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A treinta días.

29/05/2009

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Estamos en la recta final. En un mes, sabremos con exactitud cómo llega el kirchnerismo a la mesa de negociación con los gobernadores, y cómo se compone, medianamente, la gobernabilidad del país en el bienio 2009 – 2011.

Aunque lo nieguen, todas las miradas siguen enfocadas en los críticos resultados de la PBA, histórico bastión del peronismo, y ahora del kirchnerismo. Si, como parece hasta ahora, el oficialismo obtiene la victoria, quedará para el observador interesado ponderar cuán razonable es la diferencia con el segundo, cuál ha sido su desempeño en las grandes urbes, y en qué medida ello implica un determinado escenario de cara a 2011. Por lo pronto, dados los guarismos que manejamos -que son de público conocimiento- la diferencia va a dar para varias interpretaciones, tantas como sucesores interesados.

Y entonces, contados los porotos, tendremos que vernos frente al desafío renovado de gobernar la Nación. Ello implicará, indudablemente, nuevos equilibrios -al menos, en la Cámara Baja: la situación en Senadores no ha de cambiar radicalmente-, y la posibilidad abierta de construir nuevas sociedades, con fuerzas provinciales, con los progresismos razonables, etc.

Para el kirchnerismo, este escenario tiene un sabor amargo: debemos volver a empezar, tender puentes como en 2003, atender la emergencia social, mantener el buque a flote y construir una fuerza política razonablemente cohesionada y plural de cara a 2011. La diferencia estriba en los logros indudables de estos años, y en el hecho de que la crisis que viene llega de afuera, del centro mismo del capitalismo mundial.

Hace un tiempo, en un planteo que pasó casi desapercibido, me pregunté si era posible, de cara a este escenario, reconstruir el frente político de 2002. En aquel texto, sostuve, frente al desafío chacarero, lo siguiente:

“Inhabilitado para buscar pactos con los factores tradicionales de poder, el gobierno sólo pudo volverse un socio interesante para ellos a costa de recuperar su poder de fuego, avanzar en la creación de un mercado de capitales, intervenir activamente en la política de ingresos, y establecer ambiciosos proyectos de inversión pública, que en buena medida implican una audaz profundización del camino algo mezquino iniciado en 2003. Todo esto, sin arriar media bandera, dando participación a las dos centrales sindicales del país, y con el apoyo, más o menos renuente, de buena parte del arco político progresista.”

El texto giraba en torno a la factibilidad de un pacto social y de gobierno que incluyese a la UIA, al empresariado rural, a la CGT, a las clases medias urbanas de tinte progresista, etc.

Hoy, esa posibilidad parece lejana. Con el empresariado rural encolumnado en las filas opositoras, el distanciamiento prescindente de la UIA, debido a internas empresarias que exceden largamente el mediático “efecto Chávez”, deja al gobierno sin muchos referentes entre los sectores más representativos del capitalismo argentino. El posicionamiento marcadamente opositor de buena parte del arco progresista muestra el otro rostro de la profecía autocumplida: el gobierno, hoy por hoy, depende estratégicamente de la calidad de su alianza con los intendentes del conurbano y la CGT. Si quieren entender las testimoniales, sigan esa ruta.

Asegurarse un porcentaje razonable del voto peronista sirve a los fines de mantener al kirchnerismo bonaerense como una fuerza de peso nacional y verticalidad medianamente probada. Su poder de fuego, conocido por sus adversarios, es un potente disuasivo frente a maniobras centrífugas: cuando todo terreno deviene arrasado, el peronismo bonaerense, piloto de mil tormentas, mantiene su lugar expectante en la mesa de poder.

Pero perdurar puede ser sólo un objetivo de mínima, y para lograrlo es necesario encuadrar políticamente a otros sectores. Los nuevos movimientos  sociales y la clase media progresista que aún responde al proyecto nacional deben tener un espacio propio, medianamente autónomo. Esa es la primera asignatura de cara a la segunda mitad del mandato presidencial: incluir otros socios.

La política de seducción de la clase media como tal, en base a la apelación a sus intereses materiales -créditos hipotecarios, de consumo, devoluciones impositivas, etc.- no está mal, pero no ha de rendir ningún efecto positivo en términos políticos si no se ve acompañada de otros estilos de comunicación y gestión.

