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¿Es factible la unidad del peronismo?

20/03/2010

En Chaco, Néstor Kirchner reasumió la conducción del PJ. Las primeras crónicas enfatizaron su defensa del gobierno de Cristina Fernández y su voluntad de construir nuevos espacios. Así, Página 12 citó un fragmento más bien transversal de su discurso.

“Mi misión es que estemos todos juntos en un espacio nacional, popular y progresista que no estén sólo peronistas para construir un proyecto de pluralidad absoluta, sin hegemonías.”

Tres días después, el mismo matutino reconocía destinatarios más concretos y conocidos:

“No importa que hayamos estado separados en una elección. Este partido les abre los brazos.”

La prolija crónica de La Nación también se hizo eco de ambas voces, pero en la misma nota. Quien ya se habría anotado, dicen por ahí, es José Manuel De la Sota, interesado en volver a ser gobernador. Felipe Solá y Carlos Reutemann, en cambio, lo rechazaron de plano. Todo parece indicar que Francisco De Narváez probará sus fuerzas por adentro, aunque todavía no tenga el aval legal que necesita -y que creemos que no conseguirá: es parte de su propia jugada-.

Kirchner, como todos sabemos, había ensayado una fórmula similar luego de su resonante victoria de 2005 en la Provincia de Buenos Aires. El escenario, con todo, no es el mismo, y no sólo por el hecho de que no se trata, ya, de una estrella ascendente.

Pesa, también, una escisión que muestra a las claras el complejo legado de la década previa. Desde 2005 a la fecha, buena parte de la dirigencia peronista se ha embarcado en distintos proyectos opositores -por lo menos, tres- que difícilmente abandone. La aparición de una corriente nacional de inspiración duhaldista, la consolidación del espacio de Unión – PRO, la emigración de dirigentes al macrismo, son señales inequívocas de caminos que se han vuelto casi irreconciliables. Del lado del kirchnerismo, la consolidación de la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista y el ascenso de los movimientos sociales como corriente interna tampoco es un buen presagio para quienes anhelan la unidad.

El año pasado, nosotros tendimos a afirmar que tal unidad es fácticamente imposible: que el peronismo, que siempre fue más un plural que un singular, hoy se enfrenta al escenario que lo sincera: “no quedan ideas en común, ni proyectos, ni una identidad inmune a esos cambios. La lucha por el peronismo, en definitiva, ya no tendrá un ganador que unifique las banderas del movimiento. Nos guste más o menos, Menem fue el último dirigente peronista capaz de encolumnar detrás de sí al grueso del movimiento, agitando el recuerdo vivo del 89, para desarmar pieza por pieza el país del peronismo.”

En palabras de Artemio López, que me permito citar extensamente,

“La pregunta que aparece es: ¿Puede el peronismo reconstituir el tipo de unidad que fué su característica hasta el post menemismo donde estallló en mil pedazos? ¿Puede saldar con un efecto de corte jurídico como la Interna Abierta Simultánea y Obligatoria el problema político que impidió explícitamente desde el año 1999 la unidad real de peronismo?

Cierto es que la lectura setentista dominante desde y del peronismo las de Cooke inicialmente y las regionales luego , siempre lo observó a punto de estallar y fracturado de manera inexorable, una restrictiva interpretación del laclausiano “significante vacío” diríamos hoy, perspectiva teórico política que sobrevivió a la experiencia histórica concreta de las regionales y mostró finalmente grandes debilidades conceptuales y políticas.

Sin embargo una visión movimientista – institucionalista del peronismo dominante en las experiencias previas y posteriores a las setentistas antes mencionadas, mediante un cierto abuso del concepto de “significante vacío”, tampoco pudo saldar en la práctica la conflictividad interna de aquello que el peronismo constituyó como unidad y su punto de arribo fueron primero la disputa Menem – Duhalde en el año 1999 que habilitó el triunfo de la Alianza , y finalmente las tres listas de 2003, las dos listas provinciales de 2005, etc.

La ilusión del pensamiento progresista, el menos gorila incluso, es que finalmente el peronismo se partirá y los más o menos buenos y más o menos malos aparecerán con nitidez para establecer otro tipo de unidad político electoral. Tal cosa jamás sucedió y probablemente nunca lo hará.

