Consideraciones generales sobre el empate.
“Temo más nuestros propios errores que los planes de nuestros enemigos.”
Pericles, en Plutarco: Vidas paralelas.
“Cuando las instituciones parlamentarias son destruidas o debilitadas, la posibilidad de una confrontación agonista desaparece y es reemplazada por un nosotros / ellos antagónico”
Chantal Mouffe: En torno a lo político, Buenos Aires, FCE, 2005, p. 30.
“En otras condiciones, de fragmentacion del poder social y político y de multiplicación de actores significativos, la consolidación de la democracia, considerada de manera realista, ha de ser mucho más azarosa y dependerá sobre todo de un pluralismo conflictivo y relativamente descentrado, en el que una cantidad de actores en competencia logran articular una racionalidad a posteriori del sistema, como adaptamiento recíproco, que no es el resultado de un pacto constitutivo sino de múltiples y variables acuerdos que se redefinen constantemente y van consolidando las lealtades al sistema.”
Juan Carlos Portantiero: “La consolidación de la democracia en sociedades conflictivas”.
La situación de empate parlamentario y conflicto de poderes que enfrenta actualmente la sociedad argentina -al menos, la que lee los diarios-, con ser preocupante, no merece alarmas mayores por el momento. De hecho, formas similares de empate han sido características de nuestra historia. Piénsese, por ejemplo, en el rol del Senado conservador bajo el gobierno de Yrigoyen, en la mayoría radical en Diputados que volteó el Plan Pinedo, o, más cerquita, en el tiempo que se abre entre 1955 y 1976, caracterizado adecuadamente por Torcuato Di Tella y, sobre todo, por Juan Carlos Portantiero.
Ahora bien, que un mal determinado se vuelva una constante histórica no lo vuelve necesariamente deseable. Lo que quiero señalar es que, a diferencia del pasado, este empate tiene menos de “catastrófico” de lo que aparenta, y su salida, más que la resolución matemática de un punto de bifurcación a partir de un gobierno de tipo cesarista, apenas requiere de un poco de muñeca política. Que no se consigue tampoco, es cierto.
Por ejemplo, veo difícil que la oposición se anime y efectivamente empuje al gobierno al default. No ahora, al menos, cuando varios de sus referentes se sienten inevitables sucesores. Tampoco creo que, detrás del empate, se oculten, como antaño, monolíticos bloques y alianzas de clase completamente antagónicas. Simplemente, el gobierno, que nunca tuvo mayoría absoluta, deberá acostumbrarse al hecho de que su declive, traducido institucionalmente, ha dado como resultado un Parlamento opositor.
Ello no impide considerar como medianamente factible una resolución del tema que pase por una serie contingente de transacciones -eso que llamamos “política”- basadas en intereses mutuos y en el corrimiento del eje Gobierno / Oposición a uno más sensato, digamos Nación / Provincias, como propuso Roberto Bobrow no hace tanto en este mismo blog. También ayudaría instalar debates como éste, éste y éste de modo concreto en el ámbito legislativo. Para eso, claro, hay que sentarse y contar porotos.
El error del gobierno, al contrario, sería encerrarse en la lógica con la cual gobernó hasta diciembre de 2009, sin tomar nota del nuevo escenario. Como señala Alberto Fernández, ex Jefe de Gabinete,
“¿Qué es lo que busca el Gobierno? Seguir gestionando como lo hacía en los días en que las mayorías lo acompañaban en el Congreso. No quiere admitir que su poder ha mermado y que debe construir en política nuevas mayorías que lo sostengan.”
Y ese es el desafío: construir nuevas mayorías. Un desafío que pesa tanto en las filas del oficialismo como en las filas de la oposición. Un desafío que, ciertamente, no resolverán ni la Justicia ni los medios: lo resolverá, de un modo u otro, la propia política.
Ezequiel Meler,
Administrador.






Ezequiel
Compañero, estar de acuerdo con Alberto F, me ha dejado azorado. ;-P
Ahora bien; para comprender la situación parlamentaria en su justo término, el horizonte de los sucesos no es hasta el 10D2011, sino hasta el 10D2013.
Hasta la 1ª fecha, la Administración Nacional (PEN+Bloques Oficialistas), solo pueden construir Mayorías de Ocasión, y dependen de los proyectos en si mismos.
Es la tesis de AF, y los ejemplos históricos de los últimos 37 años.
Alfonsín en la Cámara de Diputados, 87/89; Menem 1989/91 y 1997/99; de la Rua 1999/2001.
Ahora bien; el próximo Presidente, si es Radical, no tendrá mayoría seguramente.
Para que la UCR y sus aliados, logren los 129, tendrían que ganar en TODAS las provincias por más del 60%.
Lo que se siembre en estos dos años, en las formas de disentir con el PEN, será replicado en la 1ª mitad del próximo mandato.
La típica Guerra de Posiciones de Gramsci.
Es por eso; que todas las fracciones sindicales, de Moyano a Barrionuevo y de el Momo a de Genaro, exigen el famoso tercio; es el despliegue defensivo típico del sindicalismo en un Parlamento.
La DGB alemana, y la TUC británica; consideran como fuerza propia entre el 40% y el 50%, de los representantes del SPD y el Labour en el Budestag y Westminster.
El Jaque perpetuo, es una derrota para quien esta en ofensiva; moralmente te destruye, y te debilita para la siguiente partida.
Un abrazo
Manolo:
Muy buen aporte, como siempre. Eso sí, en ajedrez el jaque perpetuo es tablas.