Dilemas progresistas frente al kirchnerismo.
1.
No deja de resultar notorio, en medio de la controversia intelectual que se mantiene en torno al carácter de la experiencia kirchnerista, el despelote que supone, para el sector del progresismo metropolitano cercano al gobierno, situarse en una posición clara entre gobierno y oposición de cara al año presidencial. Notorio, e ilustrativo, agregaría. En este caso, el debate se disparó con estas declaraciones de Ariel Basteiro:
“Trabajamos para armar una alternativa a lo que puede dar Scioli, el PJ y los intendentes del conurbano.”
Creo que las hemos escuchado en el pasado, y sospecho que las seguiremos escuchando: para este sector, el problema no es Cristina, sino su base de sustentación. El planteo sabbatellista es simple -en sus términos, claro-. Para el espacio conducido por el ex intendente de Morón, lo que se buscaría es
“poner en sintonía las constucciones territoriales, en cada provincia y en cada municipio, con lo que está pasando en términos nacionales, y para eso es importante -dijo- construir fuerzas políticas y sociales que aúnen lo mejor de la historia política y social acorde a los grandes desafíos.”
Esto es: competimos por todo lo que no sea la presidencia y en todo distrito donde tengamos vigencia política. ¿Y con quién van a competir? Bueno, ahí vino el debate. Néstor Sbariggi les planteó que reserven primero su coto de caza natural, esto es, el progresismo no kirchnerista. Pero, Néstor, para hacer esto necesariamente tienen que diferenciarse de nosotros. Si aparecen como una colectora del PJ, sonaron.
2.
Ahí vino la corrección. Tanto Fede como MEC, sin dejar de reconocer que es importante contener a sectores ajenos al peronismo en el espacio de las alianzas nacionales, argumentaron que el mejor discurso del progresismo aliado respecto del PJ era el silencio. Cito el primer ejemplo porque me parece el más lúcido:
“Sencillamente: creo que es importante que sectores de centro izquierda, progresistas o como se llame apoyen este proceso. Y que lo hagan con autonomía respecto del PJ. Ya hemos discutido por acá largamente de eso. Pero lo que es inadmisible es que ese espacio se piense y haga política como contracara de eso. No. El sabatellismo, el centro izquierda, tiene que construirse en contraposición a los enemigos cetrales del proceso, no a sus sostenedores fácticos. En todo caso, salir a pegarle a Proyecto Sur. Pero ni siquiera. El objetivo tiene que ser Macri. El centro de los cuestionamientos tienen que ser a los grupos económicos. El eje discursivo tiene que ser cuestionar los valores neoliberales. Si no, ¿de qué superación hablamos? ¿Se puede tener un discurso respecto al PJ? Sí: ¡el silencio! Porque no tenés la fuerza para reemplazarlo, porque no está comprobado que harías las cosas mejor, porque poner el acento ahí refuerza el gorilismo más odioso. Afuera queda toda la pelea real: con los poderes concentrados, con sus representantes políticos, con la izquierda pinista extraviada. Esos son los adversarios a vencer este año. Es preocupante que desde este espacio -que, insisto, considero valioso, votable, etc- no se reflexione críticamente sobre qué decir, para quién decirlo y cómo decirlo. El problema no es Ishi, el problema es Macri. El problema no es Curto, el problema es De Narváez.”
3.
Me habré levantado más pluralista que de costumbre, será el calor… qué se yo. La verdad, yo no veo muy viable un planteo de orden electoral que no se diferencie del peronismo en orden a ganarle. Diferenciarte del tipo que va a sacar el otro 5 por ciento no te da una base muy ancha. La disputa, lógicamente, es con los partidos mayoritarios. Y el peronismo, a no olvidarlo, es oficialismo nacional y distrital a los fines de la construcción progresista. El EDE siempre planteó esa distinción: apoyo nacional, diferenciación distrital -eso sí, mientras el conductor se apellide Kirchner-. ¿Cómo hacés campaña para sumar lo que no se agrega desde la mera convocatoria oficial? Sencillo: diferenciándote.
