Las Honduras abiertas de América Latina.

A diez días del golpe de Estado en Honduras, el sector golpista local está cercado, tanto en materia interna como en la arena diplomática. Suspendida su participación en la OEA, condenado por la ONU, expuesto a diversas sanciones económicas, carente de margen alguno de maniobra luego de la vergonzante operación militar que frustrara el retorno del presidente Zelaya, el golpismo hondureño se muestra, sin embargo, notablemente intransigente.
Los golpistas, entre los que se cuentan el grueso de los dirigentes políticos tradicionales, las principales asociaciones empresarias, las Fuerzas Armadas e, inicialmente, la Iglesia Católica local, apostaban hasta el domingo a un desgaste de la presión internacional en el tiempo.
Pero la jornada, signada por la represión criminal ejercida sobre las principales organizaciones sociales, concentradas en torno del aeropuerto de Toncontín donde se esperaba el arribo de Zelaya, fue demasiado para sus socios. La condena explícita de Obama desde Washington, reiterada desde Moscú, se sumó al repudio desde Caracas, Brasilia y El Salvador, donde se realizaba un cónclave de la OEA y la UNASUR. El propio Vaticano salió a despegarse de su sucursal hondureña, a fin de no abrevar, una vez más, en los sinuosos caminos de su relación con las democracias latinoamericanas.
Ningún gobierno ha apoyado o reconocido al presidente de facto, Roberto Micheletti, y la impresión general, luego de confirmarse la reunión entre Hillary Clinton y el depuesto Zelaya, es que ninguno lo hará. Como resultado, la Iglesia hondureña ha modificado su posición, virando hacia una igualmente espuria neutralidad, y la Corte Suprema ha sugerido al Congreso una “amnistía” para el presidente depuesto.
¿Quién es Manuel Zelaya? Ciertamente, su biografía refleja los elementos contradictorios que constituyen a la mayoría de los nuevos gobiernos latinoamericanos. Hacendado, nacido en familia patricia, afiliado desde los 18 años al tradicional Partido Liberal, fue electo presidente por esta formación política en 2006. Tras un primer año signado por la continuidad respecto a las políticas de su predecesor, continuidad que incluyó la integración en el Tratado de Libre Comercio propugnado por los Estados Unidos, Zelaya maniobró para acercarse al ALBA, recibió un trato comercial preferencial por parte de Venezuela, apoyó el reclamo cubano contra el bloqueo norteamericano, y avanzó en una exitosa renegociación de la deuda externa de su país.
Según Luis Hernández Navarro:
“En mucho, la conversión de Zelaya es producto de la presión popular en el marco de un nuevo contexto regional. En un país en el que los dos principales partidos se distinguen sólo por el color de sus emblemas, las organizaciones populares han apostado por la construcción [de] una nación realmente diferente: una que abandone la ruta del neoliberalismo. En el camino, hicieron de su presidente un político distinto al que era cuando llegó al poder.”
Ese viraje le valió una altísima popularidad entre los sectores más humildes de Honduras, e inversamente, una oposición formidable por parte de sus colegas de clase. Apoyado por las principales organizaciones sociales del país, nucleadas en la “vía campesina“, Zelaya decidió emprender el camino de la consulta popular con vistas a una eventual reforma constitucional.
Esa, al parecer, fue la gota que derramó el vaso entre los sectores dominantes hondureños. El 28 de junio, un grupo especial de las Fuerzas Armadas asaltó el Palacio de Gobierno, secuestró a Zelaya, y, pese a que la instrucción inicial insinuaba la posibilidad de asesinarlo, lo subió a un avión y lo depositó en Costa Rica, delito que sus voceros justifican como instrumento “para evitar un derramamiento de sangre”.
Sólo la decidida reacción de la comunidad internacional, que, con la excepción parcial de los Estados Unidos, condenó de inmediato los eventos, sumada a la firme y continua movilización de los sectores populares, podrá reponer a Zelaya en el puesto para el que fue electo. Lamentablemente, como reconocen diversos actores y observadores, ante el fracaso de las negociaciones diplomáticas, cabe suponer que no será una solución incruenta. Ya sea por la violenta represión que sufren los simpatizantes de Zelaya, como por el efecto, que ha de sentirse pronto, de las sanciones comerciales y financieras, la intransigencia de los sectores privilegiados del país ha de costar caro a la mayoría de los hondureños. Llegado cierto punto, ese es el siempre lamentable precio de la dignidad. En este nuevo marco latinoamericano, no hay lugar para golpes palaciegos o alteración alguna de la institucionalidad democrática.
Ezequiel Meler,
Administrador.





¿De resistir estos golpistas a todo tipo de sanción económica, que margen de acción queda? Suena capaz un poco exagerado todavía hoy, pero una intervención de la O.N.U., o del ejercito de Nicaragua supuestamente ya movilizado, parece hoy posible, y el futuro en este caso es verdaderamente incierto. El punto es: “¿Cuanto más se los puede apretar sin conflicto bélico para que se tengan que ir?”. ¿Es posible una rebelión popular capaz de dar vuelta a sectores del ejercito?
