Saltar al contenido

Justicia Social y Emancipación: charlando con Jorge Devincenzi.

28/03/2010

El post anterior, que indagaba en torno de las dificultades propias de cualquier épica no sectaria en tiempos como los nuestros, desató un interesante contrapunto con nuestro amigo Jorge Devincenzi.

Veamos: yo argumentaba que el mensaje gubernamental en torno a la obra pública y la gestión en general debía inscribirse forzosamente en un relato más amplio que tomase en cuenta sentidos colectivos. Inmediatamente, sin embargo, señalaba que no era tan sencillo identificar cuáles. La idea de recrear una tradición emancipatoria en que inscribir el hecho puntual, propugnada por Horacio González, me resultaba excesiva, y aquella centrada exclusivamente en los discursos y apelaciones del peronismo -vg: “lo que no llegó fue la Justicia Social”-, excesivamente sectaria. En el fondo, me parecía hallar una falencia propia de estos tiempos, a saber: la dificultad de recrear sentidos colectivos primarios que relevasen al sentimiento nacional.

Jorge replicó dos cosas. En primer lugar, afirmó que “justamente mentar la justicia social va en el sentido emancipatorio. Claro que uno no puede excederse, como hacían los noticieros del peronismo original. Uno no puede inaugurar una alcantarilla diciendo que “con esta obra, se hace realidad la justicia social que anhelaron Perón, Evita y el pueblo”, etc. Es que la justicia social no la van a entregar, Ezequiel, y por eso es el carozo de la emancipación.”

Ante mi expresión de duda sobre la actualidad y vigencia de dicho estilo interpelativo, agregó: “Lo que no funcionan son esas apelaciones a que Argentina somos todos, para seguir avanzando, etc.”

Mi réplica (“creo que la tarea recuperar el lugar y el prestigio de la tradición que por costumbre llamamos “nacional – popular” debe comenzar por algo más primario que la identidad política: me refiero a la identidad nacional”) mereció una interesante respuesta de Jorge:

“No es que esté en contra, pero para ir a la unión nacional tenemos que salir de una línea de largada. Donde tenemos que estar todos. Por eso sucede que no se entiende qué pasó con el peronismo original (sospecho, lo mío no es una respuesta concluyente), que no pudo resolver las cuestiones entre unidad y antagonismo. Cuando hayamos integrado a todos a la línea de largada, vemos. ¿De qué identidad nacional hablamos con 25/30% de excluidos, que son excluidos de la condición de connacionales?”

Y yo estoy de acuerdo, especialmente con el último parágrafo. Pero sabemos que esa tarea -la inclusión social- no es sencilla si no tenemos a mano la capacidad de volver propio lo recibido por los sectores populares, de hacer suya cada recuperación, suyo cada avance, suya cada obra.

El proceso requiere, entonces, de un ida y vuelta que necesariamente incluya la percepción, por parte de los incluidos como de los que ya estaban adentro -que no serán todos- de la naturaleza esencialmente justa, necesaria y urgente de la tarea. Vincular al incluido de modo perverso -es decir, a costa de la exclusión ajena-, y al sujeto que buscamos sumar al todo societal en un colectivo superador. Me parece que éste es uno de los temas que tenemos que pensar en la etapa que viene, porque no lo estamos encarando demasiado bien. Inclusión sin dignidad no es inclusión, la suma aritmética de las movilidades individuales no equivale necesariamente a una sociedad mejor. Y es difícil pensar que este tema se resuelva exclusivamente desde identidades preexistentes.

El debate está planteado.

Ezequiel Meler,

Administrador.

Advertisement
5 comentarios dejar un →
  1. 28/03/2010 13:39

    EZE:

    No hace mucho le comentaba a Abel Baldomero F: quienes son “nacionales”?.Alberdi no era nacional?.

    Agrego:”justica social”, hay algun tipo de justicia que no sea social?

    Y para quien es?. Acaso los militares no la merecn?

    Que es lo popular?

    Soy un tipo de ideas liberales y tirando ,en muchas cosas, a lo conservador.

    No creo tampoco en los limites estrictos(en muchas cosas acuerdo con los peronistas,no asi con los radicales(en nada).

    Pero me considero “nacional” ,tambien “popular” y de la justicia ni hablar. (No agrego social,desde luego).

    Acaso el peronista Duhalde (por dar un solo ejemplo) es nacional,popular,y esta por la justcia social?