¿Serviría diferenciarse de Macri? Posiblemente, pero no en la medida en que el macrismo articula, cada vez más, un discurso ideológico de derecha estricta. Ahí no hay mucho que capturar. ¿Y el Frente Progresista? Bueno, ahí se puede ver una deuda: saldar el pasado aliancista, para muchos referentes del progresismo hoy alineado con el kirchnerismo, es casi un tabú. Porque los problemas que tienen ahora los tuvieron también en el pasado, cuando por querer jugar en las ligas mayores terminaron asociados a De La Rúa.
La acusación, sin embargo, no es del todo justa. Pero refleja un dilema de eso que llamamos progresismo, muchas veces sin coincidir exactamente en su significado: a saber, cómo incidir en el poder real sin ser un factor de poder real o una clara opción electoral. En casi treinta años de vida democrática, los distintos desprendimientos de los partidos mayoritarios -de la experiencia alfonsinista, pero también de la defección menemista y de su sucesión aliancista-, junto con los sectores de izquierda aggiornada que supieron afrontar y comprender el cambio de paradigma operado tras la última dictadura, no han podido resolver, ora su organización como tercera vía, partido verde, etc., ora la construcción de una identidad política clara.
4.
Es posible, sin embargo -y pese a que el régimen presidencialista no ayuda demasiado, dado que evita en la práctica todo gobierno de coalición al concentrar las decisiones legales en una cúspide no divisible- que estos últimos datos estén cambiando. No es aventurado señalar que el progresismo en general va camino a una organicidad mayor, que, sin dejar de estar atravesada por la contradicción principal de nuestra tradición política, puede convertirlo en un aliado más claro y previsible de los distintos armados metropolitanos.
Para hacer eso, necesitan diferenciarse, y para diferenciarse, lo tienen a Scioli. No me parece el fin del mundo, si de lo que se trata es de retener el PEN. Al fin y al cabo, quien conozca un poco la experiencia venezolana sabrá que, en ese país, Hugo Chávez no suma por abajo solamente con el PSUV. No, para los que no quieren votar al PSUV tiene las llamadas “morochas“. Nosotros no las llamaríamos así, claro -alguno tal vez argumente una pigmentación opuesta-, pero creo que es razonable concluir en el reconocimiento de su funcionalidad. Nuestros socios menores lo saben también, y actúan en consecuencia.





Me pareció excelente, mesurado y oportuno. Y feliz año, sin aún nos habíamos cruzado por acá.
Bienvenido de nuevo al ruedo, Eze. Gracias por la capitulación de los párrafos, que facilita el comentario. Veamos:
1. Basteiro no me parece un expositor brillante como para sintetizar formulaciones. Pero está bien; muestra las cartas y el juego.
2 y 3. De acuerdo con vos: ¿cómo podría el “progresismo” diferenciarse del “pejotismo” sin nombrarlo (y a sus deficiencias, claro).
4. El futuro del “aliado progresista” depende -en gran medida- de que el kirchnerismo siga aceptándolo como tal: aliado y no-peronista; competidor, no enemigo. No en todos los distritos será posible; en algunos territorios la única derecha es la “pejotizada”. El equilibrio es delicado.
No conozco el funcionamiento de las “morochas” ni la diferencia con las “colectoras”; mucho menos sé de ingeniería electoral.
Lo que te puedo decir es que la tradicional “contradicción principal” que le gusta a Osteguy, hace que la acción política adopte vías eufemísticas y favorezca las impugnaciones contra los “infiltrados”. En Venezuela veo que hay agrupaciones (¿partidos?) trotskistas que apoyan al gobierno explicitando sus razones, con su lenguaje, en polémica con otras que se oponen. Pero no necesitan disfrazarse de “progresistas” (ese invento stalinista para justificar los Frentes Populares) ni adoptar el lenguaje “poético-nacionalista” forjista, que llevó a Ramos a terminar junto a Menem.
En fin, estamos lejos de eso, todavía. Pero, sin duda, incomparablemente mejor que antes de Kirchner. Ya que el fantasma de la derrota se está alejando, tal vez sería hora de empezar a sincerar el lenguaje en el que se desarrolla esta maraña discursiva sobre el “progresismo”. Un fuerte abrazo.
Comandante:
Gracias. La semana que viene declaro abierta la temporada de caza de brujas
Un abrazo,
EM
Bob:
A mi no me interesa de dónde vengan los votos, mientras sigan viniendo. Pero bueno: yo tenía la idea de que había escrito algo sobre la matriz “alfonsinista” -en sentido amplio y generoso- del progresismo actual, que nada tiene que ver con el estalinismo, salvo en el caso de los que vienen o saben de él. Es más, fui muy confiado a buscarlo… y no lo encontré.
