Las razones de una decisión.
1. La unción de Daniel Filmus como candidato expresó, por una parte, los cambios en el escenario porteño a partir de la decisión de Mauricio Macri y Pino Solanas de pelear en primera persona el distrito, como también el deseo del gobierno nacional de no jugar a fondo su propio prestigio en una contienda para nada clara.
Filmus siempre fue, de modo indiscutido, el candidato kirchnerista que mejor medía. Era, además, el candidato natural, surgido del duro trabajo del EPV desde 2009, comuna por comuna, abriendo locales, volanteando, caminando la ciudad. Por eso, de entrada nomás cayó mal en muchas organizaciones -cito el caso testigo del Movimiento Evita, que se mantuvo con Filmus todo el trayecto- ese globo de ensayo gigante llamado Boudou. Lo comenté acá.
La apuesta de los gurkas era plana: ganar a base de antimacrismo, asegurando, dado el peso de Cristina en la Capital, un lugar en la segunda vuelta para el candidato que ella eligiese. De ese modo, quedaría refrendado en el distrito más complicado el amplio liderazgo de Cristina sobre el proyecto nacional. Lo había dicho Artemio:
“Boudou debe ser el candidato porque representa cabalmente el liderazgo de Cristina Kirchner, en especial su figura como ministro se proyectó de manera muy notoria en momentos difíciles y estuvo involucrada en los grandes temas de gestión del gobierno nacional: nuevos jubilados, AFJP, Asignación Universal por Hijo. Es la Presidenta la que abre un escenario de triunfo probable para el FpV en Capital como lo hizo en Catamarca y Chubut. Los votantes del FpV porteño, hoy un 25 por ciento, no son filmusistas, ni boudousistas, ni tomadistas, son kirchneristas y votarán a cualquiera de los tres candidatos en primera vuelta.”
¿Y entonces, muchachos?
2. El lanzamiento en paracaídas de Boudou como precandidato fue comunicado primero a Moyano, quien ni lerdo ni perezoso lo convirtió en un algo curioso “candidato del Movimiento Obrero“. La decisión oficial fue tan evidente y tan fuerte que en un momento dado llegó a barajarse en el propio entorno de Filmus la opción de bajar la candidatura.
Pero no lo hizo, y mientras un sector de la militancia proponía a Carlos Tomada como término medio entre las aspiraciones de Balcarce y el enojo de los sectores kirchneristas porteños, esa decisión fue uno de los datos esenciales de su actual candidatura.
Ríos de tinta han corrido en la historia del peronismo sobre el tema de la Lealtad versus la Traición, y francamente, el tema no venía al caso. Es cierto, Filmus venía de un pasado albertista, estaba ligado a Ibarra y no había aceptado inmolarse con las testimoniales de 2009 -una de las razones por las que mejor mide, me parece, es precisamente su perfil autónomo, consagrado en el hecho de que es el único kirchnerista que quiso o pudo reimpulsar el tema glaciares-. Ahora bien, los mismos defectos podrían atribuirse a casi cualquier militante kirchnerista de la ciudad, dado que, en rigor, la alianza con Ibarra, el perfil progresista y la decisión de delegar en Alberto Fernández, hoy retirado del escenario, la conducción de la Capital, tuvieron una y la misma procedencia: la incontestable decisión de Néstor y Cristina Kirchner.
¿Debía castigarse a Filmus por no haber sido candidato en 2009? Ese argumento no se sostiene en su propia infantilidad: muchos de los que fueron candidatos en la Provincia de Buenos Aires no fueron exactamente premiados por su desempeño, y algunos incluso fueron también tildados de “traidores“. Hoy se bancan a Sabbatella como parte de un bastante pragmático armado tendiente a sacar, para la presidenta, la mayor cantidad de votos posibles, independientemente del costo en estructura. Porque, al fin y al cabo, argumentan, el resultado nacional importa más que la gobernabilidad de la PBA.
El propio Scioli, leal en el sentido estricto del término en la crisis de 2008-09, soportó durante meses una paliza mediática -¿vale decir “fusilamiento”?- de la cual fueron parte, entre otros, miembros conspicuos de la “minoría intensa”, como la Ministra Garré. Es cierto que hoy anda mejor -cuestiones de clima, pero también de constancia-, pero supo pasarla bastante mal.
3. Como a fin de cuentas sabemos, en política nada es inconsistente si es conveniente, por lo que cabe preguntarse qué alineamiento estelar hizo posible que Filmus diese vuelta la decisión de quienes hoy lo asignan a tan importante pelea.
El primer dato es la recomposición del mapa político de la ciudad: en consonancia con la diferencia hoy irremontable que mantiene Cristina Kirchner en el plano nacional, varios dirigentes prefirieron jugar en un distrito que consideraban más accesible.
El primero fue Pino Solanas, quien aunque ahora se quedó sin su hormiguita, apuesta a repetir el éxito de 2009, buscando incluso aliados como Jorge Telerman. Ocaña, que se había entusiasmado con la nueva opción, se fue desinflando y terminó cortando por lo-zano: hoy milita en las filas de Alfonsín.
