
No iba a decir nada más en estos días, pero el cierre de Provincia de Buenos Aires, indudablemente, nos tiene a todos especialmente atentos, con la certeza de que algo está pasando, aunque no sepamos demasiado bien de qué se trata.
Hace unos días, María Esperanza Casullo se preguntaba qué piensa el votante de De Narváez. Hoy Conurbanos saca un excelente post mostrando las intenciones de voto de los tres actores en juego -PJ PBA, ACS, Unión PRO- desde 2003 a la fecha. El fenómeno que a ambos intriga por igual reside en la indagación respecto del crecimiento del “Colo” en las encuestas de las últimas semanas. ¿Dónde está su techo, si es que lo tiene? ¿Cuáles son las razones para votarlo?
Empecemos por el final. A juzgar por las encuestas -y hago mal siquiera en tomarlas en cuenta, lo sé- no habría que disociar tan rápido a De Narváez de dos fenómenos, a saber: la crisis de las identidades partidarias acaecida en 2001 y el conflicto agropecuario del año pasado.
Es cierto que, contrariamente a lo anticipado por los falsos profetas del país de las asambleas, la política después de los partidos resultó en la entronización de los liderazgos territoriales: el referente barrial, el intendente, el gobernador, etc. Pero, a poco de andar, esos liderazgos conformaron estructuras que se parecían bastante a las preexistentes, especialmente en la PBA. ¿Qué puede haber menos tradicional, a estas alturas, que un peronismo dividido y un radicalismo aliado a sí mismo?
Y sin embargo… algo ha cambiado. Lo vimos en la Ciudad de Buenos Aires con el ascenso fulgurante de Mauricio Macri, y lo vemos en la emergencia de Unión – PRO. No es el mismo fenómeno, pero hoy queda claro que, para bien o para mal -y seguramente, eso quiere decir que para mal- Unión Pro se perfila como el resultante de un voto novedoso en un territorio históricamente binario, algo que había quedado oculto por el tranquilizador retorno de las identidades preexistentes.
Algo de esto había anticipado Abel Fernández, hace ya tiempo:
“Unión-Pro no es, ciertamente, el peronismo. Tampoco es no peronista. Y no cumple con el rol tradicional de una tercera fuerza. No estoy hablando de las listas de candidatos, que son importantes. Hablo de los votantes, que son los decisivos para identificar una realidad política. Si es la segunda fuerza en el conurbano bonaerense, fortaleza decisiva del peronismo tradicional, esa sí es una nueva realidad. Que trasciende en mucho los resultados del 28 de junio.”
Es mi impresión -provisoria, claro está- que, a partir del declive inesperado del kirchnerismo como resultado del conflicto agropecuario, comienza una reformulación de las identidades políticas realmente existentes, así como de sus electorados. Algunas estructuras entran en crisis, otras se reformulan. Pero lo cierto es que, así como aparecen nuevos emergentes de aquello que antes era el voto progresista -porque hoy lo importante, para ese voto, es definirse respecto a un kirchnerismo que aparece en retirada-, también aparecen nuevas identidades opositoras en el ámbito de la derecha, con el mismo fin.
En esa línea, sería posible identificar un voto extraño a las estructuras, el voto “i”, que no es indeciso, sino independiente. No viene de las clásicas tradiciones e identidades, e incluso se define por su oposición a aquellas. A ese voto apunta el despliegue marketinero de los candidatos.
Los miembros de este hipotético grupo pueden votar PRO en Capital y Unión PRO en provincia, pero muchos de ellos no distinguen entre esas opciones y, por ejemplo, Prat Gay o Stolbizer. Su identificación con el representante es efímera y hasta contingente, siempre y cuando aquel mantenga el compromiso elemental: hablar de política lo menos posible.
Es un voto no encuadrado, menos ideologizado, de formación e ingresos variados, que juzga el sufragio bajo los mismos parámetros culturales de la moderna sociedad de consumo, alejado al máximo de los estándares propios de nuestra cultura política vernácula.