En fin, son esas cosas que uno está tan, pero tan seguro de haber dicho tantas veces. Primero, que el progresismo argentino es un fenómeno relacionado con la revalorización de la democracia y los derechos humanos, con el fracaso del alfonsinismo en sostener esa agenda, y con la posterior defección del peronismo respecto de sus parámetros históricos. Segundo, que se constituye como una identidad difusa pero firme en los años noventa, a partir de experiencias como la CTA y, en alguna medida, el Frente Grande. Tercero, que es un fenómeno de caracter eminentemente urbano, con un sesgo marcado hacia las clases medias, que no tracciona votos más allá de, digamos, un diez por ciento del electorado, siempre dentro del AMBA, Rosario, y otras áreas urbanas “modernas”. Cuarto, que en la actualidad está además dividido a causa de la experiencia kirchnerista.
En ese sentido, creo que al progresismo le irá mejor si:
a) se vuelve un actor orgánicamente independiente, en lugar de reivindicar momentos “nacional – populares” en liderazgos ajenos.
b) entiende que, hasta nuevo aviso, es un socio menor. Por lo menos, hasta que demuestre lo contrario ganando algún distrito.
c) entiende que, en esta etapa, y esto puede gustarle más o puede gustarle menos, el que lleva adelante una agenda que le agrada es el peronismo, que como fuerza política se expresa no sólo, pero sobre todo, en la encarnación de la Presidente.
El kirchnerismo, en alguna medida, es una de las tantas síntesis posibles entre una mayoría del peronismo -con las contradicciones internas al bloque, que siempre estuvieron ahí, desde el 45- y sus socios progresistas. No es una línea interna del peronismo, sino aquella que relega a la disidencia a las otras, en los distritos en los que existe -básicamente, PBA y algunos aliados sueltos, nada más. Es un sucesor del duhaldismo bonaerense, apenas. El país es mucho más vasto que los porcentajes que ambas tradiciones convocan por lo que son. Ese, me parece, es el debate que tenemos que instalar. La Argentina es un país demasiado grande y variopinto, por no decir que tiene severas desigualdades estructurales, como para pretender que una fórmula política lo sintetice todo. Por eso, entre otras cosas, sigue existiendo el peronismo.
Abrazo,
EM
En pocas palabras, para no monopolizar: el cuadro sociológico del progresismo actual coincide con tu descripción (ya habíamos hablado de esas fracciones de las capas medias convocadas cada X años). Las expresiones políticas (Heller, Sabatella) provienen del PC y (creo) arrastran algunas de sus taras. Curiosamente, el otro vector del progresismo, el que proviene del positivismo-socialismo se ha mantenido cerrilmente anti-K. Algunas tradiciones persisten en automatismos gestuales revestidos de análisis ideológico.
Estaría de acuerdo con tu “consejo” al progresismo, con salvedades:
a) Los momentos de avance histórico no son patrimonio de la parcialidad que porta el nombre originario. Pueden ser reivindicados por otros como patrimonio popular y etapas válidas en tránsito hacia su “superación” (hipotética y bien entrecomillada, por ahora).
b) ¿Cómo podría ganar algún distrito sin competir con su aliado? Por lo menos donde éste sea sólo un avatar de las fuerzas derechistas tradicionales. Ahí, la apuesta y la muñeca de la conducción es clave. Néstor tuvo aciertos y errores; con Cristina estamos por verlo.
c) Me remito a las últimas frases de b).
El progresismo, en tanto fenómeno urbano-modernizante no va a surgir entre los Quom. Depende de que la agenda kirchnerista empuje la modernización de las situaciones quasi-feudales: te pongo la obra pública y el parque industrial, pero quedás bajo supervisión. Es lo que traté de explicarle a Abel como “las tareas nacional-históricas que realiza un gobierno cesarista-progresivo habida cuenta de la incapacidad para encararlas por parte de una débil burguesía dependiente”. O sea.
Una sola acotación, Roberto: todo el sentido de este artículo se basa en sostener la legitimidad de construcciones paralelas que disputen los distritos al peronismo, lo interpelen y compitan con él. Y, por supuesto, nadie es dueño de nada, pero… hablamos de fuerzas reales, plano nacional. Yo no veo una superación en ese plano.
