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El peronismo en situación.

18/12/2009

Hace poco, Abel Fernández subió un excelente análisis  en dos tiempos del presente del peronismo -uno más, en este tema al menos-. Para él

“Existe, desde el 2003, fastidio, en muchos casos bronca, con Néstor Kirchner en mucho de la militancia tradicional del peronismo. Yo lo comparto, por ejemplo. [...] Es una tentación para los opositores internos subirse a esa ola. Y lo han hecho. Pero no les alcanza para construir alternativas nuevas. Para la sociedad en general, y para muchos peronistas, el enfrentamiento interno en el peronismo es entre Kirchner, que ya lleva seis años, y un peronismo más viejo aún.”

El problema esencial, concluye Fernández, reside en las escasas chances de que el peronismo disidente, en solitario, alcance a capitalizar la oleada antikirchnerista. En sus términos,

“La oposición peronista a Néstor Kirchner no ha elaborado propuestas nuevas [...] Se han limitado a repetir las críticas que ya le hacían otros opositores al gobierno, el menemismo residual, o, más recientemente, el grupo Clarín. El problema obvio que se les presenta es que, si la mayoría de los argentinos deciden votar contra los K, lo que parece probable ¿por qué habrían de hacerlo por opositores peronistas?”

En efecto, ese es uno de los problemas, probablemente el central que enfrenta el peronismo disidente de cara a 2010 -2011. Agregaría que, así como carece de un proyecto propio, tampoco tiene, como parecía en junio, una figura popular aglutinante. El derrumbe de Reutemann y las reticencias generalizadas hacia Macri por parte de la tropa -reticencias que el derrumbe electoral de PRO en Capital parece confirmar- lo han dejado en una vulnerabilidad extrema respecto de una generación sobre la cual existe un amplio consenso negativo.

En ese marco, el alarde de protagonismo de Duhalde, que hasta poco tiempo atrás entendíamos como parte de un intento, un tanto desesperado, por contener a la tropa, evitando fugas hacia Unión – PRO o el kirchnerismo, puede comenzar a mostrar visos de intención real. Sencillamente, hoy por hoy, no hay nadie más en condiciones de pelear, simultáneamente, el liderazgo del justicialismo y su habitual correlato, la presidencia de la Nación. Y eso es bastante malo, no sólo para los disidentes.

Pues ese mismo dato señala otra realidad, a saber, que por primera vez desde 1999, el peronismo en general se expone claramente a una elección en la que bien puede salir derrotado, resignando importantes posiciones a manos de otras fuerzas, como el radicalismo, sus aliados, y, por supuesto, el poco confiable armado PRO bonaerense. No es precisamente un buen escenario para un partido que, aún en cenizas, gobierna -con diferentes sociedades y elencos- casi sin interrupción desde 1989.

Todo parecería impulsar, por la lógica misma de las cosas, un acuerdo entre Kirchner y los disidentes, acuerdo que Abel imagina atado a la suerte de un candidato “que garantize a los sectores que hoy apoyan o toleran el liderazgo de Kirchner que no serán tratados peor que hoy, y que pueda rescatar algunos de esos sectores alienados por el estilo K.”

Hay que decir, sin embargo, que esa fórmula política no contiene, pese a sus virtudes formales, demasiadas chances. Es cierto que existe un aliciente importante -por ejemplo, la perduración en los cargos, muchas veces asociada a la perduración política per se-. Pero hay dos problemas. El primero reside en la composición del kirchnerismo: un sector decreciente del peronismo, anclado en la estructura política bonaerense y en la CGT, convive con un electorado de centro – izquierda, históricamente adverso al PJ, muchos de cuyos integrantes hicieron sus primeras armas contra dicha estructura, tildada de “aparato”. En ese escenario, la sensación de peligro del electorado que sigue respondiendo a Kirchner debiera ser sumamente alta, si se espera que tolere y obedezca un pacto de continuidad con sectores ligados al duhaldismo a la cabeza.