Claro que las viejas identidades persisten, pero ahora conviven con un electorado no encuadrado, que vota con criterios de consumidor. Y como las estructuras territoriales no den cuenta del fenómeno, y adecúen sus estilos discursivos al nuevo auditorio, la renovación, me temo, vendrá por ese lado.
La reflexión queda abierta.
Ezequiel Meler,
Administrador.
Etiquetas: democracia, elecciones, Peronismo, política nacional
24/06/2009 a las 22:51 |
Ezequiel:
Muy bien desarrollado. Pero quiero agregar un elemento más, que me parece clave. Eso sí, no tengo números válidos ¿Podremos convencer a Artemio, Julio Aurelio o algún otro de los serios que nos los dén, después de las elecciones? Las encuestas de motivación deberían mostrar lo que me preocupa.
Me refiero a que se ve como evidente que un factor decisivo del voto “independiente” es el rechazo furibundo a Kirchner. En realidad, creo que ese es el elemento que suma 4 conjuntos bien diferenciados al sorprendente crecimiento de Narváez: el voto no encuadrado que vos describís aquí, el voto antiperonista tradicional, el voto “peronista menemizado” y una porción no insignificante del voto peronista tradicional. Kirchner lo hizo.
Ojo: Esto también indica la fuerza del “kirchnerismo”. Ha logrado dividir el espacio político de la provincia (y hasta cierto punto de la Nación) en dos sectores más o menos definidos: el voto “antikirchnerista” y un voto compuesto a su vez de dos espacios: el de los prokirchneristas y el de los oficialistas no antikirchneristas, mayormente peronistas.
Eso sí, esto pone en cuestión las posibilidades de Kirchner de conducir al peronismo como fuerza política mayoritaria. En mi opinión, esa es una de las cuestiones decisivas que se plantearán a partir del 29/6.
Un abrazo
25/06/2009 a las 01:14 |
Como siempre, es muy bueno el artículo.
Yo tiendo a pensar en que por lo general, hay factores coyunturales que inciden en el voto, o sea, que no hay lugar, tiempo, situación que sea reproducible y menos con dos o mas años de diferencia. En éste caso, hay una suma de factores.
Hace un rato hablaba con mi novia del tema de los jóvenes, y vos fijate, chicos que hoy tienen 18-19 años y votan por primera vez no vivieron el 2001 con la atención o la profundidad que la vive alguien que ya terminó o termina el colegio secundario, quiero decir, el votante nuevo conoce como “lo viejo” o “lo que hay que cambiar” al kirchnerismo, así como yo conocí en iguales condiciones al menemismo y me era imposible saber exactamente (aunque los haya vivido) factores clave en el fracaso alfonsinista. Para mi toda la política previa en 1999 (no voté por un pelo) era Menem.
A mi me parece que entre miles de cosas que se dan (marketing y medios incluidos, ¡y como!) es una fuerte irrupción del voto jóven en favor de un candidato que se muestra mas jóven y dispuesto a cambiar el esquema “viejo”, a lo Obama: De Narváez. Trasca, tiene tatuaje, facebook y twitter. Viste bien, se ríe, baila, sale en la tele. Y claro, un porcentaje groso de voto bronca.
Lo que también pasa es que en Capital crece Solanas. Entonces, se presenta un fenómeno muy particular: en Capital Solanas contra el gobierno nacional y contra el gobierno de la Ciudad saca ventaja notable entre los jóvenes y como voto bronca. Y en GBA, De Narváez, un candidato muy diferente (mas jóven, claramente de derecha, con muchos recursos económicos) crece también entre los jóvenes y como voto bronca.