Abrazo,
EM
Ezequiel, en Venezuela la palabra “morocha” no alude a ningún color de la piel, como en nuestra parla. “Morocho/a” allá es sinónimo de “mellizo/a”.
Las listas mellizas o morochas son las colectoras de acá.
Buena reflexión la tuya.
Julio:
Buen dato. Yo jugué un poco con la idea de “política blanca”, bastante común en la blogósfera.
Ezequiel: Me puse un poco territorial en el post es cierto pero quiero decir que no podemos competir con el progresismo por los mismos votos y que ciertas voces progresistas lo hagan con el remanido discurso de los “feos, sucios y malos”. Me parece que el progresismo puede por ejemplo impulsar una agenda con acento en las contradicciones y limitaciones del oficialismo, tratar de impulsarlas más allá por ejemplo en lugar de pegarle al sostén político del gobierno. La diferenciación es natural, no son la misma cosa que el PJ y por eso se plantea otra forma de construcciòn política pero es esta la contradicción principal? Eso es lo que quiero plantear y coincido con Fede y con MEC.
Y vos das en el clavo: el progresisimo mientras que apoya al gobierno nacional compite con el PJ en la PBA lo cual implica un equilibrio bastante delicado pues además de los sindicatos es el principal apoyo político del gobierno. Los chispazos están asegurados entonces y me parece que tu voz mesurada es muy oportuna.
Saludos
Me pongo contradictorio en el mismo comentario: al principio digo que “no puede competir” por un lado y por el otro reconozco que “compite”. O una cosa o la otra. Tal vez creo que si es un competidor no debe hacerlo con los mismos argumentos estigmatizantes del gorilaje y el honestismo, más cuando tanto el PJ y el progresismo forman parte del mismo proyecto nacional. Ya me pondré de acuerdo.
Saludos.
Néstor:
Todas las apreciaciones son correctas, especialmente en el sentido de que los chispazos son inevitables. Un sector del progresismo quiere disputar la sucesión del kirchnerismo con el PJ PBA: eso se percibe y genera un lógico rechazo de este lado. La realidad es la competencia, y las urnas son el medio de dirimirla. En el medio, esto va a seguir más o menos así. Lo que tenemos que evaluar es qué tanto nos suma tenerlos, especialmente pensando en la etapa 2011 – 2015.
Un abrazo,
Ezequiel
Hola Eze, feliz año.
El debate sobre el rol del progresismo es interesante, tanto como el de la telepolítica y tantos que han aparecido luego del fenómeno del 2008. Me da la sensación de que se subestima un poco el peso del voto progresista (y a esta palabra le sumaría en gran parte la palabra “jóven”) y de la influencia de los medios. Claro, por otro lado también se lo magnifica, como pasa con todo. Creo que son dos posiciones extremas que hay que evitar porque además son simplificadoras. Digo esto en función de lo último que comentás (“Lo que tenemos que evaluar es qué tanto nos suma tenerlos, especialmente pensando en la etapa 2011 – 2015.”). Me parece que todo lo que suma, suma. Yo entiendo que hay sectores o personas que tienen una posición reacia al progresismo porque quizá lo ven como una amenaza de algún tipo (caso Artemio López), pero no creo que tenga que ver con una cuestión de ganar-perder. De ninguna manera romper lazos con los sectores progresistas que apoyan al gobierno va a sumar, como tampoco sumaría romper con Scioli o Massa, lo que suma es mantener los lazos aún con las diferencias.
