un partido de izquierda, progresista, un FREPASO rudo y con malos modales.
Y el trasvasamiento generacional que Cristina está tratanda de forzar a dedo metiendo chicos de la cámpora acentuaría aún más eso.
Por ejemplo, mi papá es peronista, evangelista, del conurbano, siempre votó a los Kirchner, y ahora va a votar a Duhalde por lo del matrimonio gay y porque piensa que Cristina está haciendo mal las cosas.
Tal vez el peronismo está descuidando su flanco derecho y este populismo de derecha podría crecer a costa del peronismo.
Yo no insistiría demasiado con la lectura que propone asociar el fenómeno Macri con las estructuras del peronismo.
Tampoco la desmerezcas, explica a la perfección el voto del sur. Había otro blog que mencionaba a todos los punteros de las distintas comunas que militaban por el pro pero que eran Duhaldistas, pero nunca mas lo encontré, tal vez alguno de tus lectores lo pueda facilitar para poner un análisis un poco mas profundo sobre el tema.
El Lurker, ese mismo análisis que haces vos, yo lo aplico en otro sentido, y viene a colación del comentario que escribí antes. Me da la sensación que Cristina, a travez de la mejoría de su imagen, está intentando limpiar al PJ de los resabios enquistados desde el menemismo que no tienen mucho de peronistas. Y tal vez esto sea un arma de doble filo, por que por un lado es bueno por que “limpia” un poco la política, pero por otro lado es muy dificil construir bases para militar en territorios extensos.
Y para tu viejo: como dijo Mariotto: “un PERONISTA no puede estar en contra de Cristina”.
Mauro:
El problema de esa interpretación, que también he visto en otros lugares, es que se sobrevaloran las estructuras. Son importantes, sí, pero finalmente no pueden vender algo que el consumidor no quiere comprar. Si los sectores populares, en números por cierto muy debajo de la media, votan a Macri, eso no puede explicarse a partir de un puñado de locales que, por otra parte, difícilmente constituyen una red, menos una estructura, al menos desde la caída en desgracia de Carlos Grosso. Existen, pero es evidente, como dice el Pájaro Salinas, que Macri, que viene ganando desde 2003, ya tiene un electorado propio en porcentajes muy altos, especialmente en zona norte. Me temo que, después del domingo, eso será cierto fuera de la Capital también.
En pocas palabras, la estructura, raquítica, de un PJ que nunca fue fórmula ganadora en el distrito -ganó, si no me equivoco, dos veces desde el regreso de la democracia, y ninguna desde la reforma del 94 que dio a la misma autonomía- no explica el comportamiento de los votantes que, por otra parte, en la zona sur tampoco se expresan abrumadoramente por Macri.
Respecto de tu respuesta al Lurker, yo no citaría a Mariotto como autoridad. Conozco infinidad de compañeros peronistas, dentro y fuera del justicialismo, que no comparten la línea de conducción ni están enamorados del proceso. Muchos otros, con los que tengo la mejor de las relaciones, jamás fueron kirchneristas. Algunos acompañan, porque nos atrae la idea de ganar, pero no mucho más. El kirchnerismo es una etapa del peronismo, una etapa, no su reformulación definitiva. Después de octubre, muchos compañeros van a comenzar a trabajar en pos de 2015 garantizando, eso sí, la gestión nacional.
Cristina no ha tenido política respecto del PJ. De hecho, para poner un ejemplo directo, Menem es todavía candidato a senador por una fuerza provincial con el guiño de Beder. Caso contrario, no llegaría. Y Cristina, esto lo sabe
http://www.noticiasnoa.com.ar/newnoa/index.php?option=com_content&view=article&id=17288:23-o-los-candidatos-legislativos-para-las-primarias&catid=19:economia
Tenemos que aportar, desde la política, a comprensiones menos lineales de los procesos políticos.
Un abrazo
“El problema de esa interpretación, que también he visto en otros lugares, es que se sobrevaloran las estructuras. Son importantes, sí, pero finalmente no pueden vender algo que el consumidor no quiere comprar.”
Totalmente de acuerdo, no se qué peso tendrá eso en la decisión final del elector, pero para mi sin dudas es algo importante ya que, siguiendo tu comparación consumista, se la podría llegar a considerar un “monopolio” discursivo local, si se considera “casi nula” la militancia kirchnerista.
“Si los sectores populares, en números por cierto muy debajo de la media, votan a Macri, eso no puede explicarse a partir de un puñado de locales.”
El tema es que la militancia de base (o mal conocida como “punteros”) no se basa en un puñado de locales. El puntero milita desde todas las estructuras gubernamentales, sociales, sindicales, y la que se te ocurra, a tal punto que un buen puntero no tiene ni necesidad de tener un local.