Me preocupa que esta situación no parezca tener hoy un desenlace digamos rápido, y que pese a la condena internacional del evento se pueda hacer de esto un ejemplo de como voltear nuevamente a un gobierno latinoamericano.
Saludos Ezequiel!
Patricio
No nos olvidemos también que otra de las medidas que enfurecieron al stablishment local fue el aumento del salario mínimo (ver http://www.laprensahn.com/Pa%C3%ADs/Ediciones/2008/12/24/Noticias/Gobierno-decreta-nuevo-salario-minimo).
Esperemos que pronto se solucione y Zelaya regrese al poder, sino esta “prueba piloto” será un aviso para los progresismos latinos, (lo será también para Obama?)…
Leíste el patético comunicado de las FFAA de Honduras luego de la represión en el aeropuerto? No tiene desperdicio:
Fuerzas Armadas de Honduras
Secretaría de Estado en el Despacho de Defensa Nacional
Comunicado de Prensa No. 3
La Secretaria de Estado en el Despacho de Defensa Nacional, ante la situación de crisis que vive nuestro país a la opinión pública nacional e internacional hace saber lo siguiente:
• Que una de las misiones de las Fuerzas Armadas en todo momento es proteger los bienes del estado, por ello se monto un dispositivo militar para proteger las instalaciones físicas del aeropuerto internacional de Toncontin.
• Que en el cumplimiento de esta misión los efectivos militares fueron agredidos con piedras, palos y otros tipo de objetos por los manifestantes, quienes abrieron un boquete en la cerca perimétrica con el propósito de ingresar por la fuerza a la pista del aeropuerto internacional de Toncontín; acción esta que fue impedida por el personal de nuestra institución.
• Que en la agresión realizada por los manifestantes a nuestro personal resultaron heridos varios soldados que están siendo atendidos por personal medico de las Fuerzas Armadas.
• Que la Cruz Roja como órgano de fe reporta una persona muerta producida bajo circunstancias confusas y que los lesionados presentan heridas conrtopunsantes y en ningún momento por arma de fuego como se pretende mal informar.
• Que las autoridades correspondientes están realizando las investigaciones del caso y será medicina legal después de la autopsia que por ley se realiza, que determinara las causas del deceso.
• Que lamentamos profundamente los hechos producidos este día y pedimos a la población mantener la calma para evitar que se sigan dando situaciones como la de hoy, que puedan degenerar en tragedia para la familia hondureña.
Las Fuerzas Armadas reiteran su compromiso de contribuir al mantenimiento de orden interno, el respeto a la Constitución de la República y las leyes de Honduras.
Comayagüela MDC, 5 de julio de 2009.
POBRES MILICOS, SE DEFENDIERON CHE, ENCIMA ELLOS NO MATARON A NADIE…………
Para ver fotos sobre lo ocurrido en esos momentos de tensión, acá dejo un link: http://mimundo-jamesrodriguez-esp.blogspot.com/
Saludos Eze
Patricio:
Toda acción estatal unilateral va a reforzar a Micheletti, especialmente si se trata de una acción armada. El camino sigue siendo el eje multilateral de propuestas de la OEA, la ONU y la UNASUR, y toda respuesta colectiva debe realizarse conforme a derecho.
No creo que la rebelión popular por sí misma cambie el parecer del Ejército, aunque el panorama internacional ya preocupa a vastos sectores del establishment hondureño.
No está en las cartas, todavía, una intervención militar, y creo que, incluso descontando las cuantiosas bajas que generaría, sería perniciosa desde el punto de vista político.
Mi impresión es que no vamos a llegar tan lejos, aunque tampoco creo demasiado factible que se restituya a Zelaya, al menos en el corto plazo.
Nuestra América está sacudida por estos fenómenos, como vimos en Bolivia no hace tanto.
Seguiremos observando y esperando.
Un abrazo,
Ezequiel
Fernando:
Es una película repetida, no? Sin embargo, la credibilidad de las FFAA en países como Honduras es baja, y la propia existencia del comunicado revela una situación difícil de explicar. Saben que están a contramano. Veremos qué clase de diálogo político acepta Micheletti con la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias.
http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-127878-2009-07-07.html
¿Por otra parte, aunque nada que ver, tenés información sobre posibles peleas internas en la CGT por la conducción? Me comentaron eso, y lo leí en Clarín; pero, yo que sé…
Muy buen artículo, es una síntesis muy clara de la situación en Honduras.
Si tenés tiempo, pasate por el Granma que hay un muy buen artículo sobre la posición norteamericana en relación al golpe de Estado:
Honduras: golpe, mediación ¿y…?
¡Saludos!