Me parece que en el progresismo hay de todo, pero la realidad demuestra que hay sectores que conforman al gobierno que tienen orígenes muy diversos y que aceptan las diferencias en función de un objetivo común. Tal es el caso de la gente de FORJA, por ejemplo, que es de orígen radical y que tiene mucho de progresista (seguramente mas que de peronista), no obstante no tienen una posición anti PJ como si la tienen otros sectores del progresismo como el sabbatellismo. En mi humilde opinión el sabbatellismo y estas fracciones progresistas aliadas pero críticas tienen que elegir entre dos posibilidades: la lenta disolución o entender que su única posibilidad es jugar en el PJ. No por nada creo que Duhalde le diga a Macri que tiene que jugar en el PJ para llegar alguna vez, simplemente el PRO tiene escasas chances de ganar una elección nacional, pero cuando se alió al peronismo logró derrotar al propio oficialismo. En un país en el que técnicamente el peronismo y el radicalismo vienen ganando todas las elecciones en un siglo parece improbable que surja una nueva fuerza que pueda torcer la historia porque, además de todo, ni el PJ ni la UCR son fuerzas fáciles de etiquetar, es decir, no son de derecha ni de izquierda, no son capitalistas ni marxistas, pueden estar “a favor o en contra de” y no van a sorprender en ningún caso, su limitación es muchísimo menor que la de un sector perfectamente delimitado ideológicamente (amén de la diversidad) como el progresismo. Concretamente: ¿cuál es el problema para Sabbatella de ir a una interna con Scioli en el PJ por la gobernación? Si Sabbatella está de acuerdo con el gobierno, si no es anti-peronista y si cree en la democracia tiene que aceptar esa interna, aún con la enorme posibilidad que tiene de perder, porque esa es única su posibilidad de ganar. Lo demás es repetir experiencias que no funcionaron. Kirchner dijo en su momento que su objetivo era un bipartidismo en el que hubiera un ala progresista con eje en el PJ, no sé que tan acertada era su idea pero podría ser recogida por estos sectores del progresismo. A fin de cuentas, no me parece que el PJ se tenga que parecer mas a Scioli que a Sabbatella, ni mas a Sabbatella que a Scioli. Creo que si el progresismo quiere lograr algo concreto tiene que dejar el discurso y actuar.
Salutes.
“Lo que tenemos que evaluar es qué tanto nos suma tenerlos”
Quiénes evalúan eso? Los militantes peronistas, Moyano y la CGT, los intendentes boanerenses?
Creo que hay un error ahí: la cercanía o lejanía del progresismo orgánico no ha sido algo pergeñado desde el PJ (como un todo, si tal cosa fuera posible) sino desde el propio progresismo orgánico y, en segundo término, desde el núcleo de decisión K. En este último sentido, no daría por supuesto que Néstor/Cristina percibía/percibe a Scioli, por citar un ejemplo, como alguien más propio y próximo que Sabbatella. Más de un dicho y un hecho podrían cuestionar esa apreciación.
Parece que armó mucho lío una frase suelta, a saber:
“Lo que tenemos que evaluar es qué tanto nos suma tenerlos, especialmente pensando en la etapa 2011 – 2015.”
Me parece que la redacción de la frase es floja, pero en otros posteos dejo en claro a qué me refiero. Sea que Cristina se presente en 2011, sea que no -lo que hoy parece un poco menos improbable que hace, digamos, mes y medio-, la discusión dorada pasa por el “después de Kirchner -Néstor y Cristina-, qué”.
Es sabido y compartido por varios de los lectores que, hoy por hoy, el delfín es Scioli. Es el heredero natural: gobernador de la PBA, que en 2015 llegaría con dos períodos cumplidos, referente de la CD, mide bien incluso ahora… pero al menos hoy está en el centro de la artillería progresista, como le sucede a cualquier dirigente territorial del peronismo.
¿Puede el progresismo armar por afuera una sucesión nacional que el peronismo apoye? El día que pase eso, la política argentina habrá cambiado tanto que todas las consideraciones presentes en el blog sonarán risibles.
¿Puede el peronismo, sin un Kirchner a la cabeza, armar una sucesión que el progresismo metropolitano acompañe? Puede ser, aunque requeriría, ora nuevos emergentes, ora un cambio significativo en la representación que el progresismo orgánico tiene de sí mismo.
Yo no veo una “superación” del peronismo, ni ahora, ni para dentro de cinco años. No la vi con PRO, y era más probable, aunque terminó en una disolución de las identidades de los que ingresaron. Menos la veo en el caso de la centro-izquierda.
¿Pueden apostar? Por supuesto que pueden. Es legítimo que lo hagan. En la medida en que, por sus propios planteos, lo hagan fuera del FPV, no podrán llevar a Cristina de candidata. Y a CFK la vamos a ver todo el año que viene en la campaña de… Daniel Scioli. Y viceversa: Daniel en la campaña de Cristina.
