Macri pidió su propio juicio político.
Así como lo leen, lo reflejan los principales medios nacionales. La medida, inédita en la Argentina, expresa el grado de crisis institucional de la ciudad, pero también la voluntad del macrismo de recobrar la iniciativa evitando un largo proceso de desgaste ante la opinión pública. Macri apuesta fuerte, en definitiva, porque necesita apuntalar políticamente su posición antes de llegar a la difícil instancia judicial.
El brusco cambio de estrategia, en realidad, supone un retorno a la idea inicial, abandonada bruscamente en el transcurso de la sesión especial de ayer. El elemento clave es el control del proceso político, en el marco de una investigación controlada por el oficialismo porteño desde el comienzo.
Del mismo modo que pretende ser quien se presta a un juicio oral por otra parte inevitable, Macri ahora se somete, por su propia voluntad, a un escrutinio del que sabe que ha de salir airoso. Por lo menos, esa parece ser la idea. Por lo pronto, los mismos legisladores que ayer rechazaron la creación de una comisión investigadora, mañana han de votarla, según se ha anunciado.
La estrategia que suponía pasar por el congreso nacional, en cambio, ha sido momentáneamente desactivada. Era riesgoso, como se ve, depender de sus socios opositores, divididos ante su procesamiento. Ahora Macri juega a todo o nada, pero en el ámbito, relativamente más previsible, de la Legislatura Porteña.
Ezequiel Meler,
Administrador.
Foto: TN.
Actualización:
Las reacciones del arco opositor no se hicieron esperar. Para Elisa Carrió, se trata de “una locura institucional y un salto a la irracionalidad que pone en zozobra a la Ciudad de Buenos Aires innecesariamente”, en tanto que Roy Cortina, del socialismo, advirtió que “los legisladores del PRO especulan con que tienen los votos para frenar la acusación.”





