
La vida política argentina, en este último tiempo, no conoce día feriado. Por eso, no fue de extrañar que la presidente de la Nación, Cristina Fernández, tomase su oportunidad en cadena nacional para la realización de anuncios que excedían, largamente, una simple efeméride.
Luego de repasar algunas cifras significativas, que marcan que la economía argentina, al compás de la economía mundial, está recuperando vuelo en el segundo semestre del año, Cristina Fernández señaló algunos ejes de la gestión que inicia tras los comicios de medio mandato. El primero es por todos conocido como uno de los aspectos que más obsesiona a la primera mandataria desde que fuese lanzada su candidatura presidencial: el control de las pujas intersectoriales desatadas en la recuperación económica a través de la convocatoria a un amplio diálogo económico y social, en el que tendrán parte todos los sectores empresarios, así como los representantes de los trabajadores.
En esta línea, la primera magistrada afirmó la necesidad de ”sentar en una mesa a quienes representan las finanzas del país; a quienes representan a la industria; a quienes representan a los servicios que definen todo el cuadro tarifario, ustedes saben la importancia que esto tiene; al sector de la energía; al sector del campo y por supuesto claro a los trabajadores, no nos olvidemos de ellos, es la mayoría absoluta del país, me refiero a los que viven de un salario, y me refiero también a que cuando tomemos decisiones tenemos que acordarnos de los que no están en esa mesa sentados porque todavía no reciben ningún salario y es necesario, aunque no estén presentes en la mesa, tenerlos en cuenta desde lo social.”
El segundo eje en que hizo hincapié Cristina Fernández reside en la necesidad de una amplia reforma política, que no se limite a la fijación de internas, sino que actúe como ordenadora del sistema de partidos e incentive la participación ciudadana en la vida política. Al respecto, señaló:
“Creo que es necesario discutir a fondo el sistema de representación de los partidos políticos y no dejarlos solamente en el marco de elecciones internas, me refiero a todos aquellos candidatos que tienen que ir a desempeñar cargos electivos, estoy hablando obviamente a las autoridades partidarias, donde cada militante elige sus autoridades. Estoy hablando de hacer una reforma más amplia, que en algunos lugares de nuestro país, como la provincia de Santa Fe, ya está vigente. En la cual, en un sistema de doble turno electivo de elecciones primarias, donde vota el conjunto de la sociedad, entre los candidatos que tienen los distintos partidos, se elige y luego en una segunda votación la ciudadanía elige. Es un sistema que vamos a poner a consideración.”
Finalmente, la presidente, tal vez tomando en cuenta la distancia que se cierne entre ciudadanos y representantes, aludió a un tercer mecanismo de consenso, aquel que trasciende los marcos institucionales:
“Hay decisiones que escapan a la esfera de los gobernantes, hay decisiones que por su naturaleza cuando involucran a muchas generaciones o involucran decisiones importantes, necesitan muchas veces también de un consenso más amplio que el que puede dar un Poder Ejecutivo o un Parlamento, requiere también la participación de la sociedad que además implica el hacerse cargo de las decisiones que una sociedad adopta en determinado momento histórico y en relación a determinados tópicos. Porque muchas veces uno siente que hay poca participación en la decisión que luego termina influyendo en la vida de todos los argentinos.”
¿Es viable esta propuesta, procedente de un gobierno electoralmente debilitado, en un marco económico todavía precario? Resulta difícil estimarlo adecuadamente. En principio, la convocatoria a un diálogo no parcializado frente a frente con los distintos sectores económicos parece un modo elegante de diluir la protesta agropecuaria y los recientes roces con los sectores industriales en un marco que defina la viabilidad de propuestas comunes. El límite de la estrategia reside en saber cuánto margen queda, sin un adecuado contrapeso en términos de poder social, para que el gobierno cumpla adecuadamente con su función arbitral frente a un poder económico que no muestra fisuras estructurales significativas. Como están las cosas, dicho margen es escaso.
Algo similar ocurre con la reforma política. Reclamo colectivo generalizado hace menos de cinco años, la reforma política ha dejado de ser una prioridad para el grueso de la ciudadanía, por cuanto su utilidad depende de la buena recepción que tenga entre sus potenciales beneficiarios, en un escenario en que los partidos necesitan recomponerse institucionalmente, tanto en lo interno como de cara a la sociedad civil, a fin de cumplir la función de mediación establecida por el régimen democrático.
