Del Estado después de Kirchner: un intercambio con Luciano (2)
Luciano dedicó, hace unos días, un texto notable sobre las limitaciones operativas de la AUH. Como argumenta,
-Su emergencia se financia con la transferencia a mediano plazo del financiamiento que propiciaban otros programas sociales, como el Plan Familias y los restos del JJHH.
-Más grave aún, según el autor “la implementación práctica de la asignación no previó en ningún caso una fuerte tarea de despliegue humano-territorial de relevamiento social en villas, asentamientos y barrios refractarios a cualquier índice de registración estatal. Así las cosas, la asignación no llega a quienes más la necesitan, porque la logística de implementación nunca pretendió perforar el núcleo duro de pobreza e indigencia estructural.”
Esta ausencia de un despliegue humano que superase los registros estadísticos existentes es explicada, correctamente, por Luciano, como resultado de una concepción política esencial del kirchnerismo originario, que puede expresarse en dos gemas idénticas: el anticlientelismo -que sirvió para obtener cierto respaldo de clase media urbana-, y la concepción de que el trabajo es la única herramienta inclusiva realmente existente, que a su vez se tradujo en un conjunto de políticas que desdeñaron lo inmediato de las carencias populares en detrimento de los beneficios del imposible retorno a la sociedad salarial. De nuevo según Luciano,
“Fue ese anticlientelismo, (y en la práctica, la desactivación parcial del esquema de manzaneras, esquema basado en las experiencias de los Comités de Defensa de la Revolución de la Cuba castrista y el Plan Nacional de Acción Comunitaria del Chile de Allende) uno de los elementos que influyó en la derrota electoral del peronismo en la PBAen junio pasado. Como parte del proceso de debilitación territorial llevado adelante por el tándem Alicia Kirchner- Daniel Arroyo se introdujo el criterio de la bancarización del beneficio vía tarjeta “para cortar con los intermediarios, los punteros y el clientelismo”, como si una cosa tuviera que ver con la otra. Hubo otros intentos de desactivación más absurdos, como tratar de cambiar el nombre “manzaneras” por “margaritas” (segundo nombre de la todavía ministra de Acción Social). En la práctica, estas decisiones minaron la capacidad estadística, de acción política y social, e investigativa del Estado para leer las nuevas realidades a las que una política social debe hacer frente del modo más eficaz y rápido posible. Una política social no es de derecha ni de izquierda, es eficaz o no lo es.”
De nuevo, estamos de acuerdo. Pero aquí Luciano introduce otra clave, más interesante. En sus términos, los planificadores de políticas sociales han omitido considerar
“que la subjetividad de un pibe villero de 12 años es radicalmente diferente a la de uno de 14 de la misma villa, y más diferente es la de uno de 16 y uno de 18. Uno nace pibe chorro, el otro se hace. Uno viene de un entorno deslaboralizado por dos o tres generaciones, otro de una sola generación. No entienden que el pibe que cobra el plan y va a la escuela no deja automáticamente de robar. Porque robar es el laburo.
El concepto de laburo de un pibe de 12 años (con familiares chorros en la mayoría de los casos), el único que conoce, es el afano. Esa realidad no la tuerce una asignación por hijo. Nadie se puede alegrar por cobrar los 180. Es más, en una casilla con cinco familias hacinadas, no saben que existe la asignación por hijo. Y ahí el Estado no llega, y con mucha suerte llega el puntero, si todavía queda alguno en la villa, porque cuando no esté el puntero, ese lugar lo va a ocupar el narco. Es así. Con suerte, también, llega la Iglesia, si hay una parroquia cerca. Y no hay mucho más.
Yo creo que hay una concepción errada del Gobierno Peronista cuando visualiza la aplicación de esta asignación por hijo desde la ventanilla de Anses. Como si fuera tan simple: vas, hacés el trámite, y la cobrás. No es así. Es un síntoma de desconocimiento tremendo. La política social debe ir al encuentro del necesitado, no al revés. Se debe facilitar el acceso al beneficio. Por eso hoy la asignación no la llegan a cobrar los pibes del núcleo duro más pobre. Esto es imperdonable. Para llegar hay que poner gente en la calle, ir a relevar aquello que no figura en ninguna estadística preexistente, confiar en la organización popular y política para algo mucho más sagrado que ir a escrachar periodistas. Confiar en los punteros, las manzaneras, los curitas, galvanizarlos organizativamente para que el beneficio llegue. La Iglesia se moría por participar en el relevamiento ¿por qué no se le permitió juego? ¿Porque Bergoglio es “de derecha”? Me parece muy mezquino pensar así, porque los únicos que se joden son los pibes que hoy no cobran la asignación.”
