Néstor Kirchner: el primer prócer del siglo XXI.
Se nos fue. Este es el día más triste de mi entera vida cívica.
Hizo falta la más extraordinaria crisis de nuestra historia -financiera, económica, política, cultural- para que un hombre de apariencia ordinaria nos recordase, a todos y a cada uno, que existía la esperanza, que valía la voluntad transformadora, aún en la mayor de las adversidades. Hoy, como si su misión inspiradora hubiese acabado, ese Moisés moderno nos ha dejado, en las puertas de la Tierra Prometida.
Trajo de la civilización del frío patagónico valores que habíamos olvidado en las metrópolis, valores que ya no tenían nido en nuestros corazones. Valores nacionales, valores populares, valores argentinos. Valores que recuperó de las entrañas de nuestra historia, de sus mejores y de sus peores momentos. Nos hizo creer de nuevo, con muy poco, en algo más allá de lo inmediato. Palabras como Soberanía, Estado, Nación, Justicia Social, Desarrollo, e incluso Voluntad recobraron su significado, porque él estuvo para rescatarlas del penoso manto de olvido impuesto por la Dictadura y sus herederos.
Al principio, no le creí. Pero muy pronto, él corrió la frontera de lo posible, más allá de lo que hubiésemos podido soñar. Como dijo alguna vez, sólo era un hombre corriente en circunstancias extraordinarias. Pero hoy no lo parece: hoy parece un gigante que se despide, lenta e inexorablemente, de un mundo que ya le quedaba chico.
Estamos acostumbrados a pensar a los próceres de la patria como sus primeros fundadores y realizadores. ¿Quién puede, sinceramente, negarle ese lugar al impulsor de la UNASUR, al adversario acérrimo del ALCA? La patria latinoamericana hoy asiste consternada a una inesperada pérdida.
Es ocioso y hasta lesivo de su memoria recordar puntualmente cada uno de los logros del pueblo argentino bajo su presidencia. Ya habrá tiempo para balances fríos, para la tarea ingrata de hacer el balance de su tiempo. Cabe decir, simplemente, que hemos perdido a un hombre cuya dimensión histórica quizá nunca lleguemos a comprender adecuadamente.
Te fuiste Néstor, pero no. No te puedo llorar. Y por eso mismo, vos no te podés morir. Tu corazón no aguantó más, pero tu espíritu contagiará por décadas a miles de argentinos. Viva la Patria. Viva la Argentina. Como vos nos enseñaste, esto recién empieza.
EM






Un abrazo.
Excelente post Ezequiel, se nos fue el mejor presidente de la historia despues de Peron y Cristina. Ahora todos apoyando mas que nunca a nuestra Presidenta.
inesperadas tus palabras, Zequi. Un abrazo.
MI abuela me decía de nene, dejá de llorar que cuando lo tengas que hacer en serio, no tendrás más lágrimas…así es.
Abrazo Eze.
permiso, ezequiel, lo voy a compartir en facebook.
El último revolucionario democrático…
Apoyemos a nuestra presidente. El poder económico no puede ganar.
Lo mejor de su legado, es que somos muchos, muchas, los que estamos junto a Cristina en esta empresa de transformar nuestra realidad,,,Lo lloramos pero lo llevamos en nuestros corazones!!
Néstor vive…