Por momentos dudo si es posible un “Partido K”, o si alguna vez fué posible siquiera. Hoy muchos se quejan de la pejotización de Néstor pero… ¿había algún otro camino? ¿venía acaso de otro lado el Kirchnerismo? Supongo que el problema estuvo en otro lado (además de las propias falencias y de lo mediático), básicamente el kirchnerismo no terminó de seducir a las clases medias, quizá por la dificultad de entrar que tiene el peronismo de las clases intermedias a las mas altas, lo cual puede haber empeorado aún con la presunta “pejotización”, que fué mas simbólica (Néstor presidente del PJ) que real porque el kirchnerismo ya era la expresión peronista al menos predominante.
Lo que Kirchner quiso hacer, o dijo al menos, es transformar el PJ (hablaba de un “PJ depurado”) y presentar al PJ como un partido progresista, al que irían adhiriendo (por fuera o por dentro) personas de otras fuerzas políticas o no pertenecientes a ninguna específicamente pero esencialmente nacional&populares, o incluso progres. De ésta manera, el planteaba que tendríamos “un bipartidismo a la española”, cosa que parece muy improbable al día de hoy, que con suerte tenemos un tripartidismo.
Como siempre, muy interesante el texto de Godio. Yo he puesto en algunas partes un concepto parecido, pero no igual. Godio pone el acento especialmente en la forma “partido”, mientras que yo me he referido más genéricamente a la ausencia de organización y movilización por abajo.
El Partido Peronista, desde su constitución como PURN en 1947 hasta el derrocamiento en 1955, fue un protagonista menor de la organización y movilización. Los grandes hechos pasaron por la CGT y los sindicatos, más que por el PP. Lo pienso ahora, a partir del trabajo de Godio, pero es posible que, en forma inconsciente, haya sido el recuerdo de aquella experiencia lo que me llevara ahora a no considerar central la cuestión del partido.
Otro problema es el que marca Martín. ¿Era posible un partido K o un PJ devenido K? Nunca lo sabremos. La combinación de la voluntad de los protagonistas y la fuerza de los hechos decidieron la cuestión por otros caminos. Si en algún momento fue posible, quedó en potencia y, creo, ese momento ya pasó hace mucho.
Saludos
Uf, todo un tema.
Por momentos dudo si es posible un “Partido K”, o si alguna vez fué posible siquiera. Hoy muchos se quejan de la pejotización de Néstor pero… ¿había algún otro camino? ¿venía acaso de otro lado el Kirchnerismo? Supongo que el problema estuvo en otro lado (además de las propias falencias y de lo mediático), básicamente el kirchnerismo no terminó de seducir a las clases medias, quizá por la dificultad de entrar que tiene el peronismo de las clases intermedias a las mas altas, lo cual puede haber empeorado aún con la presunta “pejotización”, que fué mas simbólica (Néstor presidente del PJ) que real porque el kirchnerismo ya era la expresión peronista al menos predominante.
Lo que Kirchner quiso hacer, o dijo al menos, es transformar el PJ (hablaba de un “PJ depurado”) y presentar al PJ como un partido progresista, al que irían adhiriendo (por fuera o por dentro) personas de otras fuerzas políticas o no pertenecientes a ninguna específicamente pero esencialmente nacional&populares, o incluso progres. De ésta manera, el planteaba que tendríamos “un bipartidismo a la española”, cosa que parece muy improbable al día de hoy, que con suerte tenemos un tripartidismo.
Salutes.
Como siempre, muy interesante el texto de Godio. Yo he puesto en algunas partes un concepto parecido, pero no igual. Godio pone el acento especialmente en la forma “partido”, mientras que yo me he referido más genéricamente a la ausencia de organización y movilización por abajo.
El Partido Peronista, desde su constitución como PURN en 1947 hasta el derrocamiento en 1955, fue un protagonista menor de la organización y movilización. Los grandes hechos pasaron por la CGT y los sindicatos, más que por el PP. Lo pienso ahora, a partir del trabajo de Godio, pero es posible que, en forma inconsciente, haya sido el recuerdo de aquella experiencia lo que me llevara ahora a no considerar central la cuestión del partido.
Otro problema es el que marca Martín. ¿Era posible un partido K o un PJ devenido K? Nunca lo sabremos. La combinación de la voluntad de los protagonistas y la fuerza de los hechos decidieron la cuestión por otros caminos. Si en algún momento fue posible, quedó en potencia y, creo, ese momento ya pasó hace mucho.
Saludos