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A diez días.

18/06/2009

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A diez días de las elecciones, nada está demasiado claro. Algo que, observando los últimos dos comicios nacionales, viene a ser una novedad.

En principio, está claro que el asesor ecuatoriano de Macri tenía razón en algo: el terreno es especialmente complejo para los oficialismos. Salvo en el caso de Santa Fe, donde Rubén Giustiniani, el candidato de Binner, tiene chances de alcanzar al peronista disidente Carlos Reutemann -algo impensable dos meses atrás-, idéntico escenario se presenta en Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Capital Federal, Mendoza: los oficialismos pierden o sufren una drástica erosión en su caudal electoral.

Es difícil establecer a qué se debe este escenario electoralmente fragmentado. Por una parte, tenemos el claro retroceso del oficialismo kirchnerista a partir del conflicto agropecuario, que impactó fuertemente en el corazón de su voto rural y periurbano. Esto vale en PBA y en Mendoza.

Pero esa explicación sirve menos en situaciones puntuales . Un ejemplo es Córdoba, donde el PJ Schiaretti sale tercero, si no cuarto. Otro ejemplo es  Capital, donde el 30% de Michetti está muy lejos, no del 60% de segunda vuelta de 2007, sino del 45% de primera vuelta en la misma elección, y se parece más a los votos de Macri en 2005, allá lejos y hace tiempo. Algo similar sucede en Santa Fe. Ninguna de las expresiones aludidas (Schiaretti, Macri, Binner y la lista es más larga) podrá mantener el caudal de 2007. Algunas, directamente, pasarán al olvido, mientras que otras quedarán comprometidas de cara a 2011.

¿Qué les pasa a los oficialismos?

Está latente la explicación por la cultura -en este caso, la cultura anti política, sembrada por los neo vecinalismos con agrado hace poco tiempo, como una suerte de bonus track de la muerte de la ideologías proclamada en los años noventa. Pero no me convence: eso puede funcionar, a lo sumo, para explicar el declive del macrismo en Capital y el ascenso de figuras como De Narváez en PBA.

La otra opción que aparece reside en analizar las formaciones político – ideológicas realmente existentes: la fractura del PJ divide su caudal (Santa Fe y Córdoba son ejemplo de ello), mientras que el ACS renueva la vigencia del (pan) radicalismo.

Pero hay otras expresiones, otros movimientos (De Narváez en PBA, Solanas en Capital), que marcan la aparición de un fenómeno más complejo, de esos a tener en cuenta como dato para cualquier futuro. Lo cierto es que, en estos días, es más difícil ser oficialista.

Ezequiel Meler,

Administrador.

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10 comentarios dejar un →
  1. 18/06/2009 14:39

    Es buena tu observación, aunque termino sintiendo que la pregunta queda abierta… ¿que pasa?

    Yo creo que hay una tremenda confusión. Nunca ví un clima de malestar tan generalizado en “la gente” sin justificación aparente, nadie dice “perdí el laburo”, o “no me alcanza para comprar zapallo”. Dicen “los negritos que cortan la calle”, “los montoneros del gobierno”, y boludeces por el estilo. Y pienso en eso y me remonto al cacerolazo televisado por TN y cía. y me digo a mi mismo: “Claro, es un efecto dominó”.

    A mi me parece que pasa lo mismo que sucede en Venezuela cuándo Chávez gana, o en Irán hoy, por ejemplo: los medios le dicen a la gente que pasa algo y los resultados son diferentes. Eso confunde, vuelve locas a las personas, las enfurece, las hace sentir que viven en continua opresión (quizá es cierto en el caso de Irán dónde, sin embargo, encuestas no oficiales daban ganador a Ahmenajed).

    Sigo pensando que mientras gobierne el poder económico con los medios como su propio INDEC, la cosa va a ser muy jodida. Los medios tienen el peronómetro, el civilizómetro, el blancómetro, el honestómetro, el progresómetro y mucha gente lo cree como verdad. Es casi el mecanismo de una secta, ¿como se le dice a esa gente que su realidad es totalmente distorsionada? ¿como se les explica que combatir la pobreza y reprimir a golpes a cartoneros o desalojar la villa 31 son conceptos totalmente antagónicos? Bueno, díganselo a Michetti, que parece salida de la Internacional Socialista. Y gana en Capital.

