Conectados con Gerardo.
Ayer, en Conectados en la Radio (Radio Cooperativa, AM 740), debatimos los últimos dos posts con Luciano y con Gerardo. El eje de la controversia pasa por cómo llegar al núcleo duro de la pobreza e indigencia, dos millones de pibes, que estadísticamente no aparecen, aún cuando sabemos que están.
Noto un límite a la discusión: la estigmatización de los cuadros barriales, década y media después de que el Frepaso patentara por centroizquierda su discurso contra el “aparato” y los “punteros”, impide a muchos oyentes acercarse al problema real: cómo hacemos para que 2,2 millones de pibes reciban la AUH.
El debate está planteado, gracias a la buena voluntad de Gerardo, de Luciano y de los oyentes y lectores. Arranca después de las 23:12, alrededor del minuto 30.
EM,
Administrador.
P.S.: Un muy buen trabajo sobre el tema, acá.
Actualización:
Gerardo extractó el audio acá. Se ve que hacía mucho que no salía en vivo, porque le pifié feo con la cifra de chicos indigentes sin cobertura. Después, emparejé. Como dice Gerardo, cuando estás en vivo sos otro…
EM





Che, muy bueno el intercambio con Luciano, y poner este tema en agenda es fundamental. Pongo un elemento que sobrevuela lo que vienen diciendo, pero no termina de aparecer así, creo:
Los límites que viene mostrando la asignación, las dificultades para llegar, así como la herencia de su pasado (plan jefes y jefas, etc) creo que muestra que todavía se debate su naturaleza:
¿Se trata de un plan asistencial -si bien mayúsculo en comparación con sus anteriores- o se trata de un nuevo derecho? Yo creo que ahí está el punto de la cuestión. Y creo que el gobierno aún no tomó una decisión en tal sentido. Si es un derecho, no hay límites presupuestarios prefijados para el ingreso al beneficio, no hay límites en el despliegue del Estado para que la cobertura llegue, no hay tampoco un plazo perentorio, en tanto que TODOS los niños argentinos tienen derecho a esa cobertura social. De aquí en más.
Ahora, si en verdad la concepción es de “plan”, entran otras lógicas, más similares a un Argentina Trabaja, ponele. ¿Para cuántos tenemos guita? ¿Qué ritmo de ingreso es el óptimo para las cuentas?¿Logramos ya el efecto político-electoral-simbólico que buscábamos con la medida?¿Ponemos más énfasis en éste territorio o en el otro, que responde a…? y así.
Hay que romper todas las bolas necesarias para que sea lo primero y no lo segundo.
abrazo
Fede:
En efecto, ese es el debate. Un abrazo grande,
Ezequiel
Hola Eze, estuve escuchando y leyendo. Es cierto que Luciano pone el dedo en la llaga de una falencia real del Gobierno. Y es cierto que las causas de esa falencia están en la propia concepción de la relación con la Sociedad que tiene este equipo.
Lo que no entiendo bien (o sí, pero prefiero no cerrar puertas) es que se nos proponga como contraste ir a pedir ayuda a la Iglesia o a las manzaneras de Chiche para llegar hasta ese nucleo duro. Si la salida es por ese lado, prefiero bancarme esta impasse.
Mi pregunta es, más bien, si no hay salida por otro lado: ¿y la militancia? ¿no los convocaron? ¿no les dieron permiso?
Si la respuesta a estas preguntas es una explicación sociológica de por qué esta generación no puede tomar en sus manos las iniciativas y la dedicación (iba a poner “sacrificio”, pero lo borré) necesarias para esa tarea, también lo acepto.
Pero entonces habrá que reconocer que el Gobierno es la expresión real del estado de desarrollo histórico de la sociedad. No alcanza con criticar acertadamente desde afuera como si no estuviéramos involucrados, sin decir lo que se está dispuesto a hacer sin esperar la convocatoria de arriba, como militantes, justamente.
Por la misma razón, no voy a ser yo el que le diga a esta generación lo que tiene que hacer. Pero preferiría que no fueran mis amigos quienes me propongan volver a los modelos institucionales del Pasado. El abrazo de siempre.
Querido Bob:
Creo que mi segundo comentario a Luciano estipula claramente las diferencias que mantengo con él, no sólo en lo referente a la AUH. Es un poco extenso y concesivo, lo entiendo, pero está disponible y en línea.
Respecto del planteo general, existe un tema concreto. La AUH es una herramienta que tiene un potencial espectacular… con despliegue territorial. Caso contrario, llega a los que ya tenían otros beneficios (Familias, J&J, etc.) y estaban en el sistema -mal, pero estaban-.
Hay 2,2 millones de pibes que no -los datos son de Artemio-. Y nada indica que esto sea un “impasse“, es decir, que ese armado territorial reciba los recursos y la posibilidad de meterse en la implementación. Esto corre para las manzaneras, para los MMSS, para los sindicatos, para la JP, la Iglesia y la UCR. Nadie.
Peor aún, no es esperable que el Estado haga surgir una capa burocrática dedicada exclusivamente al tema -la que hay no sirve-.
Ese es el núcleo del problema: eliminaron todo mecanismo de intermediación y esperan que los pobres más estructurales pasen por ventanilla del ANSES. Hay un 5% de la población total que no lo hizo y que no lo hará.
En tus términos, nos dejaron afuera. Nosotros no podemos tener ningún vínculo salvo derivar al ANSES. Y no funciona así.
Un planteo que se hace a menudo es el “costo” (vg: corrupción, clientelismo y otras dificultades) de la intermediación. Yo respondo: a) que son males necesarios y preferibles a no llegar y, sobre todo, b) que el costo de mantener una planta burocrática como la que alimenta Desarrollo Social para planes focalizados pero usar ANSES para los universales equivale a gastar veinte pesos, con mirada simpática, por cada uno que llega a donde debe.
No, no lo digo desde afuera. Lo digo representando el sentir de estructuras que son capaces de hacer las cosas que este plan promete pero no logra cumplir, por su misma concepción. Estructuras que, además, quieren intervenir. La otra alternativa es no hacer nada con esos 2,2 millones de pibes, pero preferiría que no fueran mis amigos quienes me propongan mirar para otro lado porque no es políticamente correcto criticar al gobierno en este momento.
Un gran abrazo,
Ezequiel