Luciano, aquí, pone el dedo en la llaga más dolorosa de este proceso: su falta de anclaje barrial y popular, que limita su eficacia, es reflejo de las carencias de un Estado que, no por anunciar su retorno, ha retornado efectivamente. Y en ausencia de Estado, Luciano propone lo-que-sea: Iglesia, movimientos sociales, manzaneras, todo lo que sirva a los fines de romper el núcleo duro de la desigualdad y la pobreza estructural. Y es fácil constatar dos cosas. Primero, que hoy tenemos menos conocimiento, aunque más voluntad de conocer, respecto de los eslabones más débiles de la sociedad. Segundo, que ese desconocimiento se ha profundizado a medida que se desarmó la estructura que garantizaba presencia territorial.
Podemos opinar sobre qué sería mejor: si formar una burocracia estatal permanente a partir de formaciones profesionales que permitan el relevamiento de todo lo que hoy no alcanzamos a ver, y/o avanzar en una política que aproveche todos los canales de distribución y todos los medios eficaces de llegada a ese núcleo duro. Probablemente, a largo plazo sea preferible lo primero, en tanto garantiza el lugar del Estado en el territorio. Sabemos, no obstante, que en las condiciones presentes ese es un objetivo complejo. Reaparece, entonces, la pregunta de Luciano.
Ahora bien, es momento de marcar la mentada línea en la arena. Primero, Luciano sabe que, si que esa capacidad operativa hoy no existe, pero la conciencia de su necesidad asoma, es porque estamos desbrozando el camino para consolidar la reversión de la tendencia que nos trajo acá en primer lugar. Los liderazgos pasan, los legados quedan, y la AUH es un excelente piso para empezar a pensar en la pobreza más allá de su definición por deciles de ingreso o condiciones laborales.
Segundo, el impacto sanitario y educativo no puede ser desdeñado por consideraciones sobre lo que no alcanza o las culturas delictivas remanentes. Incluso en un plan de rescate social profundo como el que Luciano y yo preconizamos, existe un umbral temporal inevitable en el transcurso del cual seguirán persistiendo condiciones que favorecen la deslaboralización, la convivencia entre escolaridad y delito, etc.
Cierto, la escuela no es el lugar mágico donde los pibes se transforman en ciudadanos decentes y trabajadores, sino que muchas veces termina asimilando las conductas de sus pobladores temporales. Lo digo como lo veo, a partir de mi propia experiencia. Pero partir de esa constatación no invalida, sobre todo teniendo en cuenta los modelos externos mencionados, la dirección general que se imparte a la política pública: institucionalizar a esos jóvenes, abriendo la escuela a la comunidad, es el único medio que tenemos para llegar, en un plazo no conocido, a revertir los efectos de treinta años de deserción estatal.
¡Desde luego, la cobertura educativa sólo alcanza a los que ya estaban relevados! ¿Implica esto que, a partir de ese inevitable punto de partida -vg: la integración de lo conocido, que también estaba excluido-, no podremos avanzar en un impacto mayor sobre los núcleos de pobreza estructural? No lo creo. Lo que Luciano percibe o expresa equivocadamente es la percepción de que existe una sola pobreza a la que se debe atacar, cuando en realidad existen niveles, estratos, capas y cáscaras distintas y diferenciadas, a las cuales se llegará sólo si, dada la voluntad política, se diseñan instrumentos específicos y se despliegan los recursos humanos necesarios -sean éstos estatales o bien parte integral de la sociedad civil-.
Finalmente, creo que Luciano erra el blanco cuando, en sus excelentes trabajos sobre este tema, apunta a la ignorancia culposa de ciertos sectores medios oficialistas. Es indudable que existe un sobredimensionamiento del poder de convocatoria de dichos sectores al marco del oficialismo. Pero Luciano también sabe que esa contradicción -vg: progresismo versus peronismo- no es la principal contradicción del kirchnerismo. Y que necesitamos socios de clase media para los sectores populares, socios que se plegarán en sus tiempos y en sus condiciones, por no decir en sus estilos. Atacarlos es repetir viejos errores que el peronismo ha cometido sistemáticamente en relación con la clase media. Más grave aún, es omitir la complejidad inherente a la sociedad argentina. Menos juicio histórico -que no equivale a ausencia de crítica- y más convergencia efectiva.