El problema presenta, también, una faceta inversa: dado el antikirchnerismo predominante, parece difícil que un eventual apoyo disidente, fruto de un pacto con el kirchnerismo, o bien de una derrota interna, dé como resultado un peronismo unificado detrás de un liderazgo que, como el de Kirchner, aparece demasiado golpeado entre los sectores medios, erosionado en los sectores populares, rechazado en amplios bolsones de la Región Centro, desgastado por casi una década de gestión. Es decir, si parece improbable que los kirchneristas procedentes del progresismo -y, en general, del no peronismo- apoyen a un candidato disidente, es casi tan improbable que los votantes disidentes, reflejo interno de un sentimiento más amplio de rechazo, se vuelquen hacia Kirchner, así lo dictamine una interna partidaria o un acuerdo cupular -o, incluso, ambas opciones-. Si el candidato no ofrece garantías, al menos que no recabe demasiado rechazo: si suceden ambas cosas…

En lo personal, hace tiempo que rodeo estos temas, con la sensación de que el partido está ya jugado y definido: Kirchner, de presentarse, debería ganar, salvo cataclismo, la interna frente a un duhaldismo mermado y caduco, pero tiene pocas o ninguna chance en un ballotage frente al arco del antiperonismo tradicional. Lo mismo vale para un eventual candidato disidente. Es cierto que la futurología no es mi área específica -me dedico, antes bien, al estudio del pasado-, pero no puede negarse que es éste el fantasma que acecha como pesadilla a los dirigentes y militantes peronistas. Con un agravante: la presencia simultánea de Kirchner y Scioli en la derrotada boleta de junio dejó al peronismo fuertemente tocado en el territorio más sensible a sus intereses: el conurbano.

Por otra parte, si bien es cierto que perder, a secas, sin judicialización de la política, no es el final de la historia para Kirchner, la edad promedio de sus adversarios indica lo contrario. Veinte años mayores, veteranos de muchas batallas, 2011 puede ser su despedida del plano nacional, potenciando así las tendencias centrífugas de un sector que se apresta a ver en Macri o en De Narváez a su nuevo estratega -algo que, a su vez, depende del desempeño simultaneo de PRO en Provincia y Capital en el año del recambio presidencial-.

Todo esto nos lleva a dos preguntas esenciales:

a) ¿Cómo y con quién ha de asociarse el peronismo actualmente en el gobierno para los dos años que le restan de gestión?

b) ¿Cuáles serían, de existir, las alianzas hacia fuera susceptibles de generar para el peronismo el grado de consideración social y electoral que requiere para gobernar?

En estos dos años, la identidad social, cultural y política del peronismo vuelve a estar en juego, señal de que algo no anda bien. Serán sus militantes los que elijan su color, reforma política mediante, y será el pueblo quien decida su suerte. Cualquiera sea el resultado, hay algo seguro: ya nada será igual.

Ezequiel Meler,

Administrador.

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13 comentarios dejar un →
  1. 18/12/2009 11:25

    Excelente crítica y desarrollo de mi planteo, Ezequiel. Como de costumbre, estoy apurado, pero aún si tuviera horas, no creo que podría agregar mucho a lo que vos decís. Salvo… un aspecto, imprevisible, pero hay que tomarlo en cuenta y pensarlo.

    Tu análisis sobre las muy pocas posibilidades que tiene un acuerdo dirigencial entre oficialistas y disidentes en el peronismo es acertadísimo. Y te agrego un argumento de peso: el oficialismo tiene una conducción que ES dirigente, Kirchner. La disidencia no la tiene, como tal. Aún respetando a Duhalde y su manejo en la fauna política bonaerense (PJ y radical), él hoy no conduce. Cabalga el fastidio y la bronca contra Kirchner. Pero, como señalé, no tiene propuestas propias. Vos mismo indicaste que no puede ni siquiera reclamar la autoría del “modelo”. Y eso que podría hacerlo. Partes sustanciales del establishment bancarían este “modelo”, si no lo piloteara alguien con la vocación de poder K.

    Entonces? Lo que yo tomo en cuenta es: la necesidad del peronismo político: gobernadores, intendentes por sobrevivir en 2011. Esto abre la necesidad, y por ende la oportunidad, de una figura nueva. Hasta ahí llega el rol de los dirigentes.

    El factor clave no son ellos. SON LOS VOTANTES PERONISTAS. Y ojo: el fenómeno De Narváez que hace dos años no existía y hoy existe muy poco, muestra que los votantes dispuestos a experimentar son muchísimos. Los bastantes para inclinar el fiel de cualquier balanza peronista en esta situación. Ya sea en la interna abierta, o como en el 2003.

