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La Revolución y sus causas.

25/05/2010

Jorge Gelman, quien fuera mi primer jefe de tesis allá por 2003, cuando pensaba que podía dedicarme al siglo XIX, sintetiza buena parte del debate sobre Mayo con la claridad que es habitual en él:

“En un tiempo la economía estaba en el corazón de las explicaciones sobre la Revolución de Mayo. Hoy no está más. La idea predominante entre los historiadores es que la revolución acontece por la crisis de la monarquía que crea un problema irresoluble de legitimidad, ante el cual el poder revierte a los pueblos que componen ese gobierno.Y que esta cuestión política inicia un camino que se torna luego irreversible. Sin negar esto, debería volver a discutirse si la economía no está para nada en ese proceso, si el fin del monopolio y la posibilidad de vincularse abiertamente con los mercados europeos no motorizaron algunas voluntades en esas jornadas. O si la intensidad de la presión fiscal del último período colonial no influyó en el ánimo de las elites locales. Todo esto puede ser discutido. Pero lo que no puede ser eludido son las profundas consecuencias que la revolución trae a las economías rioplatenses.”

(Sigue aquí)

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3 comentarios dejar un →
  1. 26/05/2010 13:24

    “En un tiempo la economía estaba en el corazón de las explicaciones sobre la Revolución de Mayo. Hoy no está más.”

    Sin haber profundizado mucho en la bibliografía correspondiente, supongo que el marxismo dentro de la academia (que no es poco) seguirá adscribiendo a la visión economisista de los procesos independentistas vinculados estrechamente a la voluntad de las elites criollas por acceder al libre comercio con el resto de las potencias europeas, principalmente Inglaterra. Al menos así lo veían hace una década. Y dudo que hayan cambiado esa visión. ¿O sí?

  2. 26/05/2010 17:26

    Yevgeny:

    En realidad, el marxismo dentro de la historiografía argentina es una figura espectral, más aún en el siglo XIX. El grueso del ensayismo signado por las plumas de Milcíades Peña, Rodolfo Puiggrós, Jorge Abelardo Ramos, etc., no ha dejado discípulos.

    En cambio, durante los años sesenta, setenta y ochenta hubo fuertes debates en torno a la decadencia de la minería, el impacto económico de las reformas borbónicas, etc. Quienes protagonizaron esos debates, en general, adscribían a las tradiciones historiográficas francesas -es el caso de Annales-, que en aquella coyuntura estaban bajo el predominio del paradigma que podríamos denominar braudeliano, aunque Braudel sólo tuvo influencia a través de su discípulo italiano, Ruggero Romano.

    Gelman, precisamente, hizo su tesis sobre el comercio altoperuano bajo la dirección de éste último.

    Un abrazo,
    EM

  3. 27/05/2010 18:29

    Gracias por la buena respuesta Ezequiel. Te dejo una nota que justo hoy me llegó por mail y que bien habría podido hacerte ahorrar el trabajo de escribir esas lineas si hubiera llegado un día antes:
    El Bicentenario y las incertidumbres culturales de la izquierda – Omar Acha – Revista Herramienta.
    Excelente artículo.

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