Saludos,
Ezequiel
Eze, tomo un par de párrafos de tu respuesta, porque creo que son significativos:
“¿Puede el peronismo, sin un Kirchner a la cabeza, armar una sucesión que el progresismo metropolitano acompañe? Puede ser, aunque requeriría, ora nuevos emergentes, ora un cambio significativo en la representación que el progresismo orgánico tiene de sí mismo.”
“¿Pueden apostar? Por supuesto que pueden. Es legítimo que lo hagan. En la medida en que, por sus propios planteos, lo hagan fuera del FPV, no podrán llevar a Cristina de candidata. Y a CFK la vamos a ver todo el año que viene en la campaña de… Daniel Scioli. Y viceversa: Daniel en la campaña de Cristina.”
Es el viejo dilema de Scioli, me trae recuerdos del 2008, por ejemplo, Libres del Sur diciendo que un proyecto Nacional y Popular no puede tener a Scioli en sus filas. Es cierto, el progresismo en gran parte actúa de ese modo (Sabbatella, por ejemplo). Yo creo que hay dos cosas para acotar al respecto: 1-No todo el progresismo aliado piensa así. 2-No necesariamente esta visión (que no comparto) del sabbatellismo es incompatible con la posibilidad de confluír en un proyecto común. Claro, lo que requiere es que esos dirigentes acepten las reglas del juego (por eso decía antes que si no quieren a Scioli o Massa le tienen que ganar una interna, es la forma democrática de hacerlo).
Me parece que hay una gran confusión en los sectores que piensan o que Scioli es lo mismo que Macri, o que Scioli es lo único que tiene cierto carácter de derecha en el oficialismo, incluso creo que es un error creer que Scioli es “de derecha”. Muchos ven a Scioli como una potencial vuelta al menemismo y me parece muy simplificador, por un lado porque centralizar en Scioli excluye todo lo que sale de Capital y el GBA y por otro porque los Kirchner tampoco fueron ajenos al menemismo en los ’90 y eso no los hace neoliberales hoy. Yo no creo que Scioli sea o se sienta neoliberal.
Creo que hay sectores del progresismo (algunos forman parte del gobierno, de hecho, como diputados, por ejemplo) que entienden que se puede transformar la realidad con diferencias por adentro también y esos sectores suman sin dudas, es mas, permiten mantener un equilibrio (creo que no sería nada deseable que todo aquel que tiene algo de progresista en el oficialismo salga eyectado) y atraer a votantes que son mas afines a esas ideas sin perjuicio de lo que pueda pasar en otros puntos del país, por ejemplo. Quiero decir con todo esto que lo deseable es contener al progresismo dentro del sistema de alianzas del oficialismo y que este admita y respete las diferencias en esa alianza. Veo que hay quienes (no digo que sea tu caso, pero viene a cuento de la frase que comentás) quieren descartar ese progresismo porque lo ven como una amenaza que si es desactivada allanaría el camino para tipos como Scioli. Me parece que en lugar de restar hay que pensar en como convencer de que en un ballotage Scioli-Macri las dos opciones no son iguales.
Salutes.
Martín:
El tema es que la apuesta del EDE – NE (legítima en todo sentido) reside en construir una alternativa tanto al dispositivo territorial del peronismo como al conservadurismo radical. Por eso, veo muy complicado que comprometan ese futuro -independientemente de las consideraciones que uno pueda o no tener respecto de sus chances, eso es aparte- en una jugada que no tiene vuelta atrás, como es participar de las internas del FJPV, en este momento encima.
Pero, y aquí obra la legislación electoral, ya no estamos en el 73. Ahora, como es admitido, si no formás parte de la coalición que se presenta, bajo la forma de un frente, no podés llevar como candidato a presidente a su emergente -en este caso, CFK-. Lo que el EDE puede hacer, y que seguramente hará, es impulsar el corte de boleta, como hizo MS durante sus gestiones como intendente de Morón.
A tono con esa línea, ¿podemos convenir, entonces, que una reglamentación -de la ley electoral- habilitando colectoras (CFK en la lista del EDE, por caso) es un guiño K al sabbatellismo? Porque, de ser así, todas las especulaciones formuladas acá se caen.
Y sí, la enorme mayoría de los progres consideramos a Scioli como alguien con habitus y predisposiciones más semejantes a los de Macri que a los de Kirchner. Y los “prejuicios” no se disipan cuando comparamos las gestiones, eh.
