Pensando en 2011.

1. Las elecciones de medio mandato tienen ese no sé qué…
Todos dicen que falta mucho, pero ninguno se queda con las fichas en la mano. Toda una revelación del significado que han adquirido las elecciones de medio mandato desde 1997 a la fecha.
Cobos lanza un documento convocando a un nuevo GAN, Macri se reserva la posibilidad de recurrir al peronismo disidente -que a su vez advierte claramente su intención de jugar sus propias fichas-, y Kirchner queda posicionado como el inevitable candidato del espacio que él mismo conduce. La Coalición Cívica se desgaja, delegando en el radicalismo y en el socialismo la conducción de una oposición sin perfil propio. El peronismo -los peronismos, para ser más precisos- juega en todas las canchas: desde el bloque del Conurbano, que apuesta a la continuidad del proyecto que lo sustenta, hasta el Eje Rosario – Córdoba, que busca, vanamente, un candidato presentable y representativo de los nuevos equilibrios regionales.
Veamos más de cerca.
2. PRO y el peronómetro.
Mauricio Macri blanqueó un secreto a voces: PRO, esta vez, ha de tener su propio candidato. Más aún: es difícil creer que no será el propio Jefe de Gobierno quien tome la posta, cuando su principal candidata en junio, Gabriela Michetti, lo halla “vocacionado” (sic) para la tarea.
El único inconveniente de PRO sigue siendo su rezago vecinalista. En rigor, el armado de Macri es todo menos nacional. Por eso, el macrismo apela a una reedición ampliada de la alianza bonaerense de junio. Del otro lado, sin embargo, le aplicaron el peronómetro. Primero fue Duhalde, luego su mujer, la senadora Hilda González -curiosamente, ahí nadie habla de doble comando-. “Chiche” d¡ce siempre más o menos lo que El Negro piensa, y esta vez no tuvo pudor en señalar, taxativamente:
Las palabras de la senadora, pronunciadas en el acto – lanzamiento del duhaldismo como corriente nacional, fueron escuchadas por personajes del tenor de Gerónimo Venegas (UATRE), Claudia Rucci, Jorge Sarghini y Jorge Telerman, entre otros.
3. Una Alianza que se parece cada vez más al radicalismo.
En consonancia con el intento de recuperar el control del peronismo por parte de los sectores disidentes, en el marco del ACyS cada vez queda más claro que las candidaturas han de dirimirse en el seno del centenario partido. Cobos, que actúa mejor como vicepresidente que como presidente en ejercicio, aparece como el mejor posicionado para la tarea, pero todavía necesita encolumnar a las fuerzas abroqueladas en torno a su figura, tarea que no promete ser nada fácil.
El mendocino, es cierto, muestra en su opacidad todas las virtudes de un buen gerente, ideal para los términos de la anhelada normalización conservadora. Su mayor virtud es esa torpeza que tanto nos molesta, ese escaso roce que prefigura una presidencia colegiada con los sectores económicos. Pero sólo con buena imagen no se ganan elecciones, y se fue a marzo en armado político. Su rol, por cierto, genera cada vez más críticas de una sociedad política menos paciente, que comienza a identificarlo como el adversario a vencer. Primero Macri descarta converger con él -mal lo haría, si lo que busca es un vice-, y luego Chiche lo manda a callar. En este contexto, su “gran consenso nacional” quedará como poco menos que un eslogan afortunado.
4. Kirchner, el Bloque y la necesidad de dar pelea.
La cronometrada reaparición de Néstor Kirchner en Lanús coincidió con la definición de Scioli, acotando las expectativas por su proyección presidencial. Orden, antes que nada: el motonauta irá por la reelección -desdoblando elecciones provinciales, dicen las malas lenguas-, mientras que el Pinguino buscará la continuidad, en un panorama poco alentador, preservando otros candidatos para porvenires menos inciertos.
La estratégica decisión de Scioli fue bien recibida por los intendentes, que temían, con razón, perder tiempo y esfuerzo en un inútil intercambio entre Olivos y La Plata. Este esquema, con apuestas fuertes en Nación y Provincia, es, con razón, el que mejor le cierra al PJ versión K. Darío Díaz Pérez, por caso, afirmó el nuevo credo de la inesperada unidad:
Puede que la frase resulte demasiado definitiva, pero lo cierto es que los disidentes no han logrado que un sólo jefe comunal pase a sus filas, pese al traspié de junio. Antes bien, al contrario: algunos son más kirchneristas que antes. Mientras tanto, los movimientos sociales encabezan el “operativo clamor” por la candidatura de Kirchner.