La tercera de las incógnitas es, con todo, la más difícil de resolver a priori. ¿Qué reacción social puede esperarse de una reformulación de las reglas del juego político? De no haber un cambio drástico, al menos como efecto, es difícil estimar un correlato inmediato en términos de participación.
Finalmente, ¿son estas tareas atribución del Congreso en su composición actual, o su implementación, junto a la de otras iniciativas que ha anunciado el Ejecutivo -pienso en la ley de medios- esperará a la nueva conformación, bastante más adversa, que toma inicio en diciembre?
Lo cierto es que el gobierno, luego de una depuración importante del elenco ministerial, ha tomado nota de la necesidad de establecer nuevamente una agenda de gestión de cara a la sociedad. Veremos.
Ezequiel Meler,
Administrador.
Etiquetas: acuerdo social, democracia, diálogo político, economía, elecciones, participación, política nacional, reforma política, sistema de partidos
09/07/2009 a las 19:49 |
Lo bueno es que se toma conciencia de que hay que cambiar el rumbo. Si el margen es estrecho hay que tratar de ampliarlo, cerrarse y atribuir las causas de la pérdida de la popularidad a “los otros” sería necio.
Es una buena movida a mi entender.
Saludos.
09/07/2009 a las 20:35 |
Coincido con Néstor. Este discurso sí que da cuenta de una mensura más realista del resultado electoral, y de la necesidad de reconducir ejes, revitalizar la agenda de lo posible sin arriar banderas, y obligar a la oposición a tener que definir posiciones políticas en la cancha: “el consenso” es negociación no exenta de conflictividad, pero ahora en un canal institucional más notorio (congreso), y lo que no se apruebe y sea de interés popular obligará a la oposición a algo más que ponerse el cassette, ahora existe una responsabilidad política que no pueden eludir. Es quizás uno de los mejores discursos de Cristina, muy maduro.
Abrazo
09/07/2009 a las 21:31 |
Espero que salga la ley de medios, es muy importante tratar de pluralizar el negocio de los formadores de opinión, darle a la gente la posibilidad de escuchar otras voces, otras ideologías. Como decía La Ferla en RambleTamble, “fueron los medios, los me-dios!”… Algo de razón tiene, no?
Sabés algo Eze al respecto de esa ley?
Abrazo
09/07/2009 a las 22:03 |
Asi y todo seguimos marcando agenda.Creo que eso no se perdio y es importante señalarlo.
09/07/2009 a las 22:46 |
Néstor:
Efectivamente, se toma conciencia de la necesidad de cambio, y bastante rápido, además. Esperemos que incluya claramente la temática social: cambiaría mucho la relación de fuerzas en los barrios y la capacidad de construcción que tenemos.
Luciano:
El tema, efectivamente, es devolverle al debate público el interés que hoy no tiene, y que no tuvo en toda la campaña, evitando al mismo tiempo polarizaciones excesivas. Para eso, los temas tienen que ser claros e importantes. El financiamiento de los partidos y las internas lo son, desde luego, pero, de cara al diálogo más “corporativo”, sería bueno fortalecer la agenda con temáticas como la tributaria y la social.
Fernando:
Indudablemente, el otro juega, pero el poder de los medios estuvo siempre. Los errores / horrores de gestión que tuvimos entre 2006 y 2009, que concluyeron en el conflicto agropecuario, no. Perdimos por nuestras acciones, o por la falta de ellas -de nuevo, política social integral-, y por haber resignado, poco a poco, la base de sustento social que teníamos merced a ello.
Mauri:
En este contexto, a la oposición no se le cae una idea. Es de terror. Con todo, podríamos implementar algunas de las iniciativas que publicitan, pero no presentan: la reforma tributaria, el ingreso universal, la Junta de Granos, etc.
La agenda es nuestra: para tenerla, necesitan propuestas reales. Y hoy por hoy, su mejor propuesta es kirchnerismo sin Kirchner -cuando están sobrios…-
Un abrazo,
Ezequiel