Hal:
Hasta el momento, la legislación electoral, según se entiende en general, mantiene la lógica de Béliz vs. Bravo: para llevar a CFK como candidata en la boleta tienen que participar de la alianza nacional. De todos modos, dada la trayectoria histórica de corte de boleta en que medró el EDE, no me parece un impedimento decisivo.
De todos modos, habría que ver qué especulaciones tenés en la mira. En mi óptica, señalar que el progresismo es un socio menor sin armado nacional es casi una evidencia.
Saludos.
Esta expresión del progresismo orgánico (el NE) no definió una estrategia electoral en base a especulaciones; habrá una lista a gobernador encabezada por Sabbatella y se acompañará la candidatura presidencial de CFK con o sin colectora. Creo que eso ya es público. No tan público es el rumor de que la reglamentación de la nueva ley electoral contemplaría la posibilidad de dichas colectoras, lo que habilitaría a que NE lleve en la sábana al cuerpo de la boleta con la fórmula presidencial encabezada por CFK. Pero, como señalé, no depende de ese dato la política electoral del Nuevo Encuentro. Sí señalo que tal hipótesis, de darse, sería un elemento insoslayable a la hora de considerar si Cristina, como antes Néstor: ven a Scioli como un delfin, consideran al PJ como un espacio propio que sostiene sin amenazas su construcción, ponen a Sabbatella en el lugar de oposición o aliado.
Sobre el lugar del progresismo, no conozco a nadie en NE que vea/piense a Sabbatella como un nuevo Perón o suponga que existen condiciones para la emergencia de una fuerza que modifique en el corto plazo las reglas y dinámica del campo político vernáculo. Sí existe la voluntad y la convicción en que hay espacio para hacer crecer una fuerza progresista autónoma que contribuya con el proceso, tratando de “darle aire” por izquierda.
Es decir, no pasa por caer en el absurdo de imaginar al diputado moronense como heredero del kirchnerismo sino en trabajar para que todo esto no termine en Scioli o alguna otra salida por derecha.
Hal, tu comentario fue el 2200. Si, conozco el rumor: de hecho tiene también estado público el tema colectoras en provincia. No sé cómo se dirime, pero en provincia nada lo impide hasta que se diga lo contrario. Distinto es en Nación.
El tema colectoras ha generado ya malestar en tipos como el Barba Gutiérrez y otros. No es una movida gratuita. Y se lee mal en los territorios que tenemos. Yo mismo lo leo mal. Como consta, el kirchnerismo a nivel PJ se sostiene casi exclusivamente en el peronismo bonaerense y la CGT. Pero bueno, que yo no lo vea bien no significa que no vaya a suceder.
Abrazo,
EM
Si existe un Movimiento Nacional y Popular la oposición a éste es siempre Gorila (de izq o der… blanda o dura)
El “Partido Verde” es un invento que en las pampas se conoció como Partido Socialista (en los 90 como FREPASO y a principios de este siglo como ARI) . Es légitimo y aún así es un error.
El “Partido Verde” se diferencia del PJ. Y por qué sale del FPV? No es por cuestiones políticas, es por cuestiones pre-políticas.
El FPV, a mi parecer, correctamente se diferencia de los “Partidos Verdes” para que aquellos que quieran “superar” al FPV vayan por su lado y los que forman parte del Movimiento Nacional y Popular visualicen a su herramienta electoral, FPV, como la opción mas atinada a la hora del cuarto oscuro.
Para NK y CFK siempre fue el FPV en general y el PJ en particular su elección. Si no fuese así se hubiesen ido a un “Partido Verde”. Ahora. En el 2003. O en los 90.
No veo un debate sobre el rol del progresismo. Porque hay progresistmo oficialista y progresismo opositor. Lo que hay es una deliberada competencia por sumar votos desde la oposición del “Partido Verde” y desde el oficialismo del FPV.
La sucesión a los K vendrá desde los K. Es ahí donde se discutirá la sucesión. Mientras los “Partidos Verdes” podrán sumar algún estante mas a su kiosco, o no. Es legítimo y falso creer que desde algún “Partido Verde” saldrá la sucesión.
La única opción realista para los progresista K es formar un “Partido Verde” y sumarse a un “Frente Nacional” que incluya al PJ o a la UCR. El resto es sarasa. El “Partido Verde” histórico argentino (Partido Socialista) tiene muchos libros autoreferenciales sobre este legítimo paradigma.