Si bien es cierto que segun la “página del pajaro salinas” pareciera que son un puñado de punteros, voy a ver si consigo el otro blog que te mencionaba donde, en un texto con tamaño de letra de similar a la de tu blog, y alrededor de 50 lineas, mencionaba punteros duhaldistas que trabajaron para macri en el sur, mencionando sus actividades sociales y puestos gubernamentales. En ese blog no parecía tan evidente que fueran un puñado.
Pero, a ver… ¿que quiero decir con esto, para explicarme bien?. En parte estoy apoyando tu teoría de la nota anterior donde una de las conclusiones era que al FPV le faltó trabajo en la zona para conseguir mas votos.
El voto del sector mas humilde se consigue con trabajo (contradiciendo la teoría que esgrimen algunos que dicen que es mas caro conseguir el voto de las zonas pudientes de la CABA), mucho trabajo territorial, detectar, conocer y solucionar las necesidades del humilde. Pero con el trabajo solo no basta, tenes que ponerle el sellito de “aqui tambien trabaja la nacion” sino no saben gracias a quién están mejorando su calidad de vida (bah, eso pasa en todos los estratos sociales). Y todo este trabajo solo lo podes hacer con punteros, por que en su genesis, el puntero es algo beneficioso para la sociedad, lamentablemente se fue tergiversando su significado en los últimos años (para mi: a proposito). Entonces, si el PRO contó con una buena cantidad de punteros, y el FPV no, es muy previsible que todo ese beneficio en la calidad de vida que percibieron o que pretenden conseguir, se lo atribuyan a Macri. No nos olvidemos que hay muchisima gente que esta muy despolitizada, y si viene alguien y te dice: esto lo tenes gracias a Macri por esto, esto, y esto, le creen. Y no es por culpar a nadie, es consecuencia de la historia reciente.
“Respecto de tu respuesta al Lurker, yo no citaría a Mariotto como autoridad. Conozco infinidad de compañeros peronistas, dentro y fuera del justicialismo, que no comparten la línea de conducción ni están enamorados del proceso.”
No se por qué no lo podría citar, creo que Mariotto es uno de los mas PERONISTAS que tiene el gobierno nacional por mas que su estilo sea chocante para algunos (otra cualidad del PERONISTA).
Y a lo que apuntaba sus dichos es a “separar la paja del trigo”, hay muchos que se dicen PERONISTAS y no lo son. Y saber si no están en contra de Cristina, es una forma de tener un peronómetro por decirlo de alguna manera.
Y ojo que no tiene nada de malo no ser peronista, o no apoyar a Cristina, solo que hay que dejar las cosas en claro.
Y con tus dichos mas o menos confirmas que estás de acuerdo con Mariotto y conmigo cuando decis: “El kirchnerismo es una etapa del peronismo, una etapa, no su reformulación definitiva.”, entonces, si en su genesis, y en parte en su praxis, el kirchnerismo está ligado al peronismo, todo PERONISTA debería ser Kirchnerista teniendo en cuenta las opciones electorales actuales, los modelos propuestos, y las palabras del general diciendo que para un peronista, primero esta la nacion, despues el movimiento, y luego el individuo (o algo asi…)
Releyendo tu respuesta, quiero aclarar que no quiero dar a entender que todo PERONISTA debe ser fanático Kirchnerista, solo que no podría votar ni apoyar otra cosa que no sea el Kirchnerismo actualmente.
“El tema es que la militancia de base (o mal conocida como “punteros”) no se basa en un puñado de locales. El puntero milita desde todas las estructuras gubernamentales, sociales, sindicales, y la que se te ocurra, a tal punto que un buen puntero no tiene ni necesidad de tener un local.”
Está bien, hablemos de dirigentes intermedios o punteros. En teoría, el tipo que está en esa posición otorga beneficios a quienes, luego, lo votan. Controla un territorio, etc.
Primer problema: gran parte de la ciudadanía de la Capital no necesita nada de nadie, menos del Estado. Quienes lo necesitan están, grosso modo, localizados en las comunas del sur
Dejo un mapa.
http://comunas.buenosaires.gob.ar/
Segundo problema: en esas comunas, donde teóricamente los punteros tendrían que haber garantizado un triunfo de Macri, este se produjo, pero en un porcentaje ínfimo respecto del segundo, que fue Filmus en todos los casos.
En este sitio tenés el desglose
http://www.eleccionescaba2011.gob.ar/paginas/paginas/dat01/DGO01999.htm
Ejemplo elemental: Comuna 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano)
Macri 42,19 %
Filmus 37,87 %
Busquemos una del Norte. Comuna 2 (Recoleta)
Macri 59,56 %
Filmus 17,06 %
Busquemos otra: Comuna 14 (Palermo)
Macri 54, 36%
Filmus 21, 37%
Como se observa, Macri hace la diferencia en zonas con los mejores índices socio económicos de la región, no ya del país. En las zonas castigadas por el Indoamericano, está abajo de la media.