    Un gran abrazo

    • 18/12/2009 11:47

      Abel: Gracias. Te hago dos observaciones rápidas -yo también ando apurado-.

      a) Kirchner es el referente de un espacio fracturado en partes. No es necesariamente el dirigente, no en el sentido de poder ordenarle algo a su electorado. Puede ordenarle algo a De Vido, pero no puede convertir progres en duhaldistas. Puede cerrar con Moyano y con los intendentes, pero con eso, como sabemos bien, no le alcanza.

      b) Los electores peronistas actúan con independencia y están dispuestos a experimentar: ok. Pero, en dos años, sin figuras nuevas, sin el prospecto de que aparezcan, y con la firme voluntad de dos viejos jugadores de permanecer en escena, ¿a quién elegirán? Mi impresión es que a Kirchner, pero aún en ese caso, hay que ver si alcanza.

      Un abrazo grande, gracias a vos.

      Ezequiel

  2. 18/12/2009 14:44

    Me parece descabellado que Kirchner termine tejiendo algún acuerdo con el Peronismo PRO. Tanto los peronistas Pro como los del peronismo viejo (Duhalde) son exactamente lo mismo, y están en la misma vereda.
    Una sociedad entre el kirchnerismo con los PRO, sería visto con muy malos ojos por la gente. Se diría que por la ambición de retener una cuota de poder político, se transa con cualquiera. Se caería la bandera de que el kirchnerismo propone otro modelo distinto al neoliberal.
    Un acuerdo así, espantaría a todos los que desde el progresismo o la transversalidad apoyaban aunque sea críticamente al gobierno.
    El el peronismo todos hablan con todos, por más dardos venenosos que se hayan tirado unos a otros.
    Moyano hace unos meses declaró que le atendería el teléfono a Duhalde si éste lo llama.
    Julio Ledesma (MERCANTIL) en el 2003 fue uno de los 2 dirigentes de La Matanza que apoyaron a Kirchner, el otro fue Ballestrini. En el 2008 fue uno de los referentes que aportaron votos para Naváez.
    El tal Villegas de los peones rurales, de ser uno de los que apoyaron la lista del Peronismo PRO, ya está compartiendo tribunas con Duhalde.
    Duhalde se reune frecuentemente con industriales y con los representantes de la Mesa de Enlace (que apoyaron a los PRO en las pasadas elecciones).
    Especulaciones he leído muchas. Kirchner sugiriendo a Sabbatella para vice en su fórmula presidencial; o que apoyaría hipotéticamente a Fellner o a Scioli como candidatos a presidente.
    El futuro de la Argentina se va a definir NO en las presidenciales, sino en las internas abiertas del PJ. Creo que Duhalde ya tiene tras de sí al grueso del conglomerado de dirigentes del PJ, que el 28/6 sacó más votos en Pcia de Bs As (y en otros grandes distritos) que el kirchnerismo. Por ello pienso que Duhalde va a dejar afuera a Kirchner de la elección presidencial.
    Existe la posibilidad que algunos no-peronistas, vayan a votar en esas internas por el candidato opositor a Kirchner, con la intención de cerrarle el paso a las presidenciales. Simplemente por ser anti-k.
    No se pueden hacer pronósticos para las presidenciales cuando falta saber qué pasará con las internas del PJ. Y después de ésta, se abrirán muchos interrogantes. ¿Las fuerzas vencidas de esa interna, se alinearán y harán campaña para el vencedor? Hummm!!!
    La lista ganadora llevará a sus hombres, la vencida se queda sin nada. No hay posibilidad de negociar después. Los candidatos perdedores en la interna no pueden presentarse después en la general.

  3. 18/12/2009 15:27

    Abel, el cerrajero: Los antik no p votando a Duhalde para que no gane k en la interna? MMmm, dificil, esos mismos antik, por lo general clase media, antes de ser antik, son antiduhalde. Antes que votar a Duhalde, “el que depositó dólares recibirá dólares”, votan a Clemente.

  4. 18/12/2009 16:00

    Ayer queria reflexionar con un cumpa sobre el tema ,pero esta en otra cosa ,jeje.
    La jugada del cabezon es arriesgadisima ,sale de la posicion de “garante “de la gobernabilidad y ese rol de arbitro ,comisario politico ,de la institucionalidad que le dibujo la nazion(el diario) y entra en el terreno de pelear en el llano y va la gran ingognita doble ,Si pierde acompana?,o traiciona ,segun sus propias palabras y la doctrina pejotista donde dice abrevar?
    Esta claro que el pescador de grandes escualos dijo 5 cosas diferentes en 20 dias ,pero su construccion con el panradicalismo se hizo trizas y los toreos a reuteman ya cansan.
    me parece que es fulbito pa la tribuna (de doctrina).
    Abrazo.