Ezequiel Meler,
Administrador.





Yo pondría el foco en el criterio de “focalización”. La burocracia eficiente es tributaria de esa construcción ideológica, creada, si cabe el término, por el Banco Mundial.
Muy bueno Ezequiel, coincido en todo lo que señalás sobre los textos de Luciano, tanto en los aciertos como en los errores.
hay un elevado porcentaje de subestimacion de luciano. Hay un gran boca a boca de las mujeres en especial, en nuestra zona, en sectores muy pobres de spegazzini, t suarez, etc., nuestro grupo y otros tambien, hicieron un gran trabajo explicando que era eso, como se hace el tramite, que era mas seguro que cualquier plan social, etc., por aqui no hay mucho cable, pero la propaganda en el futbol ayudo, todos lo vemos.
Su adjetivacion de que la AUH no esta pensada para atacar el nucleo duro de la pobreza es nlamentable.
De acuerdo con Jorge en que la burocracia eficiente, transparente, técnica e ideologicamente “neutra” es creación del BM, basta recordar que el Cippec fue creado por Sonia Cavvallo y que Poder Ciudadano le está brindando cuadros al PRO.
Interesante blog amigo. Un saludo desde Murcia (España)
Lo que noto es que mucho de lo que se critica y se asevera con respecto a que no hay punteros u organizaciones o curas trabajando con el nucleo duro de la pobreza choca un poco con los promotores de la AUH que varios movimientos sociales a fines al kirchnerismo( FTV, M Evita, etc), tienen trabajando en los barrios mas carenciados donde muchos de estos movimientos tienen trabajo territorial a fin de poder informar, explicar y responder las dudas de las compañeras y compañeros que viven en esos barrios.
Luciano.
Luciano acierta cuando describe al kirchnerismo, o por lo menos al aliciakirchnerismo, como refractario al clientelismo (el fracaso de las últimas elecciones se debe, según Artemio, justamente a que ¨faltó clientelismo¨). Pero me parece que comete un error al tomar la realidad actual como fija e inmutable. El núcleo duro de la pobreza no es necesariamente impermeable al boca a boca que menciona adrián.
Hay que concentrarse en actualizar el plan y hacerlo andar como sea, a los ponchazos, que al final va a llegar a donde tiene que llegar por peso propio. Usar la burocracia de la Anses (mucho más aceitada de lo que muchos creíamos) como punto de partida no me parece un mal calculo.
Ezequiel: Gracias por la mención, es un lujo que tipos de tu nivel y lucidez citen y analicen lo que uno trata de expresar con muchas más limitaciones de erudición y conocimiento histórico.
Hacemos lo que podemos.
1- El tema de la pobreza es complejo, y estatalmente se asumió que toda asistencia es un paliativo. No se piensa en la subjetividad del pobre. No hay una única clase de pobreza, es cierto. Pero a la pobreza extrema el kirchnerismo no llegó, ni creo que llegue. No es una crítica (de hecho se hizo lo que se pudo dentro de una cosmovisión errada de la política social), es la realidad.
2- En el tema progresismo-peronismo yo veo una disputa de relato a nacer con el postkirchnerismo (situación que incluye a un problemático NK presidente 2011-15.)
Mi límite en este tema es el seisieteochismo y todas las expresiones discursivas análogas que hoy manejan el relato del kirchnerismo 2009-2010. En ese nivel, mi desacuerdo con el gobierno es a muerte y totalmente refractario aún cuando con ese discurso se tenga atada a la clase media progre (4% de la población nacional). Vos como yo conocemos DESDE ADENTRO la experiencia del Frepaso. Ahí hay una disputa no sólo ideológica, sino de organización política y formas operativas de acceso del Estado a la sociedad; no es joda, por eso hay alguna forma de peronismo doctrinario que huye de la fosilización permanentemente, como expectativa de lo que el peronismo todavía no pudo darle a la sociedad post dictatorial: ni derecha ni izquierda, nosotros vamos a realizar los hechos concretos que la sociedad pide. No es fácil. Pero es esa razón (y no las ingenierías transversales de NK) por la que todavía mucha gente vota a lo que cada etapa historica entrega como peronismo.