“Entonces, si el PRO contó con una buena cantidad de punteros, y el FPV no, es muy previsible que todo ese beneficio en la calidad de vida que percibieron o que pretenden conseguir, se lo atribuyan a Macri.”
Puede ser, pero no se verifica en las urnas. En las zonas de la ciudad donde pudieron actuar los punteros, porque había carencias o necesidades de todo tipo, y conflictos álgidos por temas como vivienda, de hecho, Macri estuvo abajo de la media, o en el mejor de los casos cerca de ella. Donde no los necesitaba, zona norte, arrasó. La importancia de los punteros, existan, sean duhaldistas o caballeros templarios, en el resultado del macrismo, fue hasta ahora baja o inexistente. De hecho, es posible que en segunda vuelta la zona sur la gane Filmus.
A Mariotto citalo tranquilo. Digo que yo no lo haría. Su historial peronista es escaso y duhaldista: lo conozco, es un hombre que viene de Lomas de Zamora, y cuyo oficialismo es sumamente reciente. Todo bien, nos sirve, pero tiene la fe de los conversos, que siempre nos arroja dudas.
Se puede ser peronista de muchas maneras, creo que esto lo enseña la historia, y es válido serlo de todas ellas. Yo, en ese sentido, no me muevo con peronómetro, aún cuando estoy hace como diez años afiliado al PJ. Personalmente, como muchos compañeros, voto a Cristina y apoyo las políticas emanadas del gobierno nacional, pero no me enamora demasiado su estilo, y le miro dos por tres su fecha de vencimiento. No soy el único. Pero la política es el terreno de las opciones más intensamente personales: muchas veces ni siquiera nosotros sabemos exactamente por qué hacemos lo que hacemos. Lo que yo tengo en claro, es que quiero otro tipo de liderazgo y de organización para 2015, y en ese sentido me muevo. De nuevo, respeto totalmente las opciones ajenas -por caso, el progresismo K hace lo propio, y me parece perfecto-.
Creo haber contestado todo. Gracias, che, y estás invitado a comentar todo cada vez que tengas ganas. Disculpá alguna demora con el comentario premoderado, WP es así. Un abrazo,
Ezequiel
“Está bien, hablemos de dirigentes intermedios o punteros. En teoría, el tipo que está en esa posición otorga beneficios a quienes, luego, lo votan. Controla un territorio, etc.
Pero no es a eso a donde apunta mi comentario, me da la sensación que asocias al puntero (o dirigente, o como se lo quiera llamar) con un ente prebendario, pero generalmente los buenos punteros no solo hacen eso, o lo hacen solo con los que sabe que va a obtener respuesta (es decir que les da algo a alguien por que sabe que si lo hace, va a votar a su partido). Un buen puntero, es una persona que generalmente es conocida por todo el barrio, que se para en la verduleria a hablar con las viejas, o que va a los clubes sociales del barrio a tomarse un vino con los viejos, que juega al futbol con los pibes del barrio, etc, etc.. y en cada una de esas actividades, milita, seduce al electorado desde las bases, cara a cara, y detecta los problemas de la comunidad y por “sus contactos” asegura que se le va a resolver sus problemas si votan al candidato que él apoya.
Por otro lado, podemos aceptar que todos necesitamos algo del estado, por ahi no desde la seguridad social, pero tal vez en la zona norte, lo que necesitan es que las calles esten limpias, o que no pasen chicos con cara rara a la noche por sus calles, tener buena iluminación, buenos servicios, o simplemente que el estado no los joda, y estas cosas las detecta un puntero.
Pero, por suerte, estos últimos, no son los problemas centrales que se intenta encargar la idiología que representa Filmus y que lo hacía bien explícito. Al menos yo no escuché ninguna declaración en la que dijera que iba a hacer las cosas que supuestamente le interesa a las familias de la zona norte. Mientras que Macri muestra su idiología mediante su praxis (saco plata de lo que presupuesto para los pobres para poder hacer esas cosas que al de zona norte le interesa).
Entonces, estando esto bien claro: ¿Cómo se explica que macri haya sacado un voto en las zonas mas humildes?. Y… la respuesta completa no la tengo, la realidad es que no tiene una política social muy importante como para que ésa fuera la razón, tampoco me creo que la gente humilde sea idiota (en su mayoría) y lo vote por que fue presidente de boca o por alguna otra razón trivial.