  5. 18/12/2009 16:59

    Yo no veo a Duhalde ganandole a Kirchner, ni creo que tenga a un sector importante del PJ detrás.

    Duhalde reaparece para tratar de convertirse en la Salita de Primeros Auxilios de los heridos por el kirchnerismo, pero ni loco llega a Hospital.

    Evidentemente, para tener chances de ganar un ballotage, el peronismo debe presentar algo que en apariencia sea superador del Kirchnerismo y no veo a nadie.
    Si Solá se dedicara a Denarvacear más y Felipear menos podría ser. Medir es la clave.
    Kirchner viene hablando de “el compañero al que le toque” ¿A quién se refiere? ¿A Scioli? No creo que mida.
    Solá dijo hace un tiempo que concuerda con los lineamientos del actual Gobierno pero que está contra las “maneras” de Kirchner.
    ¿Ese es el problema? ¿Las maneras? ¿Cómo paga Néstor? ¿A un mejor pagador apoyarían? ¿Y quién puede garantizar ser mejor pagador?

    Finalmente pienso que en el peronismo no sólo se juega la identidad del movimiento sino la identidad del país también. Creo que muchos peronistas saben que si llega el ajuste a los primeros que van a ir a buscar para quemarles el rancho es a ellos.

    Saludos.

  6. 18/12/2009 17:32

    Abel, el cerrajero:

    Vayamos despacio.

    No menciono la chance de un acuerdo PRO – Kirchner. Sí indico que, para muchos peronistas, las opciones se veían reducidas a esto. Sin embargo, el salto hacia PRO es muy complicado para un peronista -no sé si notaste que, a diferencia de 2005, ningún intendente se pasó a De Narváez-.

    La coalición entre duhaldistas y macristas que permitió la victoria de De Narváez fue tan circunstancial como nuestra alianza con los radicales cobistas. Hay diferencias nodales entre ser PRO y ser peronista, y los que cruzaron el Rubicón en el primer sentido saben que no tienen retorno: es más, en general lo han hecho sólo en calidad de tropa alquilada. De Narváez no tiene un Movimiento Evita, y hoy por hoy tampoco tiene referentes sindicales: Venegas, de UATRE (no Villegas, Venegas) y Barrionuevo, de gastronómicos, van con Duhalde, y el Cabezón está jugando otro partido. Todos los realineamientos que condujeron a primer plano a un Solá vienen por ese lado.

    Me parece que a Duhalde lo tenés mal referenciado, también. Todas las lineas políticas y económicas del gobierno actual, menos derechos humanos pero incluyendo MERCOSUR – UNASUR, fueron impulsadas y apoyadas por el duhaldismo. Que, es cierto, está claramente a nuestra derecha. Pero no es el enemigo.

    En política, todos hablan con todos. No te veo protestando porque Tumini o Solanas negocie vía Donda / Lozano con Aguad (fotos varias con Menéndez) y Pinedo. La base de la política reside en entender estas cosas, con sus matices.

    Moyano está jugando un match aparte para que el aporte sindical sea reconocido directamente, como en los viejos buenos tiempos. Ese es el sentido de Mar del Plata, una apuesta histórica. Está clavado de este lado. Pero Moyano, claro, no es toda la CGT.

    Es difícil pronosticar una interna. Pero en principio, aún acordando con Anyuletta -no imagino una afluencia anti K a las internas del PJ, en buena medida porque esa corriente de pensamiento suele ser antiperonista en general-, creo que olvidás el otro componente: la base progresista del kirchnerismo, que puede o no concurrir, pero que lo hará seguro si le dicen que el primer puesto está comprometido.

    Por lo demás, Kirchner mantiene a los intendentes y a un porcentaje altísimo de los sindicatos, así como a las organizaciones sociales. Después de 2008, ese 30% nacional es casi un milagro, pero también es una muestra del grado de compromiso de amplios sectores del peronismo con Kirchner. Que no alcanza, es cierto, fuera de los lindes del PJ. Pero que sobra, en principio, adentro.

