
Qusiera poner en discusión una tesis muy común, a saber, que el problema del gobierno reside solamente en la mala comunicación de los logros de su gestión.
El principal problema de esta tesis estriba en suponer que el gobierno ha hecho “bien” todo el resto de la tarea. Y en verdad, parece difícil decir esto. Es cierto que se han creado cuatro millones de empleos, pero también es cierto que los salarios no han recuperado el grueso del poder adquisitivo previo a 2001. Para peor, el avance en el poder adquisitivo de los sectores populares, muy fuerte entre 2002 -el Infierno de la devaluación asimétrica- y 2006 -el Purgatorio de las primeras pujas intersectoriales, y la carestía correlativa-, no se ha sostenido desde entonces a la fecha. El retiro apresurado de planes sociales -tomado en su momento como conditio sine qua non del éxito del kirchnerismo en la gestión económica- ha dejado a muchísmos compatriotas sin la garantía del sustento cotidiano. Y los planes que quedaron se mantienen en niveles absolutamente insuficientes.
Para esos compatriotas, ¿será un logro la continuidad del superávit gemelo, el desendeudamiento, etc.? ¿Resultará suficiente la remoción de la vieja Corte Suprema, generará esperanzas la nueva ley de medios? Si este es el núcleo duro de nuestro voto, he aquí una hipótesis razonable respecto de por qué y para qué fuimos votados en 2005 y en 2007, y por qué no hemos sido acompañados ahora.
Por supuesto, aquí no abonamos tesis voluntaristas del tipo “decídase y hágalo”, muy comunes en cierta izquierda propensa al facilismo matemático. Muchos de estos problemas son estructurales, razón por la cual no podemos esperar que su solución se produzca, de suceder, sino en un plazo muy largo. También es cierto que sólo una fuerza nacional, con anclaje territorial y popular, puede realizar dicha tarea. Pero, dicho lo anterior, la política social no es un punto fuerte, y la urgencia de la población en ciertos temas es perfectamente racional. No se trata de pedir confianza, nuevanente, para “lo que falta”: se trata de lo que estamos haciendo mal, ahora. Una sugerencia, por acá. Duhaldismo explícito, dirían algunos: peronismo necesario, replicarían otros.
Respecto de los sectores medios, bueno, ahí la cosa se pone interesante. No paramos ni un segundo de retarlos por su escasa reciprocidad en materia electoral, luego de años de tarifas congeladas y créditos de consumo. Les explicamos de todos los modos que conocemos que estarían peor sin nosotros. O no nos creen, lo que es probable, o no les importa.
Porque, ciertamente, sin caer en el esquematismo que supone asumir que los sectores bajos votan por intereses materiales inmediatos, mientras que los sectores medios lo harían por alguna suerte de ideal, la matriz cultural predominante entre los profesionales independientes que constituyen buena parte de este grupo social -y que es, ciertamente, su ideal- piensa el éxito como el resultado de un esfuerzo individual, no como parte de un proyecto colectivo.
En pocas palabras, las heladeras baratas y los créditos hipotecarios no les mueven un pelo a la hora de votar. Observan, en cambio, que la política en materia de seguridad pública es deficiente, que sus chances de acumulación no avanzan al asiático ritmo de la economía -bueno, no tan asiático ahora-, que el Estado que les pide les devuelve poco… en una palabra, como señalaba ya hace tiempo Marcos Novaro, no participan del contrato social tácito que el gobierno presupone haber firmado con ellos. Menos que menos, en un clima de contienda ideológica y discursiva que no pidieron, y que siempre han enfrentado. ¿Es eso irracional, o es irracional esperar lo contrario?
En el caso particular de los sectores medios rurales, ciertamente, el gobierno había logrado, hasta 2006, quebrar las identidades políticas heredadas. El caudal de apoyo rural evidenciado todavía en 2007, en momentos en que el grueso de las clases medias urbanas habían optado por boletas opositoras, debió implicar algún tipo de reflexión al momento de lanzar la inefable resolución 125. Porque, si bien es cierto que se trata, en niveles agregados, de uno de los sectores con mayores niveles de acumulación, el gobierno no observó que esa acumulación se distribuía de modo muy desigual según la escala de la producción, debido a la enorme heterogeneidad estructural que habita en las ruralidades argentinas. Y en esa miopía, unificó en su contra a sirios y troyanos. La empecinada conducta posterior, que no ahorró calificativos, precisamente, para uno de los grupos electoralmente más ligado al modelo, terminó por parir un nuevo sujeto agrario, tal cual lo describen Lapolla y Basualdo, que confluye en las posiciones de los grandes propietarios, históricamente liberales en materia económica y conservadores en términos políticos. De nuevo, no encontramos irracionalidad o incongruencia en ese voto.
