Presupuesto: internas opositoras y códigos rotos.
Aunque anunciada ayer, la decisión del núcleo duro de la oposición de no bajar al recinto a continuar el debate por el presupuesto 2011 no deja de generar repercusiones.
Una constatación inmediata, como señaló Martín Sabbatella al denunciar la irresponsabilidad opositora, es que ninguno de los presidentes que gobernó la Argentina desde 1983 a la fecha tuvo jamás, pese a los difíciles momentos económicos y políticos que hemos atravesado, un obstáculo de semejante tamaño en la administración del país. En su búsqueda de precedentes, el diario Clarín debió admitir que “según el discurso oficial, no pasó con ninguno de los presidentes de la democracia (aunque el presupuesto de 1988 se aprobó recién en diciembre de ese año y el de 2002 fue votado en marzo, con un trimestre ya ejecutado).”
Nótese que esta reseña incluye al menos dos situaciones (vg: 1987 y 1997) donde la oposición, concentrada en el peronismo y en la Alianza respectivamente, contó con mayorías parlamentarias mucho más claras que las actuales. Sin embargo, como conversábamos recién con un viejo dirigente radical, en todos esos casos la mayoría respetó las prerrogativas del Ejecutivo. Este año, según parece, esa regla ha de romperse.
¿Por qué?
Hay dos interrogantes que necesariamente deben plantearse por separado. Primero, la negativa a votar el proyecto oficial tal cual fue enviado. Esto, en sí mismo, es legítimo. La oposición contaba, en este sentido, con sus propios dictámenes, así como con el número suficiente de legisladores como para rechazar, sin más, el proyecto oficial.
Menos legítimo, y pésimo precedente, es vaciar el Parlamento y dilatar la discusión, o bien rehuirla a la espera de mejores números. Aquí se abre una incógnita diferente: ¿trataron de esconder las diferencias entre las distintas tribus? ¿quisieron eludir un flash tan desagradable? ¿les preocupaba el voto de algún miembro de su bloque? Sólo podemos conjeturar, y por ende, elegimos una combinación ponderada de las tres alternativas. Queda en el aire la impresión de que los caciques opositores perciben, con cierta claridad, que no tienen demasiadas chances de cara a 2011 en circunstancias normales. Caso contrario, estarían interesados en heredar, no en fracturar.
Ciertamente, en la medida en nos acerquemos a enero, crecerá la posibilidad, anunciada por el gobierno de recurrir -por primera vez desde su sanción en 1992- al artículo 27 de la ley 24.156, que habilita al Ejecutivo a prorrogar el presupuesto vigente con las modificaciones que considere oportuno hacer.
Justamente en vista la existencia de este recurso legal, y de las complicaciones que puede atraer a la oposición en los distritos en que es administración, como la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe, la jugada hoy consumada, es que vale la pena revisar las razones de semejante despropósito opositor ¿Cómo harán Macri, Binner, y los gobernadores radicales cuyos legisladores no bajaron en el día de la fecha, para aprobar sus respectivos presupuestos? ¿Cómo evitará el llamado Grupo A que esta imagen se repita miércoles tras miércoles? Más aún, ¿cómo piensa gobernar la oposición republicana desde 2011 frente a un justicialismo que, al menos hasta 2013 -y eso en el peor de los casos, porque los legisladores se eligen en primera vuelta- mantendrá su poder de veto en ambas cámaras?
Por lo pronto, algo queda claro: se ha roto un código importante de las relaciones entre gobierno y oposición en la Argentina desde la recuperación de la democracia. El “parlamentarismo” opositor intenta claramente restar atribuciones administrativas elementales a quienes se encargan, precisamente, de administrar el país. Pretende discutir elementos que no son accesorios, como la inversión y el gasto en obra pública, la política de ingresos -los dictámenes opositores incluyen, sobre una previsión de ingresos supuestos, el 82% móvil para todas las categorías-. No es un tema de números: el mismo día que fracasó la sesión especial del oficialismo, fracasaron, también, los acuerdos opositores sobre la eventual reforma del INDEC.
Esta decisión, poco racional, obrará lamentablemente en sentido contrario a los deseos tan comúnmente manifestados por los voceros de la oposición. En estas condiciones, no hay ni existe acuerdo posible. Son las cosas que suceden cuando la estrategia la deciden Elisa Carrió y el diario Clarín.
Ezequiel Meler






Pareciera que en la coyuntura, para Carrió y Clarín es más negocio instalar un remedo del ” que se vayan todos ” haciendo e instalando política berreta, en la perinola de Todos Pierden. Increíblemente,o quizá por eso mismo, la poca profundidad teórica de los personajes de los partidos opositores como Aguad o Pinedo ancce Solanas los lleva a una situación donde lo que se pone en juego es un sistema de gobierno y no el presupuesto . Deberemos reviasr profundamente quienes se deben ir.
Creo que habría que sumar algunas cosas mas al informe.
El problema que el grupo Miau tiene es que ha vuelto la politica a las calles.
En la licuadora neoliberal de los noventas se privilegio el gerenciamiento de los recurso de un estado incapacitado por el mercado.
Y eso con la politica en las calles es bien jodido de imponer nuevamente.
Magneto esto lo sabe y trata de generar las condiciones para destronar este reverdecer de la politica. Así ha gobernado el país por mas de 30 años y el tipo tiene una receta que no piensa o quiere abandonar.
El piberio que vuelve a militar es el mayor problema de M, y de ahí que se busque enlodar el parlamento y enrostrar la “violencia” politica.
Tambien me gustaría sumar el hecho que a M se le agota el tiempo.
Las causas Hijos de Noble toma impulso de nuevo, y no creo que se agote, como vos lo decis, entre un problema entre los “pibes” y la madre. Ya se comprobó que la adopción fue irregular pero el delito prescribio, ahora si se enrola en un delito de lesa humanidad, esa adopción irragular pasará a ser un delito sin prescripción y hay beunas posibilidades de que Noble vaya en cana.
Es decir la Dueña del Grupo.
Además esta la causa PP en sus 2 varientes, la de DD.HH en la plata, y la iniciativa parlamentaria.
Si a esto sumamos Fibertel y Ley de medios, ya que la Corte, dio lugar a que la “cautelar” debe terminar en algún momento, podriamos decir que este juego de M se puede sostener hasta mitades del añó proximo.
Ahí tendrá que optar por alguno de sus esbirros para que le gerencie el país. Afortunadamente le van quedando pocos idiotas útiles.
Abrazos
Muy buena la nota, igual me extraña de Sabbatella que no haga mención a la mentira en el presupuesto oficial. Me decepciona totalmente. Lo de la oposición ya es sabido, pero lo del oficialismo nadie lo menciona.
Acá hay un par de notas que me parecieron bastante más objetivas:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=116860
http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/a/2010/11/15/p6114
Saludos.
Guillermo, tus links a notas “bastante más objetivas” demuestran una vez mas, a mi juicio, que la tan mentada objetividad no existe.
A mi me suenan “absolutamente parciales”. Tal vez sea porque no creo en eso de escudarse en la “objetividad” para no poner el cuerpo. Sabbatella en ese sentido es un ejemplo.
Yo prefiero tomar partido en favor de los logros alcanzados y militar por los que deben ser alcanzados.
saludos