    Me parece que confundís sistemáticamente al votante con el dirigente. Si bien es probable que un sector perdedor no acompañe a quien gane la interna, por tradición los peronistas solemos votar a nuestro candidato. El caso más emblemático es el de Cafiero ordenando votar a Menem. Por otra parte, el candidato no puede ir en la general en primer término, pero sí puede tener otros cargos. No descartes anticipadamente un arreglo, que por otra parte tampoco sería estrictamente necesario: el noventa por ciento de nuestros dirigentes, salvo los sociales, vienen del duhaldismo.

    Anyuletta:

    En todo caso, de haber ese efecto, será compensado por los K no P. El elemento clave sigue siendo, como señalás, el voto peronista.

    Guille:

    Si Duhalde seguía de DT una semana más, se quedaba sin corriente. Solá y Galmarini le tomaban la posta, y lo retiraban. Se lanzó en el vacío generado por la debacle del Lole, y quedó él sólo. Si pierde claramente, acompaña. Sus votantes, habrá que ver, pero antes que a Cobos nos votan a nosotros. El termómetro son tipos como Julio Bárbaro. La pregunta es si alcanza. No creo, no en un ballotage.

    Ricardo:

    Duhalde potencia el espacio peronista no kirchnerista, al darle un candidato de relieve. Eso nunca es poco. Tiene un par de problemas, pero si emparda la provincia, nos gana en varios distritos importantes.

    Uno de los objetivos del post reside en volver a señalar que el peronismo K tiene a Kirchner, y a nadie más. Eso, paradójicamente, es una ventaja. Scioli hoy ni siquiera es candidato a gobernador.

    ¿Y el peronismo no K? Tiene como once candidatos: Das Neves, Menem, Rodríguez Saá, posiblemente Gioja… ese es un problema: si no logran reducción a la unidad en un año, no tienen chances. Duhalde les brinda eso. Solá, con ciertos rechazos históricos en la estructura, también.

    Por ahora, el rancho no se quema. No hay 89 a la vista, gracias a la solidez fiscal. El año que viene volvemos a crecer razonablemente, el otro, más. Si nos toca entregar el país en 2011, queda sólo un año -2012- con una espiral alta de endeudamiento, y después resta un amplio margen de maniobra en materia de políticas públicas. En criollo, dejamos un país mejor, si nos toca dejarlo, que aquel recibido.

    Un abrazo general, gracias por pasar.

    Ezequiel Meler.

    • 18/12/2009 23:38

      Cuando hago mención al “peronismo PRO” me refiero a ese aparato del PJ que se acobijó bajo la cobertura política de Unión PRO, y no porque respondan políticamente a Macri.
      ¿Me puedes explicar qué diferencias existen entre el peronismo “disidente” (yo lo llamo “peronismo PRO”) con el “viejo peronismo”?
      Solá votó en contra de la 125, pero ahora, el ex ministro de economía de la famosa 125 (Loustau) es asesor del peronismo “disidente”. ¿Ves que todo está muy revuelto?
      Narváez era el financista de la campaña de Menem en el 2003, ¿el colo forma parte del peronismo disidente? Recordemos que Duhalde fue el primer vice del riojano. ¿Entonces?
      Vos me recordás que fue Duhalde el que le dio un impulso importante al Mercosur, y permíteme recordarte que durante su gobierno se aprobó la “Ley Clarín”.
      Te explico: Para mi visión personal, hay un peronismo claramente ligado a los grandes grupos del PODER REAL, que busca perpetuar sus intereses, están los oportunistas que juran fidelidad a quienes les aseguren mantenerse en sus puestos o escalar en sus carreras políticas, y sólo hay un puñado (unos pocos) que realmente buscan un cambio, a esos los llamo kirchneristas puros.
      Aunque dentro del peronismo que se agrupa bajo el kirchnerismo hay sectores de derecha (intendente de Merlo por ejemplo, Scioli funcionario menemista e impulsor de un código contravenccional fascista).
      Sí, me equivoqué, no se llama Villegas, sino Vanegas como bien me corregiste. Pero entendiste igual a quién me refería.
      Saludos.
      Abel, el cerrajero

  7. 18/12/2009 22:00

    Con respecto al ajuste y posterior incendio de ranchos me refería a un hipotético Gobierno de Cobos, apretado por todos lados por la Patria Financiera y Agroexportadora para ajustar y que las Corporaciones vuelvan a tener ganancias extraordinarias.

