Los fantasmas del radicalismo.
Conforme se acercaba fin de año, me llamó la atención el progresivo retraimiento de los referentes del ex ACyS -la excepción sería tal vez Stolbizer, quien en ausencia de Carrió juega por ella-.
Como saben mis lectores, yo creo y sigo creyendo -nada ha pasado para que piense lo contrario- que hay sólo dos estructuras nacionales en la Argentina: la nuestra, y la radical-. Eso, nada lo reemplaza, y la evidencia existente -por ejemplo, los guarismos de 2009- muestra a las claras qué opción puede pasar de los 30 puntos aparte del oficialismo.
Pero, cuando llega fin de año, parece que el radicalismo se acuerda -a veces, más que sus potenciales votantes- de sus fantasmas pasados, y decide guardarse en bóveda de plomo. No es para menos: los recuerdos de 1989 y de 2001 están bastante frescos en la sociedad más politizada, aunque no estoy seguro de que lo estén más allá.
En todo caso, apenas comenzó el conflicto por la ocupación de predios en Capital y el conurbano, las referencias radicales desaparecieron del mapa político. No concedieron entrevistas, no hicieron actos, ni emitieron declaraciones o comunicados. Trataron, en la medida de lo posible, que se hable muy poco o nada de ellos.
El resultado fue natural: el gobierno terminó antagonizando con Duhalde, Macri, y sus socios vinculares, como Ritondo, sin terceros en intervención. Casi como si no quisieran que uno se pregunte qué hubiese hecho un gobierno nacional radical ante los hechos de Soldati, Bernal, Lugano, luego estación Constitución, etc. Esto tuvo y tiene, evidentemente, un correlato en las encuestas que, aunque pasajero, perjudica notablemente a la opción republicana.
Recién en estos días, Ricardo Alfonsín, hasta hace poco candidato natural de ese espacio, sacó un spot en saludo por el fin de año, donde se refirió, casi elípticamente, al tema:
“Se termina un año difícil por cierto [...] No le tengamos miedo al cambio, más miedo da que las cosas sigan así [...], que los miedos le ganen todos los días a la ilusión [...] Mi padre llevó a la Argentina a la democracia. Nosotros la vamos a llevar a donde tiene que estar” (?)
Estos son los fantasmas del radicalismo. El problema no estriba tanto en cómo y cuándo definir las candidaturas, ni en los espacios respectivos para cada fuerza en la distribución de cargos por distrito. Eso también incide sobre cualquier fuerza opositora, por cierto, y sería deseable, en ese sentido, que el gobierno nacional reglamente de una vez las reglas de juego de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Lo sería, inclusive, para la propia tropa, dada la indefinición que se genera en algunos distritos.
Pero esos, al fin y al cabo, son problemas menores. El votante radical, como demostró siempre, tiene un pragmatismo similar al peronista, y vaciadas las alternativas que lo relevaron -concretamente, el ARI – CC y RECREAR, reducidos hoy a opciones testimoniales-, con una derecha todavía vecinal y sin proyección, y un peronismo disidente en crisis, debiera alcanzarles para plantarse como opción de recambio. Si no lo hacen, es porque no saben, no pueden, o no quieren. Al fin y al cabo, cuando lo que se discute en la Argentina es la sustentación misma del orden político -la llamada “gobernabilidad”- los radicales se esconden. Malos reflejos, muchachos.






Coincido plenamente con el post aunque me parece que la UCR no se expide en su momento acerca de las ocupaciones, más allá de las declaraciones de Cobos en su particular estilo de decir que el agua moja, es porque nadie tampoco hoy puede hablar en nombre de la UCR. Su falta de un liderazgo es atroz en un partido que se pretende el eje de una construcción frentista para disputar el poder. Tiene pendiente su seguidismo a las corporaciones, su terror al escrache de Elisa Carrio que hoy parece superado aunque se mantiene la discusión acerca de si es menor el daño que les pueda causar adentro o afuera y sobretodo definir cuanto antes detrás de quien encolumnarse cuando hasta ahora, antes del lanzamiento de Sanz, los precandidatos eran un traidor serial al cual desprecian pero que se lo bancarían (con el incierto resultado que esto implica) si midiese bien y un buen tipo pero nulo a la hora de definir una política que vaya más allá de las buenas intenciones y apelar al carisma heredado. Esta es buena parte de su dilema.
Saludos
Es cierto, Néstor: no tienen, ni logran instalar, un mínimo liderazgo interno. Tenían más de eso con Morales presidiendo el partido. Si siguen así…
En la calle los siento más terceros que segundos, aunque es cierto lo que vos decís y habrá que ver cuanto pesan las estructuras.
No me parece que la fotocopia de Raúl genere más que una tenue sonrisa de condescendencia. La gente, luego de las experiencias 1989 y 2001 sabe que para gobernar hay que ser fuerte y capaz; la honestidad no tiene nada que ver, y Ricardo sólo tiene activos ahí. Sanz es demasiado “interno” del radicalismo, y Cobos mide cada vez peor.
Los dos últimos incendios que dejaron los radicales impactaron en toda la población y no solo en la gente politizada, y no te quepa la menor duda, eso está fresco.
Mi impresión hablando con gente de a pie es que hay más predisposición a votar a un Macri (incluso a un Duhalde) que a un Alfonsín.
un gran abrazo y feliz año
P.D (qué alegria que alguien siga escribiendo y pensando en política por estas fechas: odio las fiestas)
Y sí, en un momento parecía que tomaban consciencia de este tema y unificaban en torno de Alfonsín (h), pero después se auto operaron con la fantasmal candidatura a gobernador de éste -jugada de Cobos-, el fallido intento de salvar al ACyS, el lanzamiento de Sanz, bancado por la madre y uno de los tíos, etc.
De todos modos, tampoco le va tan bien al macrismo, y mucho menos al duhaldismo. Es un momento pésimo para ser o tratar de estructurar una oposición, más allá de que los candidatos no tengan la virtud necesaria.
Ezequiel: me temo que somos más los que odiamos las fiestas que aquellos que tiran petardos. Pero bueno…
Abrazo,
EM
Igual que con la izquierda: nosotros somos más, pero ellos hacen más ruido (jé)
Abrazo,
e
P.D: (muy bueno lo del apoyo a Sanz por parte de UNO de sus tíos)
Es un hombre que cae bien en el mundo de los negocios. No lo veo ganando una interna. Pero puede llevar a la hecatombe final del cobismo.