Serás lo que debas ser (O, acerca del ocaso político de las fuerzas menores)
Octubre de 2011 puede ser, si tenemos un poco de suerte y dejamos de chocar la calesita, el momento final para un conjunto de experiencias políticas, de líneas internas y para una camada de dirigentes que hace rato le sobran a la política argentina.
En el peronismo, caminamos hacia un nuevo equilibrio, que ha de superar definitivamente a la generación de Duhalde -pero también de Reutemann. El Negro ya no representa nada, y su figura no le alcanza, siquiera, para poner términos dignos a un acuerdo con PRO. El ex corredor parece haber dejado pasar su último tren. La pregunta que queda es si el peronismo que se recompone será capaz de calzarse los pantalones largos y hacer un recorrido decente por el escenario nacional.
Las expresiones políticas de la situación de emergencia de 2001 (Carrió, como antes López Murphy) han perdido todo lugar y conexión con la realidad. Su discurso no prende como antes, cosa que incluso puede notarse en el hecho de que los principales problemas que preocupan a los argentinos (inseguridad, inflación) los encuentran sin discurso, hablando todavía de la genérica corrupción.
A la izquierda de su pantalla, una buena cantidad de experiencias nacidas del rechazo al menemismo, que se mantuvieron igualmente afuera del kirchnerismo -junto con otras que acompañaron sus primeros pasos, para luego denunciar su giro a la derecha- están sufriendo un desgaste del que difícilmente salgan fortalecidas.
Esto vale para Proyecto Sur, Libres de Sur, así como para todo un sector de la CTA que trató de pegar el salto a la política y terminó estampada en el suelo. Todas estas experiencias sufrieron el drama descrito por Ostiguy: no tuvieron forma de crecer, porque no definieron su lugar, y en consecuencia, su política de alianzas no sumaba nada.
Pero el fracaso más espectacular de inicios de siglo XXI corresponde al PRO de Mauricio Macri. Con su principal referente jugado a la aventura imposible de una elección presidencial sin estructuras de sustentación, y con su distrito – bastión electoral seriamente comprometido, si no al borde de la derrota, el macrismo enfrenta la nada inverosímil amenaza de una clausura histórica. Para bien o para mal, la derecha argentina ha mostrado de nuevo en estos años que le va mejor como grupo de presión corporativa que en la cambiante arena de la política democrática, donde al menos debe aparentar la representación del interés general.
¿Qué queda? Bueno, queda lo que siempre estuvo ahí. Pero quedan, también, algunas cosas nuevas, que nos alegran. Empecemos por los clivajes tradicionales: queda el radicalismo, y queda el peronismo. En un clima de fragmentación estructural, donde los poderes territoriales son, cada vez más, poderes reales, las dos estructuras se han mantenido y se mantienen en el centro del ring, sea con sus propios nombres, sea en el marco de alianzas que hegemonizan por lejos. La Argentina es un país amplio y diverso, con una historia muy rica y paisajes sociales sumamente heterogéneos, y así la representan, cada uno a su modo, radicales y peronistas.
Finalmente, parece que la eterna promesa de la democracia desde 1983 -esto es, la aparición de un polo progresista orgánico en condiciones, no de disputar la hegemonía del proceso, pero sí de incidir en ella, más allá de los dos partidos predominantes- va camino a cristalizar en torno al NE – EDE y a su militancia.
Este es el panorama que alumbra la política democrática en los albores de la segunda década del siglo XXI. Por suerte, es bien diferente de aquel que alumbraba la primera.
Ezequiel Meler.






Me encantó. Es una catarata invencible de metáforas, este análisis.La verdad que para no entenderlo hay que hacer fuerza.
Saludos Eze.
Si bien coincido a grandes rasgos con tu analisis no acuerdo en lo siguiente:
1)El radicalismo se sostiene mas por inercia centenaria que por vitalidad.Carece de figuras convocantes,programaticamente es un enigma,y en los distritos grandes (Salvo Mendoza y Santa Fe,aqui gracias a la alianza con el PS)esta casi desaparecido.No esta al borde de la muerte pero tampoco me parece tenga mucha proyeccion de futuro.
