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Con el acento de los viejos caudillos populares

30/10/2010

Se fue, nomás, y a lo grande. Tal vez, más allá de lo que él mismo hubiese soñado. Ese intendente de Río Gallegos, luego gobernador de Santa Cruz, administrador fiero como almacenero que con el tiempo devino el hombre de confianza de Duhalde en la campaña del 99, ese hombre hoy se va de una manera que nos recuerda, inevitablemente, a los viejos caudillos populares a los que tanto se pareció.

Pienso en Yrigoyen, tantos años a la sombra de Alem. O en Perón, el candidato obrero menos pensado para el sindicalismo argentino. Hombres de trato directo, de palabras simples, de oído atento al menor detalle. Dirigentes que entendían que para estar en esto hay que estar del todo, incondicionalmente, todos los días, a todas las horas. Ninguno supo delegar: ninguno dejó heredero. Todos, sin embargo, marcaron de modo indeleble no ya su tiempo, sino también el porvenir.

La profunda conmoción que la muerte de Néstor Kirchner ha causado en diversos sectores sociales demuestra una vez más la importancia del afecto en la política. Porque ahora se podrá decir de todo, pero no se podrá obviar que era querido, adorado, por las mayorías. Y esto, en los tiempos líquidos de la post – política, la sociedad mediática, el tránsito de la plaza a la platea, etc. Bueno, Kirchner no fue nada de todo eso, porque fue mucho más. Creía en el contacto, en la mirada, en la movilización. Evidentemente, nunca le importó la forma o la apariencia.

Cuando empezó este proceso, un amigo muy cercano dijo la palabra justa para definirlo: proceso de democratización. Suena técnico, pero no lo es. Néstor Kirchner hizo transparente el sentido de la acción de gobierno, con el fin de legitimarla. Cada medida se explicaba a sí misma. No había código ni candado, ni mensaje dudoso.

Y de esa montaña de pequeñas acciones emergió un poder que, posiblemente, no manejó siempre con la misma astucia con que lo había acumulado. Pero qué importa: cada vez que lo perdía volvía a ganarlo en la siguiente apuesta. Así era Néstor, así lo recordarán.

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9 comentarios dejar un →
  1. 30/10/2010 07:21

    Mencionás -acertadamente- que ni Perón ni el Peludo dejaron heredero. Tal parece que Néstor sí. Y si es cierto, es bueno.
    Eddie

    • 30/10/2010 11:03

      Una aclaración importante: publiqué este texto antes de que estuviese terminado, y como ya lo habían comentado en TW no lo quise tocar.

  2. 30/10/2010 07:22

    Suscribo totalmente lo que decis Ezequiel, se fue un animal de la politica, un estratega como no se vio desde Perón, pero muchos ignoran de buena fe o malintencionadamente que lo sucede otro cuadro politico de las misma envergadura como lo es Cristina.

    • 06/11/2010 19:33

      Darío:

      No es el caso de quien escribe. Yo a Cristina la sigo con atención desde los años noventa: era lo más parecido a una competencia para el bloque legislativo del Frepaso. En 2004 la tuve a dos metros, y la escuché dos horas. Y desde entonces, siempre me pareció que tenía un potencial más allá de lo visto.

      Néstor, en eso, era distinto. Querible, pero más básico. Como Yrigoyen atendiendo uno por uno, llamando uno por uno, hablando con todos. Si ella adquiere ese rasgo, ese estilo de meterse entre la gente, mezclarse… todo puede suceder.

      Abrazo,
      EM

  3. 30/10/2010 10:42

    Y vuelta llorar luego de escuchar la canción de Barragán. pero un llanto que es cada vez menos pena y más emoción y energía. Un abrazo, Ezequiel.

    • 06/11/2010 19:34

      La verdad, comandante, que la pasé muy mal estos días. No quiero pensar cómo estuvieron quienes trataban todo el tiempo con ellos.
      Abrazo,
      EM

  4. 06/11/2010 20:25

    ¿Te acordás de aquello que decía Borges, que todos los hombres o bien son aristotélicos o bien son platónicos? Lo traigo a colación porque creo que somos muchos los que simplificamos para entender mejor lo que nos rodea. Yo siempre tuve mi propia opción: la gente rápida, los que de un vistazo entienden lo que está pasando y son capaces de responder también con la palabra y actitudes exactas para ordenar el caos y establecer su posición. Y por el otro lado, los más obsesivos, que necesitan pensarlo, masticarlo, apoyarse en sus lecturas, su educación y sus recuerdos para elaborar una respuesta. Desde el culo del mundo donde vivo siempre me pareció que Néstor era más del primer tipo y Cristina del segundo. ¿Es coherente lo que digo?
    Eddie

    • 06/11/2010 22:24

      Será por eso que siempre me identifiqué, como buen obsesivo, más con ella que con él. Pero ojo, una Cristina populista rompe todos los moldes.
      Abrazo.
      Ezequiel

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