Saludos!
Ale:
No coincido mucho con tu acercamiento. De hecho, creo que coincido menos que con el de Hal.
En primer lugar, cuando hablamos de Partido Verde estoy pensando en la definición de Escriba, que señala varios rasgos específicos, a la cabeza de las cuales está asumir que el progresismo “no va a hegemonizar el proceso político”
http://artepolitica.com/articulos/el-partido-verde/
Segundo, no creo que necesariamente pueda establecerse una regla según la cual todo lo que no es nacional y popular es gorila. En principio habría que ver qué es nacional y popular, repensar la idea de movimiento y ver si hay algo así en la Argentina. Mi impresión es que no. Luego, identificar gorila y antiperonista, después de los años noventa, es ya algo reductivo. Un gorila, en donde sea que esté, es un enemigo de los intereses populares -y la historia reciente nos muestra que perfectamente puede venir del peronismo-.
Tercero. Hay debate sobre el rol del progresismo. La cantidad de links que podrías encontrar en ese terreno es inmensa. Pero hay debate también EN el progresismo.
Cuarto. No hay un plural “los K” que se diferencie de todas las fuerzas políticas y sociales, una suerte de liderazgo celeste omnímodo y absoluto. Cristina, que es la que queda, es la más destacada referente del peronismo -y también del progresismo oficialista-. Es mi opinión que en la medida en que ella pierda protagonismo político, sea ahora o en 2015, esa asociación se rompe. Quedará en los herederos de esta etapa hacer las cosas lo mejor que se pueda luego.
Quinto. En la presente etapa, lo peor que puede hacer un partido que aspire a tercera vía es asociarse con alguna de las primeras dos. Ese fue el destino del Frepaso, y el final fue un gobierno radical. Creo que el progresismo hoy, incluso el opositor -que esquiva a la UCR tanto como el oficialista esquiva al PJ- entiende eso.
Saludos.
EM
Hola, me permito responder.
1) También me refiero a “Partido Verde” como lo hace escriba. Es el Partido Socialista, a mi entender, ni más ni menos. Cuando se arrima al PJ o a la UCR, tiene algún peso de poder. Sino es la nada, un kiosquito.
2) Gorila, según mi confuso entender, es aquello que no es Nacional y Popular. Según vos no existe eso y según yo eso es el kirchnerismo con su herramienta electoral: FPV.
3) El progresismo es mucho más que NE. Por eso creo que el debate no es el rol del progresismo sino el rol de NE y de otros partidos políticos que construyen desde la oposición autodenominandose K.
4) Estoy de acuerdo. No dudo, al menos hoy y a esta hora, que esos herederos saldrán del kirchnerismo, de ese Movimiento que considero Nac y Pop y que utiliza electoralmente la sigla FPV.
5) En mi opinión lo peor que puede hacer un partido que aspira al poder: es aspirar a la tercera vía. Los socialista lo saben, para eso esta su historia política y sus logros.
Agrego algo mas: El “Partido Verde” construye diferenciandose (+ o -) del PJ o de la UCR pero termina en un Frente con ellos o en un kioskito (Partido Socialista, FREPASO, ARI, GEN, PSur, CC, Nuevo Encuentro, Frente Transversal, Mov. Evita, etc). Dentro del Frente puede y debe disputar espacios de poder sin rebajas ni claudicaciones.
Saludos!
“el kirchnerismo a nivel PJ se sostiene casi exclusivamente en el peronismo bonaerense y la CGT”
Eso está lejos de ser unidireccional. El PJ bonaerense y el moyanismo en la CGT también se vieron favorecidos por la orientación que el kirchnerismo le imprimió al peronismo y al gobierno. Casi diría que el kirchnerismo tiene crédito a favor como saldo de esa relación.
Che, el Barba no se puede quejar, es intendente gracias a las colectoras.
2200? Felicitaciones, hay que organizar los festejos
Excelente post sobre un tema que nos desvela a muchos, en gral. me atraen las alternativas que plantea Martin Latinoamericano; lamentablemente no parece que pase otro tanto con Martin Sabatella. Y me preocupa que su ulterior evolución pueda seguir los modelos de Solanas, Juez o (Dios nos libre) Carrió.