    Creo que Uds, jovenes letrados e inteligentes tienen enfrente la gran tarea de redefinir todos estos mitos, y darle el sentido de acuerdo a este mundo.

    Estas frases no tienen nada que ver con lo que podia decir Peron.

    Cordiales Saludos
    ramon c

  2. 28/03/2010 18:26

    Ezequiel:
    Al no ser un bloguero de tiempo completo (gracias a Dios), me atraso en algunas visitas. Leyendo tu post anterior, me motivé para decirte que estabas empezando a tratar uno de los temas fundamentales para un “proyecto nacional” en serio: la relación entre la afirmación nacional y la política. Y la construcción de un “relato” que los abarque.

    Ya habías subido este post. Y encuentro la observación de Devincenzi: “¿De qué identidad nacional hablamos con 25/30% de excluidos, que son excluidos de la condición de connacionales?”

    Como vos sabés, tengo muchas lecturas de “Derecha”. En este caso, me pareció que la respuesta la había dado Disraeli (cito de memoria): “Los ricos pueden darse el lujo de ser cosmopolitas. Los pobres tienen tan pocas posesiones que no pueden prescindir de su Patria”.

    Quizás también sirve para contestar algunas de las preguntas de Parcass -:)

    Un abrazo

  3. 30/03/2010 19:33

    Ezequiel -cuándo no- planteando las cuestiones fundamentales subyacentes al fárrago político cotidiano.
    Me gusta como enuncia Abel el tema: “la relación entre la afirmación nacional y la política. Y la construcción de un “relato” que los abarque.”
    Parcass descree del agregado “social” al concepto de Justicia. Ezequiel la vincula a la “identidad nacional” y Devincenzi le agrega, alternativamente, la variante “unión nacional”. La idea compartida es la de que esta identidad o unión no es posible mientras la justicia social no se realice.

    Hago este resumen porque me parece que en todos estos enunciados late una verdad parcial, pero con algunas carencias de definición conceptual, que sería más accecible enunciándola como la “cuestión nacional”.
    El problema, a mi ver, es que esta cuestión puede tener resoluciones históricas diversas, no siempre con un sentido progresivo.
    Pienso en el análisis gramsciano de la formación del Estado Italiano, que permitió resolver la cuestión nacional (su unificación con vistas a un desarrollo autónomo) a costa de dejar intocada la propiedad terrateniente del Sur, que así proveyó una fuente de mano de obra barata para el acelerado desarrollo de la industria del Norte. Una solución provisoria e injusta pero que significó para Italia la diferencia entre existir o no existir como Estado.

    La objeción de Parcass al término “justicia social” -intuyo- alude al hecho de que se trata de una metáfora extraída del lenguaje jurídico como circunloquio del debate sobre los sistemas sociales que se daban hacia los años ’40. Se podría radicalizar la pregunta de Devincenzis sobre la “exclusión” de una porción de conciudadanos extendiéndola a la posibilidad de “justicia social” dentro de los límites del sistema capitalista, con sus premisas inegalitarias sobre la propiedad privada.

    Pero -como en el ejemplo italiano- la “cuestión nacional” no es idéntica a la justicia social real o imaginaria. Se podría alegar que la Revolución Cubana realizó la justicia social sin resolver la cuestión nacional de un país cuya estructura económica sigue siendo sumamente incompleta, ineficiente y dependiente, aunque su estricto control político permita postergar la discusión del problema.

    Por otra parte, en la Argentina, con Roca se llega a una solución a la prolongada disputa entre Buenos Aires y las demás provincias (la subordinación egoísta que criticaba Alberdi) mediante acuerdos participativos con algunas oligarquías del Interior. Fue una solución provisoria y reaccionaria pero “exitosa” durante 50 años. Sólo que ese mismo éxito fue volviendo relevante la “cuestión social” a medida que crecía la clase obrera. Como dice Horovitz en “Los cuatro Peronismos”, hasta la llegada de Perón al Departamento del Trabajo, la “cuestión social” era tratada como una “cuestión policial”. Al plantear su reconocimiento y otorgarle un estatuto jurídico específico, el Coronel estaba proponiendo una reformulación del esquema preexistente de la “cuestión nacional”. Y esto aún antes de haber realizado la “justicia social”.