Pero la decisión crucial, sin lugar a dudas, fue la tomada por Mauricio Macri. Carente de estructura, con una altísima imagen negativa y sin posibilidad de cerrar un acuerdo con un peronismo disidente en crisis, el ingeniero -en el que muchos quisieron ver el futuro de la centroderecha argentina, bien a la europea- terminó confirmando sus estrechos horizontes vecinales. La cuestión, claro, es si le alcanza para revalidarlos.
4. El escenario era distinto, y la estrategia debía dar cuenta de ello. Muy pronto, los “trascendidos” -esto es, proyecciones periodísticas semi – verosímiles de lo que podría decir un determinado sector o entorno- comenzaron a favorecer a Filmus nuevamente. ¿La razón? El temor que estos cambios generaron en el círculo íntimo -la llamada “mesa chica“- respecto a un eventual impacto en la imagen presidencial en caso de derrota de su delfín porteño, el actual ministro de Economía. Como dice La Nación, pero también Clarín, ”si perdía Amado, perdía ella misma a cuatro meses de las presidenciales. Si pierde Filmus, le echarán toda la culpa a él, porque no es del entorno.”
Sucede, claro, que no es lo mismo competir con Lozano y Rodríguez Larreta que hacerlo con Solanas y con Macri. En Balcarce 50 evaluaron, correctamente, que el nuevo escenario requería distancia, y se decidieron por la opción que debieron acompañar desde un comienzo. En pocas palabras, tenían miedo de dormir afuera -de nuevo, vale recalcar-.
¿Y el “conflicto” con la CGT, para tomar las categorías de los diarios? La Nación especula con esto en su edición de hoy, pero ciertamente me parece una consideración menor, aunque no excluyente. La desembozada gravitación de la CGT en torno a Boudou indudablemente bajó sus acciones en el momento justo en que debía mantenerlas: el “discurso del método“, como lo llamó Verbitsky, debe haber dolido bastante, no sólo en Azopardo, sino también en el entorno del Palacio de Hacienda. Pero, antes que otra cosa, Boudou era el candidato de Cristina. Y, con un meritorio pero insuficiente 35% de intención de voto en la Ciudad, la presidenta decidió no arriesgar. Al fin y al cabo, en la Ciudad la mitad de cien es cincuenta.






Muy razonable tu análisis… aunque Filmus no sea santo de mi devoción. saludos
Se te extrañaba Ezequiel. No sé adonde se escondera artemio ahora. dijo cosas que no tenian sentido. tu analisis, brillante. hay q consolidar el voto a Cristina, el anti K se lo reparten solanas y macri.
Lo central: Cristina ve que la contienda es desfavorable, y trata de reproducir el escenario salomonico del balotaje 2007: si no se gana, que sea una derrota digerible que no le melle SU octubre. El tema es que los intereses de Cristina no coinciden con lo que necesita políticamente el peronismo porteño: reconstruirse y solidificar un poder propio con cierta autonomía, como pasa con los peronismos provinciales. ¿Lo logrará con la figura de Filmus? Yo creo que no, porque Filmus no es “un político”, no tiene ese adn: el conformismo que mostró en 2007 (“me votaron los buenos”) es dificil de digerir para muchos peronistas, y es un comportamiento político refractario para salir a morder el “voto Macri” en un balotaje. El peronismo de capital, si quiere desbancar a Macri (que todavía goza de la inmunidad de 10 años de desastrosa hegemonía progresista en el distrito) tiene que recolocarse con tipos de menor contorno ideológico y que obren sobre una realidad política que no puede desconocer que existe (pese a la impericia y los horrores de gestión) una hegemonía macrista, y que esos votos se disputan con mejicaneo, y no con la reiterada cantata del convencimiento ideólogico. “Me votaron los buenos” es una frase patética, de la que es dificil volver, una frase que Filmus no debió pronunciar jamás. Si encaran la campaña igual que 2007, se podrá hacer un “mejor balotaje” que aquel, campeón moral otra vez, pero el poder seguirá lejos.
Abrazo Grande, felicitaciones por la vuelta
Se te extrañaba, Eze. Y ahora, en ese ambiente pre electoral, se hacía aún más necesario el regreso de tu mirada ecuánime. Sobre este posting en particular no voy a opinar. Es una cuestión muy local y desde aquí -Atlanta, Georgia- pecaría de presumido si me atreviera a decir algo.
Eddie
Me sumo a las felicitaciones por el regreso y por el post: brillante.
Coincido con Luciano: si queremos tener mayores posibilidades, la campaña no debe pasar por algo distinto a la gestión y a la capacidad de transformar el gran presupuesto de la CABA en acción, a diferencia de lo realizado por el macrismo.
Saludos.
¡Bienvenido de nuevo al ruedo, Eze! y con un análisis de lujo, además. Respecto a las objeciones de Luciano, creo que el Filmus de hoy en día es mucho más político que el candidato reluctante de 2007. La frase esa difícilmente permanezca en la memoria de los electores y la campaña no necesita apelar a los contenidos ideológicos como argumento principal. La defraudación macrista a su propio discurso “eficientista” da un amplio margen para hacer hincapié en las necesidades de gestión y obra pública (los 10 km de subtes anuales) antes que nada. Adhiero al lema lanzado por Mendieta: “Filmus-Tomada, por una ciudad más cuidada”.