La política social es uno de los aspectos más importantes en la revisión. Por su llegada inmediata a millones de hogares, fue la política social, antes incluso que el repunte del empleo, la que marcó a fuego la imagen redentora del kirchnerismo en los sectores populares. Quien crea que ese papel fue jugado por el discurso de derechos humanos y la derogación de las leyes de impunidad, en verdad, no entendió nada. Pero las lealtades materiales y simbólicas surgidas de esa “reparación” originaria, prohijada por el duhaldismo y mantenida cierto tiempo por el kirchnerismo, no duran para siempre.

La sociedad ha cambiado mucho en siete años: hoy los actores sociales se han provisto de expectativas nuevas, distintos puntos de convergencia, diversas necesidades antes inexistentes. El kirchnerismo, al tiempo que lleva la buena nueva del cambio profundizado a sectores a los que no ha alcanzado con su praxis, deberá reconocer, en esta nueva realidad -que es tanto su producto como su legado- aquellos interlocutores con los cuales generar nuevos entendimientos, de cara al bienio que llega.

Ya no estamos en 2002: la unión nacional para salir de la crisis devino en diferenciación de intereses y puja intersectorial. La nueva crisis, esta vez sistémica, no ha de generar, por lo que se ve, condiciones similares. Bueno es tenerlo en cuenta. En la Argentina, no gobierna el que quiere: gobierna el que puede.

Ezequiel Meler,

Administrador.

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13 comentarios dejar un →
  1. 29/05/2009 13:23

    Muy buena reflexión, Ezequiel.
    Me que da una pregunta. Cuando decís “El kirchnerismo, al tiempo que lleva la buena nueva del cambio profundizado a sectores a los que no ha alcanzado con su praxis, deberá reconocer, en esta nueva realidad -que es tanto su producto como su legado- aquellos interlocutores con los cuales generar nuevos entendimientos, de cara al bienio que llega”, ¿a qué te referís en concreto? ¿A una nueva conformación política que articule aquellos sectores con estos? ¿A un reconocimiento explícito de la CC o la UCR como interlocutores?
    Te pregunto por qué estoy convencido que la respuesta correcta a este interrogante es la clave para una continuidad y hasta profundizaciòn política del proceso kirchnerista. Con los pobres del gran Buenos Aires no alcanza.

    Julio

  2. 29/05/2009 13:52

    Julio:

    Antes que nada, gracias por sumarte y pasar. Hace tiempo que vengo señalando aquello que resumís en una sentencia clara, firme e indudable: con los pobres del conurbano no alcanza. Con el conurbano entero ya no alcanzaría. No, hay que llegar a las provincias, a todas de ser posible, con una oferta distinta, pero sobre todo, propia, que aúne, con autonomía operativa, sectores medios urbanos y rurales con sectores populares urbanos pauperizados.

    Cuando asumió, Lula lanzó el Plan Fome Zero. Con una medida sencilla, la primera de su gobierno, le aseguró a todo el país cuál era la opción de los pobres en Brasil. Generó un entramado discursivo con un costo de desguace infernal -¿quién se anima a ir contra un plan así, en el discurso como en la práctica?-, pero sobre todo, clarificó las cosas a un grado absoluto. Serra, Cardoso, todos los actores políticos tradicionales se tuvieron que acostumbrar a la nueva correlación de fuerzas.

    Con ese ejemplo en mente, se me ocurre que el requisito esencial de una nueva articulación social es el subsidio universal, otorgado desde Nación, sin intermediarios. Si las cuentas no dan, al menos debe lanzarse el plan de contingencia que hace tiempo vienen solicitando analistas como Kritz, Lo Vuolo y López, y que es propiciado por la CTA. Eso sólo bastaría para forzar redefiniciones en todo el arco progresista, que, bien lo sabemos, está explotando el fervor anti kirchnerista y anti peronista aún a riesgo de convertirse en una mera función operativa de la restauración conservadora.

    Luego, en el medio, o al mismo tiempo, es necesario reevaluar la relación con la clase media. No la vamos a conquistar con heladeras y créditos hipotecarios, aunque esa línea es un avance. Necesitamos segmentar el discurso, articular políticamente a las clases medias del interior hastiadas de los socios justicialistas, a las que no hemos dado opción de voto -pienso en los votantes que quieren expresarse por el gobierno, pero no a través del PJ, que saben parcialmente alienado-, y avanzar con una comunicación un poco más inteligente. Se me ocurre que el diseño original, made in 2003, no va más. Los sucesores de la Transversalidad fueron peores. La apelación directa es un recurso de desesperación. Necesitamos otras mediaciones.