Mi conclusión es que hay una enorme volatilidad debida a un vacío de propuestas concretas por parte de los “partidos” (si es que los hay). Si yo soy jóven y hay dos opciones (podrían ser tres o cuatro, no importa) bien concretas, entonces puedo mas o menos decidir: ¿que hay? Bueno, hay peronismo y radicalismo, ponele. ¿Y que proponen de distinto? Bueno, supongamos que ciertamente proponen algo bien diferente, que el peronismo es mas Nac&Pop y el radicalismo es mas tirando a Carrió, de perfil clase media y republicano. Ok, tengo dos opciones, mas o menos sé lo que va a hacer cada uno, y siempre mas o menos fueron y serán lo mismo. Eso no pasa.
El problema está en que el contenido es escaso, los partidos están pulverizados y los medios tienen de dónde agarrarse para decir cosas a izquierda y derecha en cualquiera de los casos, porque si Solanas es la izquierda, Altamira lo es mas, y el hecho de que aún existan millones de pobres en Argentina le permiten a De Narváez ser progre si le conviene.
Yo me imagino tres escenarios:
1- La reunificación peronista y por ende la formación de un polo antiperonista (todavia no me queda claro el rol del PRO, pero lo veo mas cerca del anti). Obviamente, con pequeños partidos diseminados que completarían menos del 10% del electorado. Una suerte de 1999, quizá con un residuo progre del kirchnerismo yéndose para la oposición.
2- La formación de, efectivamente como dice Néstor y como yo espero, una transversalidad reloaded: formación de un polo progresista con eje en el PJ kirchnerista y un polo conservador con eje ¿en? ¿el PRO? Acá cabría preguntarse que rol jugaría el PJ disidente, podría suceder que se vuelva a una suerte de duhaldismo con corrimiento para el centro (pero no a la derecha) del gobierno, vuelta del PJ disidente sin perder a los sectores progresistas y otros que apoyan pero no son tradicionalmente peronistas.
3- Que siga todo como está.
La mas deseable, al menos para mi, es la segunda opción. Las mas probables parecen la 1 y la 3. Y si se dan cualquiera de las dos (especialmente la 1) el kirchnerismo ha muerto.
¡Salutes!
25/06/2009 a las 09:42 |
Disculpen que me salga por la tangente, pero la lectura del buen análisis de Ezequiel y los buenos comentarios de Abel y Martín me ha hecho divagar y en esa divagación me topé con un tema que me ronda desde hace algunas semanas.
La idea está en una condición tosca, como si se tratara de un bloque de piedra al que recién ataca el escultor y que muestra los toscos resultados de los primeros golpes. Nada garantiza que de ahí salga una escultura, pero expongo esta forma tosca, tal vez definitiva.
Supongo que podemos dar como valor entendido que la década de los 90 dejó como uno de sus resultados una extendida noción de la política como algo malo y ajeno, propio solo de una casta de ladrones y mentirosos. Esa noción reconoce dos vertientes: la antipolítica y el apoliticismo. Como son vertientes tan cercanas y parecidas, los individuos pasan de una a otra y vuelta, o experimentan una mezcla de las dos.
El éxito de Michetti, a mi parecer, no se da a pesar del vacío absoluto de su discurso, sino por ese vacío. Es el epítome del apoliticismo. No dice nada y no quiere decir nada. Promete un imposible: gestión sin política. Pero ese imposible (utopia en el peor de los sentidos) es la aspiración de millones, que admiten que alguien debe administrar (“gestionar”) el Estado, pero abomina de la política. Hablo de Michetti y no de Macri, porque la diferencia favorable a la primera en términos de inteligencia natural. Pero lo mismo se aplica a Macri o a De Narváez.
Solanas es un caso un poco diferente. Se puede cuestionar severamente (yo lo hago) su discurso y su práctica, pero no se puede negar que tiene un contenido. Allí no hay vacío, más allá de que a uno le guste o no el “lleno”. Pero ese lleno interpela igualmente a la antipolítica, gracias a que se compone de un catálogo de buenas intenciones (las bellas almas que tan bien demolió Ezequiel en la entrada anterior). cuidemos el medio ambiente, recuperemos los recursos naturales, cerremos los prostíbulos, seamos buenos y solidarios. Es tanto el nivel de generalidad y de “madreteresismo”, que a lo que menos suena es a política.