Llegamos, finalmente, a los dueños del país: los grandes empresarios. Por suerte, están aprendiendo a jugar en democracia, en primera persona. Por desgracia, como vimos el domingo, les va bastante bien.
Del empresariado argentino debe decirse que acompañó, casi en bloque, el proceso iniciado en 2002, no tanto por deseo, como por conveniencia. Lograron salir indemnes de la crisis, licuaron sus deudas, y volvieron, gradualmente, a hacer pingües ganancias. Pero, claro, nunca estuvieron muy de acuerdo con la revisión del pasado iniciada a partir de la derogación de las leyes de punto final y obediencia debida. De nuevo, no les preocupaba la suerte de los militares: aquello que realmente les generaba disgusto era la mera posibilidad de discutir siquiera el país de Martínez de Hoz. Algo que, por cierto, está empezando a suceder, aunque de nuevo, a un paso que no se compadece con los tiempos políticos, y especialmente, con la calidad de la construcción de una fuerza política -si vieja o nueva, ese sí que es un debate de gansos- capaz de soportar la tarea.
En 2007, los empresarios rurales rompieron el frente: la declaración de guerra procedió, ni más ni menos, de las entrañas mismas de la Sociedad Rural Argentina. En 2008, la conjunción de los factores antes mencionados llevó al gobierno a recostarse sobre las cámaras industriales, confiado en que apoyarían su vocación desarrollista.
Aquella confianza también se reveló errada: los industriales argentinos -que, en rigor de verdad, no son ni lo uno ni lo otro- han acercado en el último año sus posiciones hacia la Mesa de Enlace, y ahora van por una mega devaluación. Creer que aceptarían graciosamente ganar menos y no despedir empleados es, como mínimo, ingenuo.
Hoy, el gobierno enfrenta un cuadro bastante siniestro: enfrentado a la totalidad del establishment, que busca recuperar su participación en el poder mientras sea negocio, distanciado de una clase media que, en su clivaje urbano, rechaza de plano su discurso, su proyecto y su estilo de gestión, mientras que, en su clivaje rural, adopta de modo creciente el discurso de los sectores más concentrados, no encuentra el contrapeso necesario en los sectores populares, cuyas condiciones de vida debe volver el eje de la agenda.
En este algo extenso cuadro de situación, el lector podrá encontrar alguna razón para ese fenómeno descrito como “antikirchnerismo”, “aversión irracional”, “apatía”, etc. Como se ve, no se trata simplemente de problemas de comunicación.
Hay tiempo para corregir algunas de estas cuestiones. Por lo menos, hay tiempo para elegir claramente de qué lado estamos. El frente de unidad nacional de 2002 no va más: el país cambió, y, como recuerda el adagio griego, el éxito se paga de igual modo que la derrota.
Ezequiel Meler,
Administrador.
Etiquetas: democracia, elecciones, Peronismo, política nacional
02/07/2009 a las 16:00 |
Ezequiel, comparto plenamente lo que señalás.
Yo vengo intentando procesar con muchísima prudencia el resultado electoral del domingo, que me golpeó fuertísimo no tanto por la derrota en sí, sino porque vox dei me dió vuelta de un urnazo todos los análisis, evaluaciones, suposiciones y pálpitos que tenía!!
Es decir, la impresión previa que tenía hasta el domingo era que todos esos sectores que vos mencionás en el post (sectores medios urbanos y rurales) nos habían abandonado, pero estábamos fuertemente respaldados por los sectores populares que claramente habían mejorado sus condiciones materiales de existencia con este gobierno. Error!!!
Es muy importante hacer una buena lectura del voto en contra (o la falta de un acompañamiento más contundente) de los sectores populares a quienes nos arrogamos representar.
Coincido completamente en que la pérdida de ese apoyo no tiene un pomo que ver con la comunicación o falta de comunicación gubernamental. Hay que buscar las razones en otra parte.
Y también hay que tener en cuenta que ese voto no es un voto contra el “modelo”! Obviamente que las coorporaciones y los factores de poder tradicionales de nuestro país se vieron afectados o amenazados por decisiones de este gobierno y por eso lo enfrentaron con todo y jugaron como jugaron en la elección. Esos sí votaron contra el “modelo”.
Pero el tipo que se toma el tren para ir a laburar a las 6 de la matina, como comentaba alguien en algún blog, no nos votó en contra porque está a favor de las privatizaciones y la desregulación de las tarifas, no jodamos.
Perdón por hacer un comentario tan largo para no decir nada, pero estoy así desde el domingo a la noche.
02/07/2009 a las 16:49 |
Obviamente que no fue el unico problema, pero la comunicacion del gobierno fallo.
Entro el discurso de la seguridad, de la soberbia, de la forma de gobernar, etc.
Y por otro lado, ese tan temprano “acierto” de poliarquia (que no lo creyo ni Majul),
puede haber sido el mejor spot publicitario de la historia (o realmente estaban todos
equivocados?).
