Saltar al contenido

Peronismo y justicialismo: algo más que una afinidad electiva.

14/02/2011

En estos días, se escucha muy seguido hablar de “pejotismo”, como algo que sería distinto, e incluso se opondría, al “peronismo”, un movimiento presuntamente más amplio que no es monopolizado por la sigla del partido.

Observando el proceso de construcción del peronismo, queda claro que su instancia política partidaria siempre fue una instancia subordinada, al menos en el AMBA, a otras construcciones, como la del movimiento obrero organizado.

En efecto, el sesgo movimientista del primer peronismo trajo aparejado un fuerte desprecio por las instancias políticas y por la política partidaria, por la dinámica de los partidos existentes, etc. Lo importante no era la rectitud del procedimiento institucional, sino su contenido real y sustantivo.

De este mod0, a diferencia de otras tradiciones ideológicas, y concretamente de la izquierda, el Partido como tal no era de ningún modo la máxima autoridad en materia alguna, ni tampoco el ámbito del que debían surgir los conductores, sino apenas la arena en que se daban las disputas propias de los escenarios electorales. Era, al decir de muchos, como un vestido de novia.

Es difícil separar esta dinámica del peronismo del proceso político tal cual se dio entre 1955 y 1973: la alternancia de un sistema semidemocrático que vetaba el ascenso del peronismo con modalidades de tipo autoritario hacía que el juego político partidario se viese impedido.

Es recién con el retorno de Perón, en 1973, que el peronismo comienza a alumbrar otra tradición. Perón, en efecto, es consciente ya de la necesidad de fundar un orden político donde el peronismo no podría proyectar la imagen otrora unánime de la opinión popular, aunque fuese por lejos la fuerza política predominante.

Primero con iniciativas políticas multipartidarias c0mo La Hora del Pueblo (1970), que redundó en un reconocimiento de la necesidad de congeniar amplios pactos políticos para resolver la crisis argentina, y luego con el Pacto Social implementado por José Ber Gelbard, Perón mostró claramente una visión distinta, donde se articulaban la representación política y la expresión corporativa de tipo funcional, en un sistema donde la primacía era de la primera.

Posiblemente sea válido señalar que el propio Perón no supo o no pudo contener y canalizar las nuevas y múltiples formas de politización popular surgidas en la Argentina a finales de los años sesenta. Asimismo, esta visión del conductor no fue inmediatamente comprendida por los referentes y militantes del peronismo, que necesitarían de la dura experiencia de la dictadura para terminar de anudar, en líneas generales, un compromiso mayoritario con el sistema democrático y sus procedimientos. Esa es la historia del peronismo desde el 83 en adelante.

Ahora bien, en muchas ocasiones el peronismo ha sufrido, desde entonces, rupturas significativas que redundaron en la construcción de alternativas a sus dispositivos políticos -en concreto, al justicialismo-.

Pero, en rigor, ninguna de esas alternativas alcanzó realmente para constituir una superación, o bien una opción de poder real frente al peronismo justicialista. Incluso el Frepaso, del que muchos de ustedes saben que procedo, fue menos una alternativa peronista que un armado progresista cuya crítica al menemismo se fue desdibujando hasta quedar como mero furgón de cola del ajuste aliancista. Entretanto, el justicialismo se mantuvo, durante toda la década del 90, como la principal referencia de los peronistas, aún con disidencias.

Así como la CGT es una referencia ineludible para el movimiento obrero organizado, aún cuando no necesariamente cuenta con el monopolio de su representación -de hecho, no es el caso, ni siquiera para el ámbito del sindicalismo peronista-, el justicialismo es la referencia forzosa para todos aquellos que se identifican con el peronismo, incluso si lo que desean es diferenciarse de la misma. Lo es, lo son, por lo que expresan: la voluntad de millones de argentinos que sienten que el peronismo sigue siendo su representante natural.

Por supuesto, las cosas pueden cambiar con los años. Pero hoy, en concreto, no existe ninguna alternativa peronista al justicialismo. No lo son los disidentes, que navegan en la más absoluta intrascendencia, y tampoco lo son los compañeros que, por distintos motivos, han decidido construir desde el progresismo. Puede que un nuevo proyecto no peronista (ARI, PRO, EDE – NE, Proyecto Sur) consiga una pata de esa raíz, pero no por eso representará las voluntades y los anhelos que siguen convergiendo en torno del partido justicialista, del movimiento obrero organizado, y de sus juventudes. Y no veo que esto esté en tránsito de cambiar: al contrario. (*)

Ezequiel Meler.

(*) Pese a lo anterior, creo necesario marcar un matiz importante: el peronismo justicialista debe necesariamente abordar el problema de su renovación, en todos los niveles, y también debe permitirse incluir a aquellos sectores que se han sumado, por ejemplo, a través de los movimientos sociales. El perfil etario del justicialismo en general es muy alto, y la falta, no sólo de una generación intermedia, sino también de una política en general de puertas abiertas, puede mermar la relación de su militancia con los acontecimientos. Ese proceso, aunque de reconocida necesidad, no ha sido adecuadamente encarado.

EM

Advertisement
5 comentarios dejar un →
  1. 14/02/2011 16:05

    El último párrafo, que acotaste como nota al pie, me parece fundamental. Pero eso vos ya lo sabés, je. Un abrazo!

  2. Iva Chandler Enlace permanente
    18/02/2011 01:42

    Los trabajadores empleados y los desempleados tambin en su gran mayora todava no han roto con el peronismo. Particularmente las masas de trabajadores todava estn atadas al Peronismo lo cual no es precisamente la respuesta democrtica ideal pero al menos es la que histricamente aparenta ofrecer lo mejor.

Trackbacks

  1. Tweets that mention Peronismo y justicialismo: algo más que una afinidad electiva. « El blog de Ezequiel Meler -- Topsy.com
  2. A mis amigos peronistas de “paladar negro” « El blog de Abel
  3. Peronismo vs progresismo. - tuRiver

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 42 seguidores