2)El NE-EDE esta creciendo pero todavia no alcanza la potencia que en su momento tuvieron el PI y el Frepaso.Es un proyecto interesante pero todavia esta en veremos y corre el riesgo de terminar siendo solo una rama menor del kirchnerismo.
3)Creo que el cambio de configuracion va estar dado por la reforma politica,especialmente para los partidos de izquierda.Estos pueden conformarse con protestar contra la “proscripcion” o decidirse de una vez a construir una opcion electoral en serio.Quizas Proyecto Sur podria ser la piedra fundamental de un Frente Grande a la argentina (Y si es asi ¿Que pasa con el EDE?)
4)Coincido con que el PRO se juega la vida este año pero no es tan seguro que este condenado.Si la polarizacion se hace extrema y el sentimiento anti-kirchnerista se difunde nos puede dar una sorpresa.
Eze, voy a tratar de responder a tu pregunta: ¿Donde tiene que estar el PS en este escenario que vos planteas?
Bueno, personalmente soy un sostenedor de que en el largo plazo tiene que volver a formarse un FREPASO 2.0 que reuna a todas las expresiones progresistas o de centroizquierda que estan sueltas por ahi. Ahi nos veo a nosotros, a la gente que esta con Sabatella, a ese quilombo llamado Proyecto Sur, a los que se van a desencantar con el PJ post Kirchnerismo(que van a ser unos cuantos) y a todo radical socialdemocrata que quiera sumarse. El tema es que a diferencia de nosotros que somos organicos, el resto las vemos como aventuras de un dirigente prominente y sectores que se le acoplan..les falta ser organicos. Sino mira el espanto que el NE-EDE porteño..
Actualmente esto es imposible. Este año lo mejor es ir con el radicalismo y tratar de crecer lo mas que se puede(ser pragmaticos) y en el 2012 contar fuerzas y ver omo pinta el escenario nacional. Lo importante para nosotros es mantener Santa Fe y Rosario que son nuestras insignias y tratar de volver a los 10 diputados que teniamos antes, cosa complicada pero no imposible. Esto siempre y cuando la UCR la maneje el ala digamos mas en sintonia con nosotros.(somos el espejo con el EDE y el PJ)
Por ahora, N.E es medio un anatema para nosotros, no tanto por sus posturas o lineas politicas, pq si te fijas votamos muy parecido(salvo en cosas particulares eg. Papel Prensa o 82 Movil) sino por la gente que esta con Sabatella, ahi se fueron a refugiar unos cuantos digamos socialistas conflictivos que este año saben que no entran en las listas k. Y el tema que Sabatella solo mide en la PBA y que su partido gira en torno a el…no nos beneficia en nada electoralmente(que no podamos sacarle ya a la UCR) y nos complica en todos lados.
En Resumen..EL AHORA es un Frente con la UCR y el GEN…cierra este año electoral y preguntame de nuevo que te voy a decir que llego hora de ponernos los pantalones largos y arriegarnos a armar ese polo organico que vos nombras.(que es obvio no va a ser alternativa nacional asi de entrada)
PD: Llega a ganar el Frente este año por una de esas sorpresas que te de la vida..y esta discusión no existio. No se si fui claro..estoy a las apuradas y escribiendo soy de terror.
Saludos
Muy buen post, Ezequiel. Claro y analítico.
Coincido con el análisis excepto en el punto defunción – de – Macri. Me parece prematuro declaralo muerto nada más que porque haya hecho una gestión históricamente desastrosa (incluso considerándola desde el parámetro de la derecha).
Hay una gran porción del electorado cuyo voto NO es territorial, ni está anclado en las gestiones contantes y sonantes. De Narváez ganó solamente aprovechando el descontento de sectores del conurbano algo desatendidos por la crisis, y con una impresionante presión mediática a su favor. Cero territorialidad. Por eso creo que Macri, con todo lo nulo que pueda ser, sintetiza las aspiraciones de gran cantidad de gente, que se identifica y a la que seduce la figura del empresario exitoso, pulcro y blanco.
