Saltando hacia adelante.
Converso con un dirigente político experimentado sobre los escenarios a futuro. En general, coincidimos. En un momento, consultado sobre el sentido de una encuesta, me responde más o menos así:
“Estamos los que creemos que puede haber otra renovación, pero no desde la política, sino desde la sociedad. Lo que muestran los datos es que cada vez que un político se calza el saco de candidato, se lanza o se mete en la carrera, baja en lugar de subir.”
Retengo mi objeción -vg: las renovaciones siempre las hace la política-, porque creo que esta vez puede tener razón. Los espacios políticos, y esencialmente el peronismo, siguen todavía notablemente fragmentados. Pese al excepcional repunte radical, no es posible afirmar algo demasiado distinto de las identidades colectivas correspondientes a dichos espacios. La mayoría de los dirigentes tiene un índice de imagen negativa casi tan importante como su reverso, y las intenciones de voto conocidas son bajas. La Reforma Política, bien mirada, abre la esperanza de un recambio en la lista corta de nombres, especialmente de algunos, que hoy se disputan todo. Hay cartas que están, o parecen, echadas. Otras no, y en esa incertidumbre pueden pasar cosas interesantes.
Ezequiel Meler,
Administrador.





Bueno, yo humildemente creo que hay una distorsión notable de cierta percepción de la sociedad respecto a las cosas. Digo, me parece particularmente llamativo (y por que no alarmante) que a la hora de opinar, la gente elija como personas con mejor imágen o mas confiables a las que están en la TV (conductores o periodistas) y en el último lugar estén los políticos y los sindicatos. ¿Es justo? ¿tan mala es la política? ¿tan malos son los políticos? ¿se puede entender que los que votan en esas encuestas, posiblemente en su mayoría asalariados, estén en contra del sindicalismo? Yo creo que no, me parece que hay una distorsión ejercida por los propios medios, es fundamental tanto una reforma política como una reforma, seria, de los medios de comunicación. Y yo soy de los que no se siente muy cómodo con la idea de que todo pasa por Clarín, pero en este caso puntual -y me refiero a TODO el arco político, no sólo el oficialismo- creo que es necesario frenar la mediocracia, y eso necesita fundamentalmente de los propios políticos -muchas veces cómplices de la degradación de la política haciéndole el juego a los medios para trepar en las encuestas y autoflagelandose virtualmente en un debate televisivo- y de la población misma, que tiene que empezar a hacerse cargo de la política, de exigir información un poco mejor y de exigirse un poco mas, o al menos lo acorde al nivel de exigencia que a veces se tiene con los que ejercen activamente la política.
Salutes.