Atreverse.
“¿Puede haber una reforma cultural, es decir, una elevación civil de los estratos más bajos de la sociedad, sin una precedente reforma económica y un cambio en la posición social y en el mundo económico? Una reforma intelectual y moral no puede dejar de estar ligada a un programa de reforma económica, o mejor, el programa de reforma económica es precisamente la manera concreta de presentarse de toda reforma intelectual y moral. El Príncipe moderno, al desarrollarse, perturba todo el sistema de relaciones intelectuales y morales en cuanto su desarrollo significa que cada acto es concebido como útil o dañoso, virtuoso o perverso, sólo en cuanto tiene como punto de referencia al Príncipe moderno mismo y sirve para incrementar su poder u oponerse a él.”
Antonio Gramsci.
La controvertida decisión del gobierno nacional de instituir, por medio de un decreto de necesidad y urgencia, un subsidio universal a la niñez, financiado con los fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social, constituye una respuesta a reclamos largamente reiterados desde lugares tan distintos como la Iglesia Católica, la CGT y la CTA. Desnuda, también, los equívocos oportunismos tribuneros de ciertos sectores opositores, que bajo la consigna de una política irrealizable creían haber arrinconado al gobierno de la iniciativa.
Los lamentos liberales ocultan mal su faceta conservadora. En primer lugar, se denuncia la utilización discrecional de “la plata de los jubilados”. Alusión antojadiza que omite todo conocimiento práctico respecto de cómo se mide la eficiencia de un sistema previsional, ocluyendo su pilar esencial: el contrato intergeneracional que hace que los trabajadores del presente paguen con sus aportes las jubilaciones de hoy -o, si se prefiere, los aportes de ayer-, para que una economía más fuerte pueda, el día de mañana, tomarlos a su cargo. En ese sentido, los trabajadores que llamamos jubilados, como esos otros que seguimos llamando desocupados, dependen como pocos de los ciclos de la economía, y en especial, de la vitalidad del mercado interno.
Por eso, la medida anunciada desde Presidencia merecería juicios menos taxativos. Su impacto contracíclico es elemental: el dinero acude a quienes primero requieren su gasto, sosteniendo de este modo el nivel de consumo, y generando las condiciones para nuevos procesos acumulativos. Asimismo, tal y como señalaba Héctor Recalde, uno de los impulsores del proyecto, la iniciativa comporta un beneficio adicional:
“La primera es que se le pague salario familiar a todos los trabajadores de la entidad privada que no lo perciben. ¿Quiénes son? Los que están en negro, porque los otros, como hay un fondo compensador, tienen el beneficio. El que está en blanco cobra siempre el salario de desempleado. Basta que el trabajador vaya con la fotocopia de la partida de nacimiento y firme en una declaración jurada y diciendo dónde labura para que se le pague el salario familiar por hijo, porque ahí tenemos otro más para ver dónde tenemos trabajo en negro. Otra vez tenemos inspector de policía de trabajo gratis. Cuando hayamos terminado esta etapa, entonces ahí vamos a asignación universal. Pero empecemos por esto, que tiene un valor agregado.”
En segundo lugar, aquí pasamos de la universalización abstracta a la distinción precisa. A contramano del simplismo bienpensante que sueña con gravar el juego, la renta financiera, etc. -iniciativas progres que no alcanzan ni remotamente el monto erogado, ni abordan seriamente la problemática tributaria de fondo, aún cuando puedan ser componentes de una fórmula integral-, la presidencia decide, ejecuta, resuelve. “Nos robaron las banderas”, brama la hinchada rival, sin tomar nota, siquiera, de los dolores que ayuda a sobrellevar esta medida, dolores que no siente ni conoce.
El gobierno ha hecho, finalmente, una lectura correcta de los acontecimientos a partir de la derrota legislativa de junio. No perdió por deslealtades eventuales, por mensajes distorsivos, por engaños o actitudes irracionales. Cierto es que perdió por cosas que hizo bien. Cierto es, también, que perdió por no haber hecho lo suficiente. En este contexto, en cambio, las que hasta el viernes eran piezas sueltas de un programa de cambio y democratización institucional sin sustento social o popular, comienzan a parecerse a un proyecto nacional – popular. En buena hora.
Ezequiel Meler,
Administrador.





Me quedé pensando en una frase de tu nota:
“A contramano del simplismo bienpensante que sueña con gravar el juego, la renta financiera, etc. -iniciativas progres que no alcanzan ni remotamente el monto erogado..”
Y me pregunto ¿y si además de financiar con el Anses, no se empieza a meter maño en el bolsillo a los sectores privilegiados? ¿Por qué la financiación tiene que provenir exclusivamente de determinado lugar?
De hecho, algo así había comenzado a discutirse desde el principio:
http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-133576-2009-10-16.html
“Por otro lado, cerca de Recalde están analizando la creación de un impuesto a la herencia, al juego y a la renta financiera (compraventa de acciones y fideicomisos). “El concepto es que los ricos financien a los pobres”, indicó West a Página/12.
El todavía polémico impuesto al cheque, recauda anualmente cerca de 15000 millones de pesos, de los cuales el 30% es co-participable con las provincias. Sólo para poner un ejemplo. Lo que cuesta la cobertura universal por hijo menor de 18 años rondan los 10000 millones de pesos.