Ah, en cuanto a los “diez años de desastrosa gestión progresista”…ya Macri se ocupó de suavizar ese recuerdo; si fue tal. Luciano: hay que cuidarse de que las obsesiones y los hábitos no se te conviertan en vicios. Abrazos.
Buenísimo el regreso a la blogosfera. Se extrañaban tus análisis.
Y de paso: de acuerdo con Bob Row. Creo que el escenario no es el mismo que en el 2007 ni para el FPV ni para el macrismo. Es momento de militarla. Saludos.
Qué alegría que hayas vuelto a escribir. No se me había ocurrido la hipótesis del “despegue” en caso de una eventual derrota. Más bien me demoré en preguntarme si la hipótesis de Artemio acerca del “espacio” calaría finalmente en la decisión.
Buen post.
Saludos,
e
no me gusta filmus, pero lo votare porque soy peronista y kirchnerista a rabiar , igualmente la ciudad vota cualquier cosa, se creen los intelectuales del pais y son los mas salames.
Ezequiel:
No necesito decirte que me alegro por tu regreso – aunque sea momentáneo, como anunciás – a la blogosfera. No es necesario, pero igual tengo ganas de hacerlo: Bienvenido. Tu voz sí es necesaria.
Este post muestra una de las razones. Hacés una defensa razonada de la decisión de elegir a Filmus. Lo más importante – para mí – es que te basás, entre otras cosas, en la evaluación positiva de un trabajo político concreto “Era, además, el candidato natural, surgido del duro trabajo del EPV desde 2009, comuna por comuna, abriendo locales, volanteando, caminando la ciudad”. Indica un respeto por el trabajo militante, que es muy distinto de la apología de la militancia en abstracto.
Tu enfoque no incluye sólo ese elemento, claro (todos sabemos que con la militancia sólo no se gana, ni siquiera se figura. Prueba: el troskismo). Todas tus razones son prácticas. Podés estar equivocado, claro. Yo no estoy de acuerdo en un aspecto importante (lo q significa q yo puedo estar equivocado). Pero es mucho más sano que la argumentación paranoica que desgraciadamente ha ocupado demasiado espacio en ambos lados: Que los Otros no son auténticamente defensores del “modelo”, y que pueden traicionar.
Se olvidan de una cosa. Cualquiera puede traicionar… con un sólo requisito: que se le tenga confianza. Sostengo, por ejemplo, que mi admirado José Fouché nunca traicionó a nadie.
También la pelea se ha mezclado con otro debate, siempre vigente, el de las identidades políticas. Estoy de acuerdo, es un hecho obvio, que hay una identidad política peronista y otra distinta, la del progresismo. Pero las identidades políticas no permanecen siempre idénticas a sí mismas – Platón era un gran filósofo – pero de política no entendía nada – y tampoco se definen en una elección, aunque sea en un distrito importante.
Ya que están proponiendo consignas para esta campaña, yo tengo una: “Filmus, Tomada Tampoco la pavada”.
Un gran abrazo
Abel:
Gracias por tus palabras. Adhiero a la consigna. Espero desarrolles aquello que considerás “un aspecto importante” de mi escrito que, a tu juicio, no corresponde. Me interesa, dentro de lo poco que me puedo dedicar al siglo.
Abrazo,
EM
Ezequiel, me alegro de que hayas hecho un paréntesis en tu período de arrugue.
Es muy inteligente eso de reaparecer cuando las decisiones ya están, te facilita bastante las explicaciones ‘lúcidas’.
Como siempre, con valentía, siempre para adelante… porque somos muchos pero nos conocemos.
Con todo respeto, sin conocerlo a Ezequiel, pero leyéndolo, hago un comentario a tu comentario, pues no se me ocurre otra cosa (soy poco creativo, vistessssss):
¡Qué comentaro pelotudo!
P. D.: ¿Estuviste en Sierra Maestra con el Che?. Digo, porque… ¿Desde qué púlpito hacés el “comentario”?
Decis:
“…Era, además, el candidato natural, surgido del duro trabajo del EPV desde 2009, comuna por comuna, abriendo locales, volanteando, caminando la ciudad.”
Desconozco totalmente esa realidad que describís.
Ahora, ya en campaña, la misma consta esencialmente de 15 actos, uno en cada comuna, en “lugares cerrados”, o sea, la lógica de “cazar en el zoológico” o convencer a los convencidos.
Para ganar hay que ganar el voto de los que tienen dudas, que no deben ser pocos.
A mi parecer, la campaña debería ser mas cuerpo a cuerpo con los vecinos, disputando los votos en cada barrio, por lo visto hasta ahora no creo que se gane.
Es una lástima, porque se desaprovecha el “efecto Cristina” y 4 años mas de Macri van a hacer mucho daño.