El tipo de las 6 de la matina mejoro sus condiciones materiales, pero no le alcanza.
Entonces castiga con el voto? que le paso, se volvio trosko? Va por todo o nada?
No se che, yo ando hace rato mirando la peronosfera, pero no me convence ninguna
explicacion…
02/07/2009 a las 17:15 |
¡muy bueno Zequi! personalmente tengo esperanza que el gobierno pueda reenamorar a los sectores populares antes de 2011. Es su carta de supervivencia.
saludos!
02/07/2009 a las 17:18 |
Sí, mas o menos lo que dice Klamar es lo que veo. Si la derrota hubiese sido por los sectores rurales y urbanos del primer cordón o de las ciudades del interior, bueh. Pero se perdió por la importante elección que hizo el PRO en GBA en distritos como La Matanza. No, ahí nos equivocamos en algo, no tengo dudas, no es cuestión de “comunicación”.
Yo no descartaría que existe una parte de “aversión irracional” como dice Verbitsky, pero esa aversión irracional al kirchnerismo es mas bien propiedad de sectores de clase media urbanos (que pueden ser de izquierda o derecha o directamente ni importarles, y el voto Pino/Michetti creo que es una señal) y quizá por algo no se pudo ganar la pulseada contra esa aversión, quizá faltó algo. El punto es que no se logró convencer a la gente, venga de dónde venga (campo, ciudad, clase media, clases populares, etc). Hay que decidirse, creo, a hacer algo para conformar a algunos. Unos pedirán consenso y que se vayan Moreno, De Vido y reorganización. A las clases populares les importará un kinoto y viraremos a un peronismo PRO. Otros, que se apunte a las clases populares y mantener mas o menos el modelo, quizá con algún guiño a izquierda, y bancándose a los medios en contra, a la clase media furiosa y al campo ni hablar, manteniendo un kirchnerismo menos ideologizado y mas al estilo del link que pusiste como “duhaldismo explícito”.
Salutes.
02/07/2009 a las 17:18 |
Ahora pasare a leer tu post, pero me acerque para compartir mi indignacion por este “articulo”: http://www.cronista.com/notas/194640-la-lideresa-exasperante-(un-acto-verbal-justicia)
Es repugnante!!
No habria que escribir y/o publicar una especie de derecho a replica?
06/07/2009 a las 18:30 |
En respuesta a D Casalla: leí la tremebunda y desagradable nota. Y como no tenía en claro quien era este señor lo busqué en YouTube, y encontré esta joyita
http://www.youtube.com/watch?v=Fb2Iq4SbHZQ&NR=1
de su pensamiento, expresado por él mismo, donde no hace otra casa que invalidarse una y otra vez…
A este flaco le falló la medicación.
Saludos
Vi
02/07/2009 a las 21:53 |
Klamar:
Al contrario, pienso que agregaste sustento a mi reflexión, que nace de leer la sarasa de pelotudeces de los comunicadores progres estilo Aliverti. Gracias por pasar, siempre aportás algo.
Darío:
El fallo en comunicación existe, por eso digo “reside solamente”, pero no fue, a mi entender, el problema decisivo en el núcleo duro de nuestro voto en el conurbano. La patria chacarera entiende perfectamente qué queremos, y se anota en la vereda de enfrente. La clase media de áreas metropolitanas, ídem. No quieren saber nada con nuestro discurso. Y si fuésemos consecuentes, todavía, pero, al no serlo, el apoyo de los sectores que viven en la informalidad se erosiona. Néstor esperaba un 60% o más en el segundo cordón. La realidad, a mi juicio, es que pedía demasiado.
Nix:
Un gusto leerte. En efecto, todo puede pasar en dos años, esperemos que para bien. Pero el tirón de orejas es necesario: si no cambiamos en dos semanas algunos fusibles y encaramos la cosa distinto, estamos al horno.
Martín:
Hay que hacer un poco de todo. Mucho transformismo, medidas sociales y un laburo genuino en los comedores y en los barrios. El tiempo siempre sobra en la gesta de un proyecto popular: lo que no sobra es el tiempo de gobierno. Es esto o empezar a pensar en el repliegue.
Abrazo
D Casalla:
Lo vi. También leí varias buenas reacciones, como la de Mauri K. Habrá más reacciones con el paso de los días. Un abrazo,
EM
03/07/2009 a las 02:23 |
Que groso Eze, me tiraste un link y pensé “si me lo tira es por algo”. Y tenía razón.
03/07/2009 a las 19:09 |
[...] que yo he leído, no sorprendentemente, lo encontré en Luciano´s, aquí, en Ezequiel´s, aquí y acá, y desde el progresismo, lo de Sebastián. Pero, estoy un poco atrasado en mis lecturas de los [...]