    Políticamente, tenemos dos interlocutores: el progresismo realmente existente, y el peronismo, incluido el tinglado disidente. Necesitamos interpelar las dos agendas, para forjar una. Eso nos daría la perdurabilidad necesaria. Claro que va a ser difícil: para el gobierno, junio es un momento refundacional. Pero tenemos dos años, y eso en política es una eternidad.

    Un abrazo,

    Ezequiel

  3. 29/05/2009 14:55

    Buen posteo.
    Coincido en pensar que en la Argentina gobierna el que puede, pero , en las nuevas condiciones sociales, en las tensiones actuales donde ya no como en el 2002 nos encontramos con el barco en peligro, la clara ejecución de politicas sociales inclusivas para los sectores marginados y redistribuidoras del trabajo y su ganancia, o sea, para que quede claro, de un adecuado control político de la lucha empresarial por la apropiación y su correlato con centrales obreras que luchan por partes del poder van a llevar a lo “político” a su extremo de tensión ideológica. Si el Kirchnerismo puede constituirse como una etapa superadora peronista o queda a medio camino sólo se verá al final de la película. Pero en la resignificación de lo ideológico es , me parece donde encontraria su mayor fuerza si se apoya en una praxis sostenida y coherente.

  4. 29/05/2009 15:30

    Créditos hipotecarios, de consumo, devoluciones impositivas, ¿clase media?Seguramente, la que esta a favor de la pena de muerte y vota a Macri o Narvaez. ¿Articular polticamente a la clase media corta ruta del interior?¿Como se es realmente funcional?
    Ojo, no digo que esto sea así necesariamete pero la orientación que imprimen al kirchnerismo, me genera mis buenas dudas con respecto a estas cuestiones. A mi el post me gusto en general, pero si algo le reconozco al gobierno es justamente lo que critica el autor, en lo que hace a la comunicación y gestión de las medidas que menciona para la mentada clase media. Hay que hacer un esfuerzo verdaderamente importante para presentar esas medidas como progresistas o como “propulsoras del mercado interno en epocas de crisis” u otras yerbas, que es lo que hace el gobierno.

  5. 29/05/2009 16:24

    Canilla:
    Estamos de acuerdo. De todos modos, como vos decís, a la ideología hay que ponerle una praxis coherente y sostenida.

    Abrazo,

    EM

    Mitrista:

    Mi intuición me sugiere que no habría que ser tan lineal en la relación ingresos – cultura, ni en las ciudades ni en las zonas rurales. Cada sector que damos por perdido es un cambio menos.

    No me malentienda: creo que las medidas de sostenimiento del consumo son importantes en la morigeración del inevitable impacto de la crisis, y que están en el rumbo correcto, pero justamente me opongo a la idea de que rescatemos sólo a la clase media y dejemos en banda a los sectores pauperizados.

    No sé si son medidas progresistas: lo son en relación con las recetas neoconservadoras que ya conocemos: ajuste fiscal, elevación de las tasas de interés, apertura comercial, etc. Creo que son medidas necesarias, casi de manual en términos de economía.

    Sobre el tema del armado político, vale un ejemplo: hasta que se decidió la candidatura de Patrica Vaca Narvaja en Córdoba, los kirchneristas cordobeses tenían la maravillosa opción de votar la lista de Schiaretti. Lo mismo en Santa Fe con Reutemann. ¿Sabe cómo me corrieron con este tema? Eso también es relación de fuerzas: en muchas provincias ni siquiera tuvimos el coraje de presentar una “morocha”, a la venezolana, para disputar el espacio de centro izquierda, para “morder” algo de ese voto que es tan nuestro como de Juez o Giustiniani.