Saludos
25/06/2009 a las 11:00 |
zequi: muy, muy bueno.
Hace un tiempo tiré con resultados adversos una idea que me inquietaba: En los últimos años de kirchnerismo, Néstor forzó por demás a un peronismo cansado, debilitado historicamente y lo llevó a cubrir todo el espectro oficial. a diferencia de lo que se piensa, y por los argumentos que vos mismo estás poniendo, el peronismo y el PJ no son vitalidades indestructibles. El argumento central en todo esto, que se ve a simple vista, es lo dificil que resulta ubicar a PRO. Si las elecciones fueran entre radicales + cc y peronismo (k, tradicional, disidente y la mar en coche) el tema de un peronismo perenne podría sostenerse, pero vamos viendo que el escenario es bien otro.
No estoy diciendo ni por asomo que el pj murió, o como muchos creíamos erroneamente en los años de menem, la identidad iba a ser superada (cuac!). Si no que el “peronismo” en una mezcla de mística y aparato y memoria social, va lentamente conviertiéndose en una caja de herramientas, dónde otras fuerzas políticas sacan lo que le conviene. Union Pro, el kirchnerismo, Reutemman y quien venga, hacen el inventario y usan pedazos del otrora movimiento. Por ahora se nos dibuja como si el pj sólo se hubiera “territorializado”, pero creo que eso es la superficie de lo otro. Ahí es dónde veo un error estratégico de Kirchner: le pidió al peronismo que sea todo, que expresara todo, que se banque las paradas horribles anti republicanas (testimoniales) a la vez que sea la renovación nacionales de los ddhh y la distribución del ingreso….
El Pro va camino a coformar un polo de centro derecha, con mucho peronismo adentro, claro, pero….atentos a la novedad: por primera vez como sujeto secundario de la alianza, subordinado a dirigentes con una convocatoria alejada de esa identidad.
abrazo grande
25/06/2009 a las 12:09 |
Abel:
Efectivamente, K reformuló el eje que divide a la sociedad argentina, más allá del tradicional peronismo – antiperonismo, aunque, a diferencia de lo que esperaba en su momento de gloria, también con cierta independencia del eje izquierda – derecha. El eje que queda, entonces, es él. Y hoy, el rechazo que genera dentro y fuera, pero especialmente fuera del peronismo hace poco verosímil que conduzca, precisamente, al peronismo. El tema es que, así como hay un peronismo K y otro no K, hay un sector K no P que no va a votar cualquier candidato de unidad.
Martín:
A mi modo de ver, el peronismo tiene que replantear sus sociedades políticas: de seguir todo como está, vamos a una derrota segura. La transversalidad, originariamente -léase “antes de Kirchner”- significaba defender las mismas ideas desde distintos armados que podían, o no, converger en frentes electorales. El tema crucial hoy reside en los elementos precisos de una combinación entre un justicialismo aggiornado y socios electoralmente consistentes. O lo hacemos nosotros, o lo hace Macri. A priori, Macri la tiene más fácil. Pero tenemos dos años. Y eso, en política, es una eternidad. No será suficiente para diluir el antikirchnerismo, pero puede permitir la construcción de escenarios un poco mejores que el actual -cosa que no requiere mucho esfuerzo, por cierto-.
Andrés:
Coincido: Tanto en el caso de PRO como en el caso de P. Sur, se trata de formas, distintas pero efectivas, de interpelar al ciudadano – vecino – víctima – consumidor desde convocatorias marcadamente distantes de la política, entendida como ámbito privilegiado de resolución de conflictos. No es nada tosca la escultura. Un abrazo.