Así están las cosas, cuando faltan dos años para las presidenciales. Mamita…
Ezequiel Meler,
Administrador.





Muy buen análisis, Ezequiel, si queres lo podemos publicar esta semana en la revista, por ahí podes agregarle más data si queres.
Felicitaciones
Carlos
Carlos:
No tengo problema en publicar nuevamente en Zoom. ¿Qué data en particular te parece que le falta?
Saludos,
EM
falta analizar en el articúlo con que desarrollo político o marco de alianzas puede el kisnerismo pasar del 30% de adhesión actual al mínimo q se necesitara para imponerse en segunda ronda en 2011
Sergio:
Efectivamente. En realidad, sólo tenemos los nombres. Las fuerzas brillan por su ausencia. Y habría que ver si es siquiera posible cumplir ese objetivo.
Saludos,
EM
La veo dificil…
Un escenario sería Cobos ganando en primera vuelta como le ganó De la Rua a Duhalde.
El otro escenario: ballotage Kirchner – Cobos, que reeditaría el ballotage Menem – Kirchner.
El Néstor debería sacar un 40 y mas de 10 puntos sobre el nuevo De la Rua.
Son 3 años y pico de desgaste permanente el que viene realizando la prensa y la oposición.
Hace falta regar mucho y sobre todo hacia los que mas necesitan.
Saludos.
Ricardo:
Veo difícil una consolidación de cualquier candidato en primera vuelta, principalmente por las comentadas dificultades de armado. Además, son unos cuantos: Macri, Cobos, Kirchner, más la eventualidad de uno o dos candidatos disidentes y Carrió -que no cierra con Cobos, de ninguna manera-.
Pero sí, comparto cierto pesimismo que expresé hace tiempo en este blog, acá y acá. El cinturón agroindustrial pampeano no nos puede ver, y eso implica pésimos desempeños en Santa Fe, Córdoba, y el interior de la PBA.
No obstante, en caso de que toque perder, que tampoco es la muerte de nadie, el tema es cómo se pierde. Si se retiene un buen porcentaje de legisladores, y se preserva la PBA, es una cosa. Si no, es otra. Por eso, es crítico el porcentaje de votos de primera vuelta, así como la elección en Provincia de Buenos Aires.
Saludos,
EM
Ezequile, muy buen análisis.
Humildemente, creo que lo que falta ver es el lugar de Pino Solanas en el escenario 2011.
Los 4 o 6 puntos nacionales que pueda sumar, son claves para dejar a K fuera del ballotage y generar el sueño republicano del desempate Cobos-Macri (o Reunteman que es lo mismo).
Por eso los grupos económicos le dan aire al abanderado de las minerías y los trenes de fantasía.
Es central en este marco impedir que se para algo a la izquierda. Para como bien dice, por lo menos perder bien y quedar parados para la que se viene.
Saludos
Buen análisis Eze, y realmente se me vienen mil escenarios a la cabeza.
Coincido con lo expresado por Ricardo, lo mas probable es un ballotage (con una probable victoria de NK, a pesar de todo, en una eventual primera vuelta), pero en la segunda vuelta la derrota sería casi inevitable porque el sentimiento “anti” es muy fuerte.
Me parece que la única chance de Kirchner 2011 es una chance terriblemente lejana: reunificación del PJ + sectores no PJ aliados (ya o eventualmente), que dejaría del otro lado a la UCR y el PRO, y demás aliados menores. Como indicás, el PRO no tiene o no parece tener proyección nacional y por otro lado la UCR-CC está desgranandose espantosamente y tendrá que recaer en Cobos, que cada día se muestra menos competente, pero que será un gran rival para Néstor en 2011 por representar el antikirchnerismo mas furioso.
La pregunta que me queda es… ¿será por ésto que la presidenta habló de “internas abiertas”?
Salutes.
No veo a nadie llegando bien a una segunda vuelta. Llegar bien es ganar el ejecutivo con capacidad real de gobernar. Yo no desecharia que llegado el momento piensen en un gobierno de coalición. (no antes de las elecciones –eso seria “Alianza”–, sino antes de la segunda vuelta)
No creo que nadie pueda hacer mamarrachos liberales con el kirchnerismo enfrente, sin conflicto adentro del “mostro” del conurbano. Esa base del 30, que parece poco, es mucho. Y mucha de esa base, viene de ahí.
Y si a eso le sumamos (a proposito de lo que decis del cinturon agroindustrial) dos años de buenas lluvias y un poco de reactivación economica mundial, el piso estará mas arriba.
Grande Ariel, que tira un poco de luz!