    Mis saludos, y mis disculpas si no lo entendí claramente.
    EM

  6. 29/05/2009 19:11

    Meler, cada vez que lo leo me angustio, jejej! En serio, ,muy buen análisis; yo también creo que estamos frente a un momento refundacional del modelo. La angustia que tengo (no soy un emo peronista, jejej) es sentir la sensación que hay lazos quebrados que no van a volver a unirse. Ej: clase media urbana-rural: ¿cómo se puede volver a interpelar a los que vociferan “fuera montoneros”, “conchuda” y demás epítetos?? le doy un ejemplo clarito: vivo en Villa Elisa, viajo todos los días a Bs.As., la autopista está repleta de autos okm; en un ejercicio de imaginación, esos conductores no le darían las gracias al gobierno por la coyuntura económica sino gracias al esfuerzo personal (nada nuevo, ya que hicieron lo mismo en el período 45-55).
    Progresismo: ¿cómo se puede interpelar a los solanas, lozanos, degennaros, donda, ceballos, si algunos votaron en contra de la 125 y otros se fueron porque no tenían lugar en la lista? estos últimos podrían regresar, ya que mostraron la hilacha de cual es su finalidad, pero solanas ydemas hablan con un ODIO hacia el gobierno, que correrían todo el tiempo el arco (ya lo hicieron en medio de la 125) para no sentarse junto a ellos.
    En fin, me pregunto si no es hora de barajar y dar de nuevo, pensando al 2015 o sea, terminar dignamente este período y dedicarnos a armar un espacio para el 2015, porque si la pelea se va a dar para nombrar un delfín y así seguir en el poder…..digo, no me interesa pegarme con scioli ni reutemann, no por las personas en si, sino que representan la rama del peronismo que no me identifica en absoluto.
    La verdad Meler, ud.me hace pensar y escribir un toco, gracias por la ejercitación!!!!
    Saludos y espero que se entienda esta catarata de pensamientos!!

  7. 29/05/2009 21:12

    Ezequiel, ayer dieron ustedes una buena charla en el aula 256. Los felicito.

    Saludos cordiales.

  8. 29/05/2009 21:40

    Eoc:

    Son posibles las dos cosas. En lo personal, yo dije ya varias veces (acá, acá y acá, por decir algo) que creo que viene el tiempo del repliegue -pese a lo cual, o debido a ello, según la mirada, soy considerado un “kirchnerista duro”, acrítico, etc., como puede leer en rebelión de ayer-. Pero en el medio hay que seguir construyendo, porque si no, no hay 2011 digno.

    Respecto del progresismo, lo último que quiero en mi vida es una negociación política directa. No es representativo, y no es dueño de sus votos. Yo creo que una redefinición de la agenda pública forzaría a muchos actores políticos a rever sus posiciones o perder su electorado, al que enamoraron con “convicciones”. Llegaría tarde, pero sería un broche interesante. Por esas y otras razones, propuse tomar parte del programa de la CTA, por ejemplo, en lo referente a un subsidio lo más universal que se pueda, basado en el modelo del “Fome Zero” -que a su vez es una versión mejorada del Plan Jefes y Jefas-.

    Si no vienen a la mesa, pasan a abonarse a la banda del “0,”.

    Respecto de la clase media, bueno… la batalla cultural en el corto plazo se ha perdido. Lo que queda es “morder” lo más que se pueda. En el mediano, necesitamos los instrumentos para revertirla. Entre ellos, la ley de servicios audiovisuales. Para que esa ley salga, necesitamos el concurso del progresismo y de fracciones de los disidentes, pero lo peor, le anticipo, van a ser ciertos gobernadores, propios y disidentes, que manejan los medios locales.

    Un abrazo,

    EM

    Julián:

    Gracias. Es posible que me vea en la lista. No lo sé todavía, y si me pregunta, creo que no quiero saberlo. Le estamos poniendo el cuerpo a todos los frentes, con las dificultades que acarrea.

    Un abrazo,

    EM

    PD: Julián, ¿se acuerda de esa maravillosa lista de sitios con literatura historiográfica y política en versión digital que me envió, la que publiqué en el viejo blog? ¿Todavía la tiene?

    Nuevo abrazo,
    EM

    • 31/05/2009 13:14

      Ezequiel, no entiendo la parte de tu mensaje en que decís que podría estar en una lista. ¿Acaso va a ser candidato a Legislador?

      Con respecto a la lista de sitios, esta tarde la amplío y la mando por correo, debe estar en “Elementos enviados”.