PD: No sabés la summa de puteadas que me costó la entrada anterior. ¡Gracias, WordPress, por la pre – moderación!
Fede:
Esto, en parte, lo charlábamos el otro día, con notable coincidencia. De hecho, vengo escribiendo sobre este tema hace rato, tomando como propuesta que dejemos de hablar del peronismo como fenómeno políticamente unitario, y pasemos a pensarlo como pluralidad de expresiones que es ya imposible, amén de indeseable, reducir a la unidad. Al fin y al cabo, el peronismo no contiene ya al kirchnerismo, ni este se define exclusivamente desde aquel.
No obstante, el peronismo seguirá jugando un papel, incluso en la eventualidad de un repliegue, que pocas estructuras pueden cumplir. Es un núcleo de convergencia. Hay que empezar a pensar en otros, no como relevo, sino como soporte.
Un abrazo a cada uno, muchas gracias por pasar.
EM
25/06/2009 a las 14:11 |
Ezequiel
“Todo es confusión cuando llega el momento de la decisión”
Brillante analisis, pero quisiera recordar un par de datos que no son menores.
1/ La brutal marcada de cancha de Claudia Rucci a Macri y Michetti.
No fue un improntu de la nena, detrás de sus declaraciones esta el Sindicalismo anti K.
Fue por eso que el Colorado salio a la bartola sin charlarlo con Duran Barbas, y debio desdecirse mas tarde.
2/ El trasbordo del Progresismo tradicional K del Trasnatlantico Cristina a la Chalupa Pino.
El nivel de virulencia entre krichneristas de la 1º hora, y los tardios; en lenguaje de Artemio, implica mucho mas que una tipica disputa entre “zurdos”.
Que un peronista Ortodoxo putee a un Peceto es parte del folkclore, y Abel lo puede explicar mejor que yo.
Pero las reacciones vicerales, tirando con municion gruesa, es un problema que supera el marco ideologico.
Hay, o deberia haber, según mi experiencia; transformaciones basicas que cambian todo el marco politico tradicional.
3/ La presentacion en sociedad del Vandorismo agrario sin intermediarios ni “representantes” partidarios.
Es Lassalle de manual; leer ¿Qué es una Constitución?
Si la lectura es correcta, hay un monton de contradicciones para explotar.
Quieren sentarse a la mesa para discutir de corporación a corporación.
4/ A la bancarrota ideologica del neoliberalismo, se le suman las bancarrotas de la GM y California; con un significado simbolico imposible de ocultar.
El Establishment no puede capturar al Peronismo Feudal mientras no logre una síntesis Republicana y Federal que cubra la desnudez.
El “urquizismo” es un intento de cambiar el ankirchnerismo, que esta agotado, por una herramienta en contra del “centralismo” bonaerense y su Poder de Veto.
5/ De nuestro lado seguimos en bolas, tenemos Poder, sabemos como ejercerlo; pero no tenemos discurso para explicarlo.
El Establishment sigue insistiendo con el clivaje que mas le sirve, Izquierda Derecha.
Porque asi puede acumular fuerzas contra los hijos del menemismo rebelde; Scioli, Massa, los Barones, ¿Moyano?.
No es necesario explicar la contradicción del default del 2001; donde el menememismo era mayoria.
Tampoco, porque aunque ganara en el 2003, no se cumplio la maxima el que gana conduce; y el duhaldismo minoritario le quebro el espinazo.
Por ultimo; es cierto que el Movimiento, que exede al peronismo, esta en una guerra de fracciones.
En este tipo de guerra de posiciones, parecida a los 70 pero sin tiros, donde no hay discurso sino relacion de fuerzas.
El marcado de cancha es anterior a la cuenta de porotos; por eso el despegue de Lole del PRO, que le puede hacer perder la eleccion.
La invitacion de Scioli, como representante “efectivo” del Bloque, a la disidencia.