Es más, creo que el grueso de la población vería con buenos ojos, implementar algún que otro impuesto como por ejemplo a la minería (que según dicen muchos: Están exentas de casi todo, y encima reciben reintegros), que sacar exclusivamente fondos del Anses.
Saludos.
Abel:
Primero, me disculpo: tuve que modificar ligeramente tu nombre porque ya hay otro Abel, y se me hacía un lío bárbaro con el tema de la premoderación de WP.
En primer lugar, cualquier reforma tributaria es a futuro, y deberá sostener los fondos sociales. No podemos calcular remotamente que ninguna de las iniciativas en juego aporte un flujo constante neto similar al erogado desde diciembre, que se hace con fondos hoy existentes. Hoy, sencillamente, avanzar en el financiamiento implicaría parar la iniciativa: la plata a futuro no está.
En segundo lugar, yo no descartaría que el proyecto Recalde de gravar todas las rentas extraordinarias avance una vez se haya legitimado el papel distribuidor del Estado. Pero una batalla de esa naturaleza, en este marco, requiere legitimidad: creo que lo podríamos llamar “fantasma 125″.
En tercer lugar, si se trata de una asignación relacionada con el sistema de Seguridad Social, debe ser el ANSES quien lo maneje. Este decreto reconoce que ni el financiamiento ni la medida son solución en sí mismos, pero contiene la buena nueva de reconocer a los desocupados y a los trabajadores en negro como trabajadores de plenos derechos, idénticos a aquellos que aportan bajo convenio.
Cuarto, la minería. Error: no recibe reintegros, y ciertamente está gravada. Acierto: podría pagar más (a diferencia de los hidrocarburos). De nuevo, la creación de un nuevo impuesto, que deberá estudiarse y no descarto para nada, puede fortalecer un fondo eventual a futuro, pero la creación del subsidio requiere de los fondos en caja, preferiblemente no coparticipables.
En general: creo que podemos avanzar en la parte final de la frase (vg: “…aún cuando puedan ser componentes de una fórmula integral”, que por alguna razón no citaste), a partir de haber logrado legitimidad en el lanzamiento previo de la medida. Lo contrario es la 125: primero la medida fiscal, luego el Fondo de Redistribución. El espíritu, desde Lousteau hasta West -pasando, dos veces, por Recalde-, está.
Un abrazo grande,
EM
de acuerdo en todo ezequiel. Gran medida para la sociedad y el pais. Gran medida para el gobierno que descuido su base electoral
Con la 125 lo que faltaba era la legitimidad de la lógica.
Hay muchas cosas que gravar, incluso es indispensable por una cuestión de equidad eliminar las exenciones de varios sectores. No las ganancias extraordinarias sino las ordinarias.
A mi me parece que la plata de la ANSES esta para otra cosa, pero me parece que la medida es un buen comienzo porque 1) Es un gran paso para la universalización 2) Siempre se puede cambiar la fuente de financiación sobre la marcha más adelante. De hecho va a haber que hacerlo obligado, porque así el capital de la ANSES no llega a durar 10 años.
Mariano:
De acuerdo sobre la 125, en parte. Respecto de las ordinarias exentas, el año pasado eliminamos la exención de ganancias del sector financiero, dictada por Cavallo en el 92. Faltaría gravar la tenencia de acciones y los plazos fijos, un tipo de regulación bastante delicado. Concuerdo en que el avance debe orientarse hacia un sistema tributario integrado, que incluso podría permitir que los niveles arancelarios a las exportaciones quedasen en el límite mínimo para garantizar incentivos a la transformación de la materia prima -menos del 10% en todos los casos-.
Que sea el ANSES el encargado de centralizar la política social es correcto: al fin y al cabo, es su atribución específica garantizar la seguridad social de los trabajadores. Sus fondos tienen un efecto multiplicador sobre el empleo, el consumo y el mercado interno, factores que favorecen el incremento del trabajo registrado, y por ende multiplican la masa de aportes.
Por otro lado, no se trata de una financiación sobre capital, sino sobre los rendimientos anuales de las inversiones. De todos modos, como ya dije antes, y reiteré por la radio, es imprescindible fortalecer la base tributaria.
Un aspecto que no se señala a menudo respecto de la medida es el tema de la superposición de políticas. Con esta asignación, los beneficiarios de Jefes y Jefas y del Plan Familias van a notar la conveniencia de pasar al nuevo esquema -es más plata-, lo que generará una mayor eficiencia del gasto fiscal. El Plan Familias implica una erogación anual de 2.374 millones de pesos para 2010; mientras que Jefes y Jefas ronda los 2.074 millones de pesos: es previsible que esos montos disminuyan a medida que el Subsidio avance y se consolide.
Te mandé un informe privado con algunas estimaciones generales, muy generales.
Saludos,
EM.
Hola Ezequiel,
no se si te acordás de mi. Leí tu nota y me pareció muy buena, coincidimos bastante, después de tanto tiempo sin vernos
Te mando un abrazo desde acá,
Saludos,
Seba
Seba: ¿Cómo estás? ¡Claro que me acuerdo, che!!!
¿Cómo estás por allá?
Un abrazo grande,
Ezequiel