      Cordiales,

      Julián

      • 31/05/2009 13:22

        Julián:

        No, me refería a la lista de consejeros en Filo. El MUE especula con lanzarse en soledad, sin La Mariátegui. En ese escenario, les van a faltar candidatos.

        Igual, creo que finalmente van a cerrar. Pero es lo que se está debatiendo.

        La lista será publicada de inmediato y le será acreditada, con mi agradecimiento personal por rehacerla, dos veces (ya la había perdido anteriormente).

        El otro día, un amigo me pedía bibliografía sobre peronismo, sobre Montoneros, sobre izquierda, sobre… y yo pensaba: “si lo mando a comprar el libro, se funde. Si tuviera la lista, le paso la referencia y llega tranquilo.”

        Cosas en que no pensé cuando apreté “suprimir”. Tenía razón Fernando Cassia…

        Un abrazo, y gracias.

        Ezequiel

  9. 29/05/2009 21:52

    Ezequiel, adhiero a tu pensamiento.

    Pero creo que si hay algo que puede hacer cambiar la relación con la clase media, y que no leí en el artículo: la nueva ley de medios.
    Darle a ese segmento la opción de poder “ser pensada” por una voz diferente a la actual, la opción de ver las cosas desde otra perspectiva social y cultural, la opción de poder elegir la verdad que le parezca mas sensata, es un paso muy importante si de reconciliación con los sectores medios se trata. No creo que ésta sea de un día para el otro, pero será un gran avance en tal sentido.

    Estamos ante un momento electoral, con una fuerte presión de las corporaciones mediáticas por repuntar a las masas hacia los partidos políticos afines al stablishment, lo que a su vez genera un odio visceral muchas veces infundado, de los sectores con mas exposición hacia estas voces. Y es que no existe regulación de la información. Hoy en día se permite manipular datos, ocultar datos, mostrar datos a medias, entrelazarlos de tal manera para dar una sensación de realidad ajena a la Argentina en que vivimos.

    Hago mención a los mass media porque no es un tema menor a la hora de proyectar un futuro en nuestra Argentina. Y porque me parece una de las mejores iniciativas gubernamentales del Kirchnerismo.

    No solo basta con hacer, también se debe dar a conocer lo que se hace.

    Hoy estuve en la Casa Rosada por el 50 aniversario de Raúl Scalabrini Ortiz. El mismo dijo hace tiempo: “no debemos olvidarnos que las opciones que nos ofrece la vida política son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de Perón o Federico Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento vivo del país”.

    Me parece importante traerla a la memoria, ya que hoy, casi 70 años después, la historia se repite. Y esto es algo que los sectores progresistas que confluyen en el Proyecto Sur deberían saberlo. No estamos eligiendo entre el Arcángel Miguel y Kirchner. Todos queremos lo que Pino quiere, pero el problema no es lo quiere, es lo que se puede. Cuando nos querramos acordar, le habremos hecho, tal vez, el juego a la derecha conservadora. Y así repetiremos el ciclo, otra vez.

    Un cordial saludo,

    Fernando V.

    • 29/05/2009 22:02

      Fernando:

      Casi nos cruzamos: yo falté, porque hace dos días que estoy enfermo, pero estaba invitado. Ya había pasado el DNI y todo.

      Respecto de la ley de medios audiovisuales, la menciono en los comentarios, en mi intervención de las 21:40. Es cierto lo que usted dice, pero, como usted mismo señala, se trata de un cambio cuyos efectos podrán verse, a lo sumo, a mediano plazo. Por ende, forman parte del legado, más que de la construcción inmediata. Y el legado, hoy por hoy, debe ser asegurado por todas las fuerzas democráticas -algunas, lo sabemos, lo son menos que otras-.

      Sus aportes a este blog, y a su autor, son a esta altura invaluables. Su respuesta a una reciente inquietud personal sobre la matriz cultural de la izquierda local me pareció digna de un post. Espero que esté publicando lo que nos dice en alguna parte, mire que es importante.

      Un abrazo,

      gracias por pasar.

      Ezequiel Meler.

  10. 29/05/2009 22:05

    Ok, cosas que la salud me forzó a dejar en el tintero:

    - un post sobre el Cordobazo (hice uno, pero bastante corto)

    - un post sobre Scalabrini Ortiz.

    Va a la deuda…

    Abrazo general.

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