El brulote de Claudia Rucci, hacia adentro de la Union-PRO, y hacia fuera como respuesta a Scioli.
De la cuenta de porotos del domingo, se sabra el peso especifico de cada actor, y que condiciones lleva a la mesa para decidir el proximo quinquenio.
Pero la falta de discurso nos juega en contra, y doy un ejemplo.
Que pasa si la Rucci, asesorada por Graciela Camaño, propone la Ley Rucci.
Triple indemnización, y apropiación de las unidades productivas que esten en riesgo; manejadas por los Sindicatos.
¿Es una Sovietizacion encuebierta?
¿Un engaña pichanga de la Burocracia, para hacer sus negocios corruptos, violando la Constitución?
¿Un avance corporativo de la Derecha contra la Republica y la Democracia?
¿Se entiende el quilombo que tenemos enfrente?
Un abrazo Compañero.
27/06/2009 a las 21:46 |
Hola Ezequiel, como no encontre el post en Artepolítica te quería contestar a la ultima respuesta tuya, y así seguir pensando dialecticamente.
Vos proponias que en la reforma tributaria y que se podìa hacer reforma financiera, y que Carlos Heller por ejemplo planteaba.
A mi la impresiòn que que me quedo despues de la crisis con el campo, de la 125, de la que participé mucho y me fui muy triste. Es que no se va a poder hacer nada, desde el Estado y esto es desde la distribución secundaria, o mejor dicho no se va a poder hacer un sistema económico mas socialdemócrata o mas progre o mas nac&pop llamale como quieras.
Si 30 mil productores te bloquearon una medida que servía para cambiar la matriz productiva de la Argentina y para ver como se distribuye la renta diferencial. Y consiguió un apoyo inuscitado de cierta parte de la población, no me imagino haciendo hacindo una reforma financiera cobrándoles impuestos a los ahorristas. Que cuantos son 2 millones?????? Mas el rebote que tendría en los medios sería casi imposible a mi modo de ver.
Entonces cuales son para mi lo que tiene que seguir haciendo el Gobierno y de esa manera manejar la agenda:
-Seguir fomentando la distribución primaria (muchas paritarias, incentivar afiliación a los sindicatos)
- Inversión pública: Mucha cloaca, mucha vivienda, mucho en empresas, facilitar créditos. Y eso si tiene que ir con un discurso y una militancia territorial importante.
- Desarrollo Social: Ya te lo dije impriman den los subsidios lo mas universal que se pueda.
-Jubilación: Abrir una nueva moratoria y que entren todos los que faltan no se cuantos son pero que entren todos, plata de la Anses sobre, mas que podemos financiarlo de última con impuestos directos.
-ISI: esto juega un papel importantísimo las licencias no automáticas, y todo lo que pueda hacer el gobierno para incentivar un modelo de sustitución de importaciones. Crear trabajo sigue siendo una de las mejores maneras de distribuir el ingreso, mas alla de las ventajas economicas de tener un modelo industrial.
Por eso creo que tenemos limitaciones importantes, pero se puede seguir profundizando el modelo. Pero si veo muy dificil una reforma tributaria y una financiera.
PD: cuando Grobocopatel propone un impuesto a la tierra, no se me da la sensaciòn de que no quiere retenciones y propone eso.
27/06/2009 a las 23:51 |
Esteban:
Bueno, veremos. Como te dije, lo importante no es que pase todo lo que se larga, pero sí que se planteen todos los debates. Y que los que votan tengan que definirse, una y otra vez. Si no lo intentamos, preferible es irse ahora. No es que tenemos un pool de opciones el 29…
Un abrazo,
Ezequiel
05/07/2009 a las 18:28 |
[...] un lado, ha quedado demostrado que el grueso de la vida política del país pasa por afuera de las estructuras partidarias, y es independiente de las identidades históricas. Así, varios dirigentes peronistas convocaron [...]