Las críticas al “recostarse en el PJ” del kirchnerismo por parte de cierta progresía hoy desilusionada , desconoce que el kirchnerismo ab initio fue una experiencia “recostada” en el PJ, es en todo caso una modalidad histórico concreta diferente a las anteriores de “recostarse” en el PJ, pero es puro PJ, en y desde sus orígenes.”

Artemio concluye, en otra entrada, que está “anulada definitivamente la reconstrucción de la unidad político-electoral del peronismo en los términos conocidos hasta la experiencia menemista.

Desde otro registro, el compañero Abel Fernández -uno de los pocos dirigentes experimentados que se había mostrado optimista en el sentido de la unidad como asunto factible hasta inicios de año- concluyó, de modo similar, que no existen condiciones para la resolución de los diferendos propios del peronismo en el corto plazo. Según Abel,

“Tampoco nosotros tenemos mecanismos, instituciones que puedan, respetando la necesaria autoridad del que dirige, dar lugar a nuevos proyectos y nuevos liderazgos. Crearlas, me parece, es la tarea fundamental de la politica. No es una tarea que va a dar resultados en lo inmediato, me temo. En mi evaluación, y más allá de si Néstor Kirchner desee “realmente” la unidad del Partido Justicialista a través de internas abiertas – aclaro, yo lo deseo – no lo considero posible en este etapa. Un año – lo mencionan, en privado, todos los dirigentes con experiencia – es muy poco tiempo para preparar una interna abierta de esa magnitud. Y todavía no se ha hecho nada. Ojalá nos equivoquemos. Pero el elemento de hostilidad, de bronca con los Kirchner en buena parte de la sociedad, hace muy tentador el construir poder político a partir del enfrentamiento con ellos. Carrió, Solá y, sobre todo, Duhalde, evidentemente han elegido hoy ese camino. Habrá otros.”

Mi diferencia con Abel reside en que no creo que el asunto se resuelva tampoco a largo plazo, a menos que alguna de las expresiones desaparezca. Eso, con todo, es menor.

Pero si no es factible la unidad de todos, ni tampoco la razonable mayoría, tampoco creo que el peronismo -mejor dicho, los peronismos- vaya a perder su potencial de fuego electoral. Al contrario, éste se verá potenciado por la escisión, que le permite alcanzar sociedades imposibles de reducir a la unidad. Y menos factible, aún, resulta la idea, muy propia de algunos editores progresistas, de un mapa político reordenado en dos campos -tres, a lo sumo- según líneas ideológicas correctamente definidas. Como señala acertadamente Marcos Novaro,

“La idea subyacente a esta pretensión es bastante más antigua que esos líderes. Es casi tan vieja como esos mismos partidos que se busca descomponer y recomponer en nuevas formaciones: parte del supuesto (que por cierto no carece de asidero), de que los intereses y las ideologías están mal agrupados dentro de los partidos argentinos (los obreros están con los conservadores, las clases medias acomodadas con los reformistas sociales y cosas por el estilo), y que esa es una causa fundamental de nuestra inestabilidad política. Para tener una mejor política, hay por tanto que empezar por agruparlos “bien”, antes de empezar a preocuparse por cuestiones más instrumentales y secundarias, como el Estado, las políticas públicas, y cosas por el estilo.”

No, el panorama va a seguir “desordenado” y “fragmentado”, “disperso”: en pocas palabras, complejo. La política suele ser así, y no tanto como nos gustaría que fuera, según enseña el maestro florentino. Así y todo, yo no siento que sea ingrato pensarla, menos aún hacerla. Si el hombre es un animal político -definición aristotélica que traductores preocupados por aclaraciones no solicitadas hoy traducen como “cívico”, “social”, etc.-, el peronista es un animal de gestión, un hecho de gobierno. Y mientras haya gobierno, habrá peronistas, de todo color y forma.

Ezequiel Meler,

Administrador.

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9 comentarios dejar un →
  1. 20/03/2010 12:02

    Para el ex gobernador Jorge Busti, NO es posible la unidad:
    “El país se cansó de la receta de la billetera y el látigo”
    http://www.paginapolitica.com/provinciales/nota.php?id=10952

    Saludos compañero!

    P
    V

  2. 20/03/2010 13:31

    Eze:

    Lo poco que se del peronismo me muestra que desde que Peron se “fue” ( un intriga historica que tengo es porque los “libertadores” lo dejaron salir) en el ’55;SIEMPRE estuvieron divididos y se enfrentararon con mayor o menor grado de violencia, y como todo en este pobre pais, la disputa fue bajando de nivel.

