El sol del 25.

“La esencia de una nación es que todos los individuos tengan muchas cosas en común, y también que todos hayan olvidado muchas cosas. Ningún ciudadano franco sabe si es burgundio, alano, taifalo, visigodo; todo ciudadano francés debe haber olvidado la noche de San Bartolomé, las matanzas del Mediodía en el siglo XIII.”
Ernest Renán: ¿Qué es una nación?.
“La historia de los argentinos se desenvuelve sobre un territorio que abrazó un día la mitad de América del Sur. ¿De dónde proceden nuestros límites actuales? El origen de estas fronteras, ¿responde acaso a una razón histórica legítima? [...] ¿O es, por el contrario, el resultado de un infortunio político, de una vicisitud de las armas, de una derrota nacional? Sin duda, aparece como fruto de una crisis latinoamericana, puesto que América Latina fue en un día no muy lejano nuestra patria grande. Somos un país porque no pudimos integrar una nación, y fuimos argentinos porque fracasamos en ser americanos. Aquí se encierra todo nuestro drama, y la clave de la revolución que vendrá.”
Jorge Abelardo Ramos: Revolución y contrarrevolución en la Argentina.
Cada tanto, se nos da por cambiar las representaciones asignadas. Es algo necesario, en la medida en que el mismo relato, en el tiempo, aburre. Y cambiamos, a veces, demasiado seguido. Por eso mismo, a veces es preferible que no haya un relato unitario, sino fragmentos irreductibles de varias narrativas dando vueltas, sin centro preciso, como tratando de dar cuenta de la infinita vastedad de la Historia.
Si miramos el 25 de mayo por su legado, este aparece claro, casi doméstico. Es el inicio de un camino en la construcción del Estado Argentino, que se concretará en la largamente anhelada organización nacional.
Claro, eso sucede si miramos a la distancia. Si acercamos la lupa, veremos otros procesos en camino. Veremos, sobre todo, la escasa conciencia que tenían los actores, los protagonistas, respecto de la inmensidad de ese legado. Y los juzgaremos mal, si lo hacemos en virtud de lo que debieron decir, y no dijeron, de lo que debieron hacer, y dejaron pendiente.
Porque lo cierto es que, en 1808 como en 1810, nadie creía seriamente en el ocaso del dominio francés, y esa Buenos Aires que se abre a un país indómito, al que no podrá contener, era ya objeto de profundas transformaciones sociales, iniciadas a fines del siglo XVIII, profundizadas por la Revolución. La primera de ellas, y una de las más importantes, sería la consagración de una economía atlántica, centrada en la exportación pecuaria, en sustitución del decadente polo minero potosino, a cuyo derredor habían girado las economías regionales que, con el tiempo, ya con el eje cambiado, llamaríamos “el interior”. Veremos, también, el brusco quiebre de la hegemonía mercantil: la ruina de los prósperos comerciantes porteños, que iniciarán el derrotero que ha de llevar a muchos de ellos a asentar sus reales en la tierra, como base de un nuevo poder rural.
Desde luego, a renglón seguido caben otros ejemplos, entre los cuales no podemos dejar de mencionar los efectos socioculturales de la militarización acaecida en tiempos de las invasiones inglesas, militarización que encuadró a buena parte de los grupos subalternos en un primer sentido de lo colectivo, que no era, todavía, nacional -no, al menos, en el sentido de nuestro presente imperfecto-.
El 25 de mayo, algo ha terminado, o se ha interrumpido, y es la autoridad de la monarquía española sobre sus lejanas posesiones ultramarinas. El acta firmada, acorde al derecho vigente -esto es, las leyes de Partidas- refleja hasta cierto punto ese incómodo equilibrio entre lo viejo, que acaba de morir, y lo nuevo, que no alcanza todavía un nacimiento. El movimiento histórico que ahora comienza irá precisando sus objetivos, cuando no definiéndolos, sobre la marcha.
Ezequiel Meler,
Administrador.





Estamos funcionando con errores (404) en el servidor. Sepan disculpar las molestias. En mi caso, la rabia porque se me perdieron varios párrafos.
Abrazo, EM
Me parecen muy buenos los textos de Ramos y de Meler.Y nos dejan proyectos nacionales a desarrollar.
Gracias, Isabel.
Feliz día.
EM
Coincido 100% con Isabel, tanto lo tuyo Ezequiel como la cita de Ramos son excelentes.
Gracias, Martín. Si te interesa, te paso algunas referencias después.
Che, sigo con problemas 404, edición, comentarios que desaparecen -incluyendo los míos-, reaparecen, no reaparecen, etc. Yo me quejaba de blogger…
Bueno… a veces mejor malo conocido…
(Dele, pase… hablando de referencias, ¡todavía tengo pendiente lo del libro! tengo que buscar una biblioteca por la zona que lo tenga y copiarlo).
Bueno, de últimas, te pasé otras referencias más accesibles, otros libros de Torre, etc. Conseguís dos en vez de uno y vas avanzando mientras leés.
Incluso, en Arte Política compilaron la lista de libros sobre el peronismo, a pedido de un usuario.
Mucho de lo que sé de Mayo viene de Tulio Halperín Donghi, Revolución y Guerra, o en “castellano – llano”, De la Revolución de Independencia a la Confederación Rosista.
20.011 visitas desde la apertura (22 de enero)… un lujo. Gracias a todos.
EM
Se nos va pa arriba Meler… Mirá que cuándo seas “ex-presidente en funciones”, si no me das un lugar en la lista te hago una protesta