Votar a Macri significa, para muchas personas, la única oportunidad de participar y experimentar la pertenencia a un poder y a un estatus social que en realidad les está vedado.
Esa participación simbólica va a ser ferozmente estimulada por los medios para captar la máxima cantidad posible de voto no territorial; el voto que Artemio llama el de la “telepolítica”.
En suma, ojo al piojo de barrioparque, porque si se mueve bien los va a dejar terceros a los radicales. De hecho, tal vez me equivoque, pero me parece que, a la hora de la verdad, se va a disipar esa niebla radical que, hasta hoy, parece constituirse en principal opción al gobierno.
Veremos,
saludos
EGvH
Mauri: siempre es lindo verte comentar. Tu compañía ha sido decisiva a la hora de prolongar la vida de este espacio. Un fuerte abrazo.
Héctor: Todo análisis tiene un componente de apuesta y, por ende, puede fallar. En rigor, hoy Macri está segundo y la UCR ni candidato tiene. Si PRO logra cerrar con el peronismo disidente, sobre la base de una expansión nacional del espacio amarillo patito, puede revertirse el escenario previsto.
Comparto también la prevención sobre el destino del EDE: está quemando etapas con una velocidad alarmante. Pero los tiempos políticos lo requieren así: tienen que incidir en el FPV porque, caso contrario, el heredero para 2015, que tiene que venir del peronismo, será Scioli y sólo Scioli.
Creo, dentro de la misma apuesta, que ni siquiera la improbable unidad de la izquierda salva a Solanas de reiterar la experiencia del Frente del Sur, y eso con suerte.
Comandante: Gracias. Otro abrazo.
Ezequiel:
Te diría que no subestimes el armado duhaldista, la presencia del pato Galmarini y de Solá y el voto útil de los sectores rurales antikirchneristas -ellos mismos territoriales-, en la victoria de FDN. Hoy por hoy, en el mejor de los casos, FDN puede repetir la experiencia, y Macri… a lo sumo también. Eso lo coloca en los guarismos de 2009 (18% nacional), que lo dejan en un cómodo tercer puesto. Y con esos guarismos, pierde la CABA en segunda vuelta.
La segunda fuerza nacional -algunos, con razonable aritmética, dicen que la primera- en 2009 fue el ACyS, hoy FP, que ha perdido poco con Carrió, aunque depende de la interna radical. En ese momento no tenían ningún emergente, y donde lo tuvieron (Santa Fe), perdió. En un clima de fragmentación, tener o no tener una estructura es la diferencia entre figurar y no figurar.
Respecto del sentimiento de status involucrado, bueno… habría que ver si alcanza en el plano nacional. Mi impresión -que, ya lo dije, contiene una buena dosis de apuesta analítica- es que no. Dependerá mucho, en todo caso, del cierre con los disidentes -de la forma de ese cierre- y de la elección que haga FDN. Dicho de otra forma, veremos.
Un abrazo,
EM
No era mi intención subestimar el armado duhaldista. Tampoco estoy diciendo que el voto territorial no cuente ni mucho menos. Mi intención con el comentario era, a lo sumo, echar una ojeada a una dimensión afectiva que es previa a la cuestión de los armados.
Por supuesto, a la hora del voto todo se condensa.
Con respecto al tercer puesto a nivel nacional en 2009 hay que decir dos cosas: Macri no fue candidato, sólo el colo; ahora van a estar los dos. Y la segunda cuestión es que se trata de elecciones presidenciales; quiero ver en qué medida los radicales pueden conjurar el fantasma de su ineptitud crónica. El mito de los radicales – catástrofe pienso que va a tener que gravitar fuertemente a la hora del voto presidencial.
De todas maneras, y esto a favor de tu pronóstico, me parece que mientras más firme sea la perspectiva de derrota radical, más votos testimoniales van a cosechar. “lo voto a Alfonsín porque es honesto, pero sólo si es seguro que no llega.”
Un gran abrazo y, como siempre, muy bueno tu blog.
saludos,
EGVH