    Hoy se hacen eco de tonterias como las que dice este Novaro:lindante con un fascismo subterraneo.

    Mira la Sra que limpia mi casa -hace treinta anos – tucumana y negra,su marido un tecnico medianamente calificado y con varios hijos, es Buzzista a muerte.Es decir, de extrema derecha.Y ?.

    La mayoria de la clase (?) obrera es conservadora o de derecha.

    Hace rato que expreso mi simpatia por Kisner: en su acepcion etimologica estricta; que no excluye para nada ni la distancia y ni siquiera la hostilidad hacia el tipo.
    Es lo unico que tiene el peronismo.Un gran tactico.Y no hay estrategia sin tactica.

    Como la estrategia se sirve de la tactica, y la estrategia no se difunde ni puede expresarse,no se cual es el fin ultimo de Kisner:si es evidente que es a largo plazo.No puede actuar de otra manera.

    Te aburro no?

    Cordiales Saludos

    ramon c

  3. 20/03/2010 14:24

    Parcass:

    No me aburre para nada. Sucede que tiene razón, en parte.

    Es cierto, el peronismo siempre estuvo dividido, incluso con Perón en vida (vg: laboristas versus peronistas, Cooke versus ciertas conducciones sindicales, Vandor versus Perón, Alonso versus Vandor, Rucci versus Coria, etc.)

    Ya muerto Perón, el advenimiento de la democracia nos trajo a un PJ que se dividió ante la derrota. Pero en el 87 -y esto me suena a los amigos futboleros que me dicen “pero en aquel partido contra platense del 91, Medero hizo un golazo…”- ese peronismo dirimió diferencias por internas, Cafiero y De la Sota (y Kirchner) acataron el resultado, y el menemismo impuso un nivel de unidad que algunos creyeron perdurable.

    Perduró, es cierto, pero estaba atado al destino del menemismo en tanto proyecto político. Cuando éste se fue a pique, con él se llevó la unidad.

    Yo no generalizaría sobre derecha, izquierda y centro cuando hablamos de sectores populares salvo para decir esto: no son, ni serán jamás, de izquierda. Y me parece bien. El resto son coyunturas.

    Mirá de nuevo lo que dice Novaro, porque es un palo fuerte, aunque ya reiterado, a la sociología germaniana y al marxismo, o si se prefiere, a buena parte del espectro político antiperonista. A lo mejor lo que pasa es que te suena a perogrullo, pero lo creas o no, todavía se discuten estas cosas.

    Un abrazo grande,

    Ezequiel

  4. 20/03/2010 14:33

    * Yo creo
    * Que es posible. Unidad sin unidad de concepción, los que ganan la interna gestionan y los que pierden se hacen un harakiri, conpsiran, se inmolan en el fuego sagrado y cual ave Fenix aparecen como si nada cuatro años después.

    * Que estamos ante un proceso que recién inicia y que necesita oxigenarse para desplegarse y llegar a su cenit.

    * Que a algunos protagonistas se le pasaron los quince minutos de fama.

    * Que hay mucho por hacer, cuentas pendientes. http://desiertodeideas.blogspot.com/2010/03/la-devolucion-de-los-claveles.html y http://artepolitica.com/articulos/una-de-las-materias-pendientes-del-gobierno-nacional/ y este otro http://larunfla.blogspot.com/2010/03/de-queruza-esa-merluza.html que quien hasta hoy no lo hizo, no lo va a hacer en el futuro.

    * Que habrá quienes (internas abiertas mediante) recojan el guante y acepten el desafío de continuar para profundizar.

    Viste cuando se termina el juego del solitario en la compu.

    Las cartas automáticamente vuelven a apilarse, se acomodan solitas y eso ocurre por que el juego ya se decidió.

    La interna peronista opera de igual forma.

    Cuando se decide la conducción, un juego terminó y empieza otro y todos tratan de acomodarse en un mazo. Es el orden peronista. la pax peronista.

    Era el miércoles o jueves después de la interna de 1988. Cafiero cayó derrotado ante el falso Facundo Quiroga. Venía el menemovil marchando, desde el tercer piso del palacio del Congreso veo que vienen acompañando al vencedor Manzano, Grosso y tantos lideres de la renovación apenitas horas del entierro de la formula que habían promovido. Todos menos Antonio, claro.

