Otro 24 de marzo: Lo que cambia, lo que permanece, lo que viene.
Hoy no lo diría así. Pero sigo pensando que existe una relación entre la consolidación democrática y determinados consensos alrededor de los setenta, así como un vínculo entre las crisis políticas y la flexión de esos consensos. No puedo entender de otra manera el hecho de que todos los gobiernos democráticos desde 1984 a la fecha se diesen una retórica refundacional que, en un punto, se reducía a su toma de posición sobre la Dictadura.
Más cercanamente, la movilización del 24 -que no baja en convocatoria, sino al contrario- se ha convertido en punto de encuentro de viejos compañeros de ruta que no necesariamente acuerdan sobre el presente. Cierto, la mayoría de los que se movilizan tienen una mirada positiva sobre la gestión de gobierno, al menos en esta materia. Pero eso no vuelve al 24 una marcha oficialista. A lo sumo, ilustra dos asuntos bien distintos: la dificultad de pensar sentidos colectivos fuera de la difusa relación nosotros – oposición, y el éxito de la narrativa Dictadura / Democracia, de raíz alfonsinista, sí, pero resignificada como un proyecto: salir, de una vez, del país de la Dictadura. Nótese que los éxitos más relevantes del gobierno en materia parlamentaria, como la ley de medios, se han dado precisamente cuando primó esa narrativa. Nótese, también, todo lo que no logramos.
Les dejo una lectura: este texto de Equis, que me parece de lo mejor en materia de síntesis.
Ezequiel Meler,
Administrador.