Lo que si creo, que como “todos votamos con el bolsillo” (en forma metafórica, haciendo referencia a que todos votamos por algun interes), el PRO fue mas eficiente en demostrar que ellos podían satisfacer mejor sus intereses, y para hacer esto, tiene muchisima importancia la militancia barrial (punteros).
Y todo esto explica el resultado de las urnas: en los lugares donde el FPV podía ganar cómodamente por que tenía un discurso que los favorecía, perdió (para mi, en parte, gracias a los punteros), y en los lugares donde el FPV podía perder por que su discurso no apuntaba directamente a beneficiarlos, perdió por afano (para mi, en parte, por no contar con punteros que seduzcan al electorado).
Pero insisto que hay un concepto errado del puntero, y parece que ahi radica la diferencia de opiniones.
quien crea realmente que Macri no tiene política social (porque, ¡cómo va a tenerla, si es de derecha?) debe atender al presupuesto del ministerio encargado de implementarla, que dejo en línea. Son 1.197.128.500 millones de pesos repartidos en diferentes programas
El otro día mencionabas lo mismo, y por fiaca no me puse a revisar los datos, ya que tirar ese número por si solo, no dice nada.
En la misma página que facilitas se encuentras los datos de los presupuestos de 2008-2011, y lo que podemos ver es que el porcentaje destinado a desarrollo social en ese periodo fue:
2008: 6.34%
2009: 5.63%
2010: 5.77%
2010: 4.44%
Con lo que se ve claramente que el “gasto” en desarrollo social fue disminuyendo porcentualmente, es decir que se gastó mas en otras cosas, el mismo análisis se podría seguir a salud y educación.
¿Qué quiere decir esto?. Si bien es cierto que Macri tiene política social, es evidente la tendencia a eliminarla (en terminos comparativos, obviamente tiene que seguir manteniendola), y es el argumento que se usa generalmente, y por el cual se puede inferir que es coherente con una postura de “derecha” (personalmente prefiero llamarla neoliberal).
Amen de esto, me gustaría saber qué porcentajes cumplimentó del presupuesto para profundizar el análisis.
Mauro:
Después poné los links sobre la base de los cuales armás el cálculo, de modo que quienes se vayan sumando tengan cómo mirarlos. De paso agregá el dato de 2011, así queda la serie completa. No te preocupes por la premoderación, yo lo apruebo tarde o temprano.
A mí, ese número, me dice mucho. La ciudad tiene un perfil por el cual la política social, per se, es necesariamente localizada y muy distinta de otros territorios. No es la política social del ibarrismo, que tenía también un fuerte componente en vivienda, hoy desvanecido, pero se aplica. Obviamente, es una política social focalizada, muy distinta de sus predecesoras, que no busca ni pretende cubrir las necesidades de la población, pero existe, eso es lo que muestra el dato. Y existe en el marco de un gobierno “neoliberal” que ha expandido notablemente el gasto al sumar a la PM.
Tenemos que empezar a pensar en un Macri que, si pasa los 60 holgadamente, habrá ganado seis elecciones, y perdido solo una, desde 2003 a la fecha. A eso se le llama hegemonía. No dije nunca que se explique por un solo factor, pero me parece que la conjunción genera un fenómeno muy complejo, difícil de reducir o descartar como derecha tradicional.
El segundo 2010 es el 2011
Aca los links, de todos modos los pueden sacar de la Página
2008
Presupuesto (total)
Salud
Desarrollo social
Educacion
2009
Presupuesto (total)
Salud
Desarrollo social
Educacion
2010
Presupuesto (total)
Salud
Desarrollo social
Educacion
2011
Presupuesto (total)
Salud
Desarrollo social
Educacion
A lo que voy con que no sirve de mucho, es que no sirve para determinar cuál es la política social del PRO. Que tenga “gastos” en política social, todos los gobiernos los tienen y los deben tener, pero para determinar si la política es a favor de que el estado atienda a los mas necesitados, el número así solo no sirve de nada. Y repito que hay que ver cuánto se ejecutó de todo lo que prometieron en el presupuesto, tenemos antecedentes de que el PRO no cumple sus promesas.
Con respecto al último párrafo, estoy de acuerdo, y mis respuestas no apuntaban a lo contrario, solo a tratar de remarcar mi punto de vista sobre algunas de las razones que vos encontras en el voto. Es decir que: yo considero un factor bastante importante la militancia de los punteros duhaldistas para el PRO (no lo pude demostrar, y creo que jamas lo voy a poder hacer), y que el gasto social explica que la política del macrismo tiende a reducir los beneficios de los mas humildes, con lo cual no sería un factor importante para la elección a favor suyo.
PD: estaría bueno tener un boton para previsualizar el comentario
Estaría bueno, pero no me da la opción, che. Lo otro, creo, lo contesté arriba. Abrazo,
EM