3- A los comentaristas que dicen que subestimo el impacto de la AUH: sólo les pido que no subestimen a la sociedad. Más allá de eso, en octubre de 2011 habrá un dato objetivo que disolverá nuestras impresiones, sean las que fueren.
Un Abrazo
Muy muy interesante la discusion, son excelentes criticas a una buena politica de estado para profundizarla y atacar el mayor desafio que señala luciano, atacar los nucleos duros de pobreza estructural y enfrentar al fenomeno que estamos analizando como un porblema social multidimensional, sin dudas no se trata solo de “la linea” de pobreza en terminos de ingresos, pero tambien sin dudas por algo se empieza.
Es el primer intercambio de ideas serios que veo respecto al tema, ojala pudieran hacerle llegar a alguien que este trabajando en el tema desde el gobierno o desde el parlamento el analisis de ambos…
Tomo algunos comentarios y analisis de uds para citarlos en un trabajo sobre politicas publicas!
Jorge:
Ojo, no estoy pensando en otra cosa que en los empleados municipales del conurbano que hicieron posible y operativo el J&J. Uno de ellos, precisamente, fue Luciano.
Sergio:
Gracias por pasar. De todos modos, yo no calificaría de erróneo el análisis de Luciano. Incompleto, en todo caso.
Adrián:
Ojo que el problema no es la AUH, sino pensar que por sí misma y vía ventanilla ha de resolverlo todo. El propio Artemio ha mostrado varias veces datos que van en otro sentido.
OMIX:
Ya contesté que, obviamente estoy pensando en la reconstrucción del armado territorial, pero de todos modos reivindico a los municipales que hicieron posible el AUH. No reivindico, no precisamente, el flacsismo. Abrazo,
Juan Andrés:
Gracias. Otro abrazo para vos.
Luciano (1):
La verdad es que los MMSS son un débil paliativo para la ausencia de estructuras estatales. Según Artemio López,
“Uno de los desfios de la AUH ( Asignación Universal por Hijo) es su cobertura: llegar a los 5,7 millones de niños objetivos, en especial a los más pobres entre los pobres, los despoblados de todo capital social, sin agenda de contactos con los referentes territoriales, sin acceso a la información, aisaldos normalmente en su propia y dura cotidianeidad.
Hoy aún no hay datos oficiales, pero se estima que la AUH llega a 3,5 millones de niños, de ellos una proporción importante provienen del Plan familias, que ya recibían una asignación mensual de $160 , las efectivamente nuevas incorporaciones no llegan al 50% y falta profundidad en la asignación. El instrumento AUH es muy poderoso, falta actualización y cobertura para que despliegue la totaliodad de su potencia, incluso en términos de consumo , que podrá explicar el 1% del crecimiento de PBI en 2010.
Para esto se necesita más Estado, el esfuerzo es muy importante. Llegar a la base de la exclusión social es la tarea de gestión central de la AUH junto a su actualización y todos los recursos disponibles son claves.
Estado nacional, provincial, municipal y su trama de despliegue territorial ( intendentes, punteros, referentes sociales, etc.) junto a organizaciones sociales con capacidad operativa real, deberan articularse para lograr el objetivo de captar al los niños de la base de la estructura social y lograr efectivizar la consigna : Para todos los niños, los mismo derechos.”
Rinconete:
Puede ser, pero mirá que en muchos lugares ni oficina del ANSES tenés. Y eso me consta.
Luciano (el aludido por el post):
Gracias a vos por la calidad de tus escritos. Acordamos en el escaso impacto electoral del fenómeno clase media K, no así en su importancia simbólica -sectores que se animan a sumarse- ni en su incidencia en nivel de decisión alguno -los pifies siguen su propia ruta-. De hecho me permito recordarte que uno de tus primeros textazos fue un breve escrito cuestionando la reducción de clase como explicación de los desviacionismos políticos de los años setenta, y puntualmente, de la izquierda peronista. Esta fue la mejor versión. No cometamos dos veces el mismo error, no si podemos evitarlo. Con los pobres, solamente, no alcanza: eso lo sabía el General.
Abrazo, la seguimos.
Ezequiel
Excelente posteo el de Luciano en Artepolitica. No lo había leído. Confieso que siempre había vstoi el fenómeno montonero como un injerto clasemediero, para retomar el adjetivo de Luciano, en la parra peronista.