    Te agradezco la respuesta.

    ¡Saludos!

  8. 18/12/2009 23:57

    Veo que coincidimos en lineas generales ,pero ,despues de reafirmar tu aclaracion a ricardo que el cabeza se tira en la pileta sin agua del uatre ,sello de corcho,es evidente que los movimientos de terragno como operador de duhalde no dan garantia que no traicione y vaya con el hijo de puta de cobos.
    Abrazos multiples.

  9. 19/12/2009 00:21

    Abel, el cerrajero:

    Y ahora es Venegas, no Vanegas :P

    No es muy complejo. Como premisa, el pasado de los dirigentes políticos no es crimen de lesa humanidad. Por poner el ejemplo obvio, Kirchner no viene precisamente de la izquierda, ni siquiera dentro del peronismo, y sin embargo su gobierno ha tenido los destellos de transformación más poderosos de los últimos veinticinco años. ¿Y quién abrió la cancha para que ingrese Kirchner? Duhalde. El mismo que prefiguró los planes sociales más avanzados de nuestra historia -que nosotros fuimos tan idiotas de desarmar- capaces de cubrir a tres millones de habitantes en quince días. ¿Con qué operadores? Graciela Camaño, Juan José Álvarez, Alfredo Atanasoff, etc.

    a) Toda fuerza política que busque el gobierno dentro de un marco capitalista (radicales, socialistas, conservadores, justicialistas varios, etc.) debe cultivar contactos con los centros de poder real, intereses que defender dentro de las pugnas interburguesas, etc. Si no tiene eso, y no tiene un proyecto revolucionario en curso -de esos que ya no se consiguen en góndola- su existencia carece de sentido práctico.

    b) El kirchnerismo, para qué negarlo, también ha beneficiado, en distintas etapas, a varias fracciones empresarias, incluido un sector importante de la UIA y el empresariado rural. También cerró con Clarín en 2005 y en 2007.

    c) El peronismo que permanece a la fecha bajo el paraguas de Unión PRO -muy pocos, en verdad: la mayoría emigró al duhaldismo- lo hace como estructura alquilada de poder. No tienen vínculos con los sindicatos, ni con los movimientos sociales, ni tienen intendencias, y ni siquiera mantienen poder o presencia territorial. El grueso del peronismo mantiene los pies dentro del justicialismo, y es en ese terreno donde deberá mensurarse la distancia entre K y Duhalde. Que el primero haya competido en solitario contra un armado que incluía al macrismo es todo un dato de lo que puede pasar puertas adentro, donde esa alianza no juega. Ni Ritondo, ni Santilli, ni sus equivalentes en la PBA mantienen vínculos reales con sector alguno del peronismo.

    d) Hoy, ni Solá, ni Venegas, ni Barrionuevo, ni Scioli están dispuestos a cerrar con Macri. Idéntico caso es el de los gobernadores peronistas, como Reutemann, Busti, Gioja, De la Sota, Schiaretti, Urtubey, etc., con la posible excepción de Ramón Puerta y Juan Carlos Romero. Un cierre de esas características es sinónimo de final de carrera dentro del PJ: de Romero sabemos bien que no piensa tan distinto de un Gómez Diez, pero si quiere volver a ganar, necesita gobernar de otro modo.

    Abrazo,
    Ezequiel

  10. 19/12/2009 00:25

    Guille:

    Puede ser, pero la reforma política es estricta en ese sentido. Duhalde podrá competir por el PJ si le gana a Kirchner, y si no tendrá que conseguir una suma notable de avales y afiliaciones para poder presentarse como partido nacional. Creo que la jugada de acercarse a Terragno se entiende cuando observamos que todos los actores están pensando en un ballotage.

    Saludos,
    Ezequiel

  11. 29/12/2009 09:53

    Muy interesante todo lo que he leido en esta pagina,me aclara mucho ya que no soy una experta,pero me da un poco de miedo pensar,que un Duhalde o un De Narvaez tengan tanto poder como para tener el coraje de hablar,pero al leerlos a ustedes me tranquilizo un poco pero se que sera muy fuerte el trabajo que se tendra que hacer si queremos seguir con este modelo y mejorando,No volver atras, no bajar el nivel alcanzado..Por ultimo quiero decir que estoy muy de acuerdo con todo lo que expresa Abel “el cerrajero”
    Saludos Licy

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