    No recuerdo si había venido una delegación de Rio Gallegos. Supongo que si.

  5. 20/03/2010 15:35

    Yo creo que a esta altura no es posible, por lo menos en unos cuantos años. Parece que de a poco el PJ se está dividiendo en tres: la variante más nacional-progresista del FPV, la más liberal conservadora de Menem y el PRO, y la que está en el medio que podría ser Duhalde, Rodríguez Saá y Das Neves. Y sus fuerzas irán variando provincia a provincia, a veces compitiendo entre sí y a veces no.

    Y hasta cierto punto es mejor que se divida definitivamente. Por lo menos es más claro ver qué intereses e ideas representa cada uno.

  6. 21/03/2010 02:25

    Ezequiel:
    Hace tiempo y posts que venimos discutiendo entre nosotros – lo mismo que muchísimos otros – el tema de la unidad del peronismo. Esta entrada tuya – donde integrás bien la actualidad política con los diversos planteos conceptuales – me desafió a tratar de pensar el tema bajo una luz nueva: porque cuando un debate se alarga tanto, es posible que los que debaten necesiten revisar a fondo su propia posición.

    Empiezo (es un bosquejo; despuès, si siento que vale la pena, lo precisaré más): Yo siempre he tratado de pensar al peronismo en una forma… dinámica, no estructural (como lo hace, por ejemplo, con originalidad y riqueza, nuestro comùn amigo Manolo). Cuando escribo, encaro el peronismo a partir de lo que – como fuerza polìtico- social – ha hecho y hace en nuestro paìs (De ahí que digo – para escandalizar progres, y también en serio – que soy un peronista de Peròn, Evita, Isabel, Lorenzo, Menem, Duhalde y Kirchner. Y que todos lo somos, aùn los que no les gusta reconocerlo).

    Ahora, como el futuro es siempre desconocido, podemos creer que la fuerza política que lleva el nombre de peronismo se mantendrá dividida – como lo está hoy y como se presentó en el 2003 – o que presentará una oferta electoral definida, claramente mayoritaria con respecto a las otras opciones que se consideren en la misma tradición – como fue en el 2005 y en 1983 (cuando ganó y cuando perdió). Omix, tipo sensato y muy conocedor de la fauna, describe en esta columna el mecanismo por el cual el peronismo político mantiene o recupera su unidad.

    Esa misma, con diferencias de detalle, ha sido mi posición en nuestras discusiones, Ezequiel. Si hoy veo como una tarea no imposible pero difícil – y, ojo, una tarea en la que voy a tratar de colaborar – que el peronismo tenga una oferta electoral unificada para el 2011… bueno, eso no significa que luego no nos volvamos a unir. Como dice Parcass, y cualquiera que tenga memoria, las divisiones y los enfrentamientos no son nada nuevo en el peronismo.

    PERO… cuando repienso el asunto, como digo al comienzo, me doy cuenta que mi enfoque ¿fenomenológico? del peronismo no explica por qué se volvería a unir. Ni tampoco por qué se ha mantenido unido hasta ahora.

    Claro, estàn las explicaciones “cualunquistas”. Los peronistas se mantienen unidos porque así les es mucho más fácil alcanzar cargos en el Estado y llenarse los bolsillos, por ejemplo. No digo que no sea una de las motivaciones que explica la conducta de no pocos dirigentes y activistas, en el peronismo y en esa otra gran tradición argentina, el radicalismo. Pero no es una explicación válida. Tendríamos que encontrar por qué motivos no funciona entre nosotros en las fuerzas políticas de la Derecha y las de la Izquierda. Parecería indicar que a sus adherentes no les gustan los cargos. Y creo que la experiencia lo desmiente.

    Es así que siento que se hace necesario que me haga el tipo de preguntas que dejaba para filosófos con cara de vieja: ¿Qué es el peronismo? Como no tengo ganas, ni tampoco el talento, para ponerme a excribir una obra en varios tomos, voy a tratar de dar una respuesta práctica, defendible, que sirva para echar luz sobre el asunto de la unidad.

    Creo que tengo que empezar dejando de lado lo que se pregunta Ale: “ver qué intereses e ideas representa cada uno”. Es una pregunta válida, para hacérsela en un momento dado a un gobierno peronista y de cualquier otra fuerza. Pero no sirve para profundizar en una realidad histórica vital: Qué representaba Perón y qué representaba Menem, o Kirchner? O, por ejemplo, qué representaba Alvear y qué Alfonsín? Salvando distancias espirituales: Qué “representaba” Ignacio de Loyola y qué Juan XXIII?