    Es evidente que los instrumentos económicos implementados por el primer Peronismo fueron insuficientes para darle a su solución la necesaria continuidad en el tiempo. Si tuviera que reducir el problema a su nudo gordiano diría: la debacle agrícola (no sólo por una sequía excepcional) le puso un límite infranqueable al desarrollo industrial proyectado; y con ello la frustración de una transformación definitiva de los pesos relativos de los distintos sectores o clases sociales en la “identidad nacional” (no, claro, en la imposible “unidad nacional”) argentina.

    Tras otro prolongado período de marchas y contramarchas con final desastroso, el Kirchnerismo vino a proponer otra formulación provisoria y más modesta a la “cuestión nacional”: el Desarrollo (simultáneamente agro-industrial) con Inclusión”. No -significativamente- con “justicia social”, aunque dejándolo ambigüamente supuesto. La batalla por la 125 y luego el 28J mostraron los límites de proyecto tan modesto (ambicioso para las condiciones de origen).

    ¿Significa esto que se trata de un proyecto muerto, que hay que renunciar a la mínima épica de su Relato?. No estoy tan seguro. Mucho depende de las transformaciones que están ocurriendo en el mundo y de la inserción posible que tengamos en él. Lo único que puedo decir es que todavía el Kirchnerismo es el único actor político que -dentro de un panorama paupérrimo y grotesco- muestra una sorprendente vitalidad (me permito saborear lo visto y escuchado en el lanzamiento del Movimiento Santafecino de Rossi), adaptabilidad y decisionismo para sortear la parálisis inducida por las Oposiciones ( de Derecha e Izquierda) y aún por los propios errores.

    Dejo abierta la expectativa de que en los dos años que restan a este gobierno, esa vitalidad y adaptabilidad terminen por ayudarlo a encontrar el Relato y la dinámica social que le han faltado hasta ahora.
    El abrazo de siempre.

  4. 31/03/2010 13:12

    Parcass:

    Como no somos sectarios ni excluyentes, le aseguro que la definición será válida para todo aquel que la tome como propia, esperando siempre, desde luego, que actúe en consecuencia.

    Coincido en que poco o nada de lo que sucede hoy en el campo que toma su nombre se relaciona con lo que decía y hacía Perón. Lo cual no es necesariamente negativo: peor sería tratar de imitar las fórmulas del 45-55, como si en el medio no hubiese pasado nada.

    Un abrazo,
    Ezequiel

    Abel:

    El problema, me parece, es el lazo de pertenencia. En Inglaterra eso estaba y está relativamente claro: God, Queen and Country. Acá es más complicado, por algunas cosas que señala Bob Row. El gran tema es conformar un bloque social y político popular que contenga los elementos necesarios de nacionalismo como para llevar a nuestro país a una situación en la que nadie dude de que ese Estado, al fin y al cabo, es el suyo.

    Un abrazo,

    EM

  5. 31/03/2010 13:28

    Bob:

    El tema de la revolución fallida como modelo reside en que, en algún punto,tenemos que acudir a la composición relativa de los bloques históricos para comprender por qué la burguesía no fue capaz de llevarla adelante. Tengo mis reservas sobre la aplicación de ese modelo al caso argentino:

    a) El latifundio local era, desde sus orígenes, moderno y capitalista, tanto en lo referente a su inserción externa (la mirada circulacionista), como por sus relaciones de producción. Por lo tanto, no es evidente que hubiese que liquidarlo para resolver la cuestión nacional.

    b) De todos modos, gracias a los decretos de octubre del 43, como marca Roy Hora, el peronismo terminó realizando una gradual aunque importante reforma agraria en el tiempo, que dio lugar a la existencia de miles y miles de pequeños y medianos productores propietarios entrelazados en el corazón de la Pampa Húmeda. Esto es, el cambio a partir de los años cincuenta reside en el final del tipo de producción basado en combinaciones de cultivo y arriendo conocido por la Argentina roquista. Esto terminó de orientar a los sectores terratenientes hacia la industria y las finanzas.

    c) Más importante, como señalaron Peña primero y Sábato – Schvarzer después, es dudoso que haya existido alguna vez una burguesía argentina disociada de todo vínculo con los sectores terratenientes.

    Estas son, me parece, las condiciones que limitan todo intento de resolver la cuestión nacional “por arriba”, sin el concurso firme de una alianza entre los sectores populares y el Estado.

    Un abrazo, como siempre.

    Ezequiel

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 42 seguidores