    Me parece que hay una enorme confusión, desinformación e inestabilidad política y que, secuela del período post-dictadura de desperonización y desideologización de la Argentina, la mayor parte del pueblo argentino vota bronca, antipolítica, “honestidad”, violencia, color de piel, cualquier boludez. Pero no ideas ni plataformas.

    ¡Salutes!

  2. 19/06/2009 10:52

    Yo creo que a partir del declive inesperado del kirchnerismo hay una reformulación de las identidades políticas. Algunas entran en crisis, otras se reformulan. Pero lo cierto es que, así como aparecen nuevos emergentes de aquello que antes era el voto progresista, porque hoy lo importante, para ese voto, es definirse respecto a K, también aparecen nuevas identidades opositoras en el ámbito de la derecha. Y, después, hay que apuntar a la aparición de un nuevo tipo de elector, el voto “i”, que no es indeciso, sino independiente. No viene de las clásicas tradiciones e identidades, e incluso se define por su oposición a aquellas. A ese voto apunta el despliegue marketinero de los candidatos.
    Pero es un fenómeno complejo.

    Un abrazo,

    EM

  3. 19/06/2009 15:07

    Es bueno el análisis, es cierto que hay todo un reordenamiento. Ahora digo… ¿ese voto “i” no está mas cerca de las identidades opositoras de la derecha? Porque cuándo decís “No viene de las clásicas tradiciones e identidades, e incluso se define por su oposición a aquellas.” me viene a la mente el macrismo…

  4. 20/06/2009 00:23

    Pueden votar PRO en Capital y Unión PRO en provincia, pero muchos de ellos no distinguen entre esas opciones y, por ejemplo, Prat Gay o Stolbizer. En ese sentido, es un voto que se capta por derecha. Pero, por cierto, los análisis que tenemos del perfil del sufragante del EDE en la PBA y de Pino en Capital coinciden en dos rasgos: ingresos medios altos, alta instrucción. De modo que, en principio, la nueva política no es para todos.

    Otra cosa que deberíamos tener en cuenta es la fragmentación del cuadro: las viejas identidades persisten, pero ahora conviven con un electorado no encuadrado, que vota con criterios de consumidor. Es un fenómeno que excede mi formación. Veremos.

    PD: ¿me escuchaste hoy?
    Abrazo,

    EM

  5. 20/06/2009 11:59

    Y te agrego una cosa más: un buen oficialismo -en el sentido de hacer las cosas con inteligencia- construye también una oposición a su medida, la determina, la condiciona. Acordate de Menem y el Frepaso. En el 95, le aceptamos todo el programa para poder pelear.

    Un mal oficialismo te genera una oposición como la que tenés. En el 95 o en el 99, si ganaba la oposición, seguía vigente el “modelo”. Hoy, si gana la oposición, reprivatizan AA y las AFJP.
    De nuevo, para pensar,

    Abrazo,

    Ezequiel

  6. 21/06/2009 19:22

    Tus lecturas son interesantes porque generalmente no las encaro por el mismo lado, pero me permitís ver las cosas desde otro enfoque totalmente lógico.

    Igual creo que sos bastante autocrítico, no sé si el kirchnerismo fue mal oficialismo y el menemismo bueno en el sentido de hacer las cosas con inteligencia. Creo que en los ’90 la sociedad era otra, el mundo era otro y Menem tuvo un pacto con el poder mediático y económico durante casi toda su presidencia. Yo sigo creyendo (quizá muy testarudo :P ) que la bajada del kirchnerismo la armaron los medios, que además son poder económico y lo representan. Sinó no se explica una ruptura tan fuerte, digo, con Menem no hubo ninguna 125…

    Salutes.

  7. 21/06/2009 19:22

    Ah, no, no escuché la radio… :(
    ¿De que hablaron?

    ¡Salutes!

  8. 21/06/2009 21:54

    Conduje yo, por tercera o cuarta vez. Fue interesante: tuvimos como invitado al periodista Ariel Magirena, y dos entrevistas telefónicas. Me tocó hacer la editorial… no te imaginás.

  9. 21/06/2009 21:56

    ¿No lo grabaron, no?

    Igual si lo que pretendés es hacerme creer que te tembló el pulso, no te creo :P … te conducís muy bien en la radio.

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