    Si uno se aferra a esa pregunta, no existe el peronismo, lo que existe son los distintos gobiernos. Y aquí también la experiencia demuestra que sería un error creer eso.

    Mi respuesta: el peronismo no “representa a”; es una expresión política y cultural elaborada por (una parte del) pueblo argentino que, como tal, tiene ciertas ideas y valores que son parte de él. Desde el comienzo tuvo incorporada un valor de Izquierda, la pasión por la justicia, y un valor de Derecha, la pasión por la identidad. (Como te dije otras veces, Eze, para un tipo de mi generación, la Derecha tiene otros contenidos – que a uno le gusten o no – pero muy diferentes de los asociados con Ámbito Financiero). Extaban Evita e Ivanissevich (que lo pone muy mal a Artemio), desde el comienzo. Y no se llevaban mal. En realidad, Evita se enfrentaba peor con lo que sería la “Izquierda razonable y posibilista”, la Socialdemocracia, bah. Los Borlenghi y los Bramuglia.

    No es necesario decir que la “Izquierda” y la “Derecha”, en avatares muy diversos, han seguido existiendo – y siguen – en el peronismo. Vos mismo hacés más arriba un listado. Mi planteo es que esa coexistencia, generalmente no pacífica, ES el peronismo. O, para no simplificar demasiado, una parte inerradicable de su identidad.

    Hay un argumento que encuentro decisivo: Solía decirse que solamente Perón era capaz de mantener unida una fuerza tan heterògenea. Y eso parecía muy creíble: el liderazgo carismático de una personalidad extraordinaria, fundador del movimiento y, además, un político muy astuto… Pero han pasado 35 años de su muerte y esa fuerza sigue unida. O tan unida como cuando èl estaba vivo. Parece que ES heterógenea, nomás.

    Nada es para siempre. Yo no digo que el peronismo es eterno. A lo mejor, surge una fuerza que exprese mejor – en lo político Y en lo cultural – a una gran parte de nuestro pueblo. Más relevante, nada permanece igual. El peronismo hoy es distinto del peronismo de los años ´50, y también del de los años ´90. Pero sigue siendo una bolsa de gatos, eso sí. Y me parece que el Viejo tenía razón cuando decía que parecía que nos peleábamos, y estábamos reproduciéndonos.

    Un abrazo, y perdoná la lata

  7. 21/03/2010 04:10

    Omar:

    Me cuesta creer que los que pierden se hagan el harakiri. Primero, porque los votos no son de ellos, como en el pasado. El colo, Solá, Reutemann, etc. no pueden llamar a votar por K. Y su tropa no votará necesariamente K. A la inversa, no funciona tampoco: K no puede llamar a votar por el Lole, ni por Felipe. Y eso que a mí Felipe me cae muy bien, pero no.

    Chaco + Ferro parece indicar que para algunos no llegó el cambio de hora, y los mencionados son los principales dirigentes del justicialismo. Hoy, no tienen candidato fuera de K. Y ojo que a K eso no le hace tanta gracia.

    Ale:

    El mapa provincial es decisivo, en efecto. Creo, como vos, que cada fuerza representará distintos intereses, pero en tiempo real, no sucesivo, respecto de sus adversarios.

    Querido Abel:

    Gracias por tu contribución: siempre es bienvenida. Tendré que leerla y pensarla con detenimiento. Mientras tanto, me mantengo: yo no veo una unidad en ciernes. Las identidades existentes, que son fuertes, ya no convocan decisivamente a la mayoría de la sociedad -no hay traducción del nivel político electoral al nivel político identitario-. En pocas palabras, los disidentes y federales tienen que hablar en CC, porque

    a) El kirchnerismo habla en DDHH.

    b) Esa es la forma en que obtienen votos.

    El día que asuman una derrota interna, pierden el 90 % de la clientela. Ojo, al kirchnerismo le pasa lo mismo -vos lo has señalado desde un comienzo respecto de su ala izquierda-.

    Agregaría un dato: ninguna facción está hoy en condiciones de liderar un peronismo unificado.

    Un abrazo grande,

    Ezequiel

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  1. Ni unidos ni transversales, sino todo lo contrario. « Pre-textos. Notas sobre política argentina contemporánea.

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