Fractura expuesta: a propósito del “29 PJ”
“No hay Olivos para mí el 29 a la noche”
Las recientes declaraciones del senador por Santa Fe Carlos Reutemann dan por finalizado un determinado relato de los acontecimientos en curso que siempre me resultó un tanto agarrado de los pelos. Según versaba aquel relato, las fracturas actuales serían meramente discursivas, “tácticas y coyunturales”, y toda diferencia quedaría medianamente zanjada, una vez conocidos los resultados de los diferentes distritos, el 29 de junio.
El mecanismo implementado para ello, la Mesa de Los Gobernadores -a la que se habían sumado algunos caudillos históricos del movimiento- abriría, idealmente, una instancia de negociación que llevaría a una fórmula de unidad entre las regiones Centro, Litoral, y el bloque Conurbano – PBA.
Los reacomodamientos recientes, no obstante, nos dicen otra cosa. En primer lugar, que tal vez no haya mesa el 29, ni en fecha futura. La fractura producida al interior del peronismo, como subrayé varias veces, es un hecho incontrastable, que se verifica en los discursos, en las alianzas, en las plataformas y en las listas.
En segundo lugar, aún si logra estructurarse una “mesa de poderes fácticos” que incluya a los gobernadores, al sindicalismo, al conurbano, etc., los acuerdos electorales a los que puede llegarse no serán acompañados por amplios sectores del peronismo, por no decir que serán, directamente, inviables. No parece que haya retorno, en ese sentido.
Aquí se han estructurado claramente dos bloques antagónicos, en disputa por el dispositivo justicialista. Por una parte, el remanente kirchnerista, reducido casi con exclusividad a una porción del peronismo bonaerense, asociada a los sindicatos. Por otro lado, el bloque provincial disidente, que lleva como candidato a Reutemann, y que cuenta en sus filas con el apoyo del entrerriano Jorge Busti, del cordobés Juan Schiaretti y del sanjuanino José Luis Gioja, entre otros.
La ruptura de Reutemann, largamente esperada por los disidentes -que carecían de un candidato aglutinante-, sumada a la rapidez de sus repercusiones, muestra a las claras que la disputa ha llegado al punto en el cual los consensos de cúpula son, como mínimo, improbables.
En ese escenario, cobra fuerza la alternativa propuesta por el compañero Abel Baldomero Fernández, en el sentido de realizar una interna nacional, clara y transparente, que permita al justicialismo dirimir liderazgos y proyectos de cara a la sociedad, en lugar de hacerlo en la misma. Ninguna razón política -fuera de las incomodidades prácticas y los temores razonables de los potenciales perdedores- impide o cuestiona seriamente la factibilidad de esta alternativa.
Contar los porotos peronistas en una cesta separada del resto permitirá identificar, blanco sobre negro, a los líderes del peronismo que viene, en un claro anticipo de 2011.
El peronismo siempre reprodujo, en su interior, las contradicciones de la sociedad argentina en general -en este caso, el surgimiento de un polo fuertemente anti K, ligado a la región centro y al litoral-. Pero ello no implica que deba dirimir, una y otra vez, esas contradicciones en el seno de la sociedad en su conjunto. El correlato de la reorganización del partido, en un punto, reside necesariamente en la relegitimación de sus autoridades. Y las internas son el mecanismo para ello.
La propuesta está. A ver si podemos aventar de nosotros imágenes como ésta.
Ezequiel Meler,
Administrador.





Ezequiel: el peronismo es el ámbito donde la sociedad argentina resuelve sus contradicciones (Omar Bojos, agudo pensador contemporáneo).
OMIX:
Si, es indudable. Ojo que es profundo en serio, lo que pasa es que probablemente no sea de su autoría. Justamente por eso, mejor con internas para presidente de partido y candidatos que a los tiros, no?
Un abrazo, maestro.
Ezequiel
Desde el 83 el movimiento debe actuar en su condición de primera minoría. A partir de la implosión de la UCR y la incapacidad de la derecha de formar una fuerza nacional nos podimos permitir hacer internas abiertas en la elección nacional del 2003. Pasada la cual ocurrió el reagrupamiento lógico.
En esta oportunidad se repite el esquema en algunas provincias en el contexto de una elección legislativa. Queda discutir si se puede aplicar este esquema en una elección de cargos ejecutivos, donde la presencia de fuerzas provinciales impediría las fracciones del peronismo ganar.
En el caso de la elección presidencial dependerá que la UCR consiga o no articular una candidatura con posibilidad de competir lo que dará el marco de una posible interna abierta.
El otro escenario posible es no el de una interna abierta sino de una ruptura del movimiento. Esto de producirse me parece que sería no por mitades sino una escisión minoritaira aliada a la derecha. Que es lo que me parece se dio en la elección de PBA. Más aún después del triste papel de Felipe más de uno lo pensará dos veces.
Acá uno de los factores a tener en cuenta es la necesidad de preservar la gobernabilidad tanto de los referentes de la región centro como de los feudales, esto acota el margen de maniobra de la mesa de enlace (hay que ver como sigue este bloque) tanto como el de la derecha.
Bien acota Abel sería imprudente dar por descartado a los Kirchnner pero para tener chances creo que deberán revisar su modo de conducción.
Trataba de argumentar sobre las posibilidades reales de realizar una “interna” nacional.
Tucu, bienvenido.
El tema no es la derecha minoritaria, sino los gobernadores centristas, que ven con la misma claridad que vos que el modo de conducción K está agotado. Sin embargo, los relevos (vg: Lole o Scioli) generarían una fuerte fuga de votos, e incluso una fractura.
En ese esquema, y contando con la tradición de respeto por la mayoría que tiene el peronismo en elecciones (la famosa “verdad cero”), creo que la única forma de legitimar un liderazgo partidario y por ende, un proyecto y una serie de candidatos es, primero, definiendo la contienda propia puertas adentro.
Ojo con otro tema: Como señaló Abel más de una vez, los peronistas no K en muchos casos reproducen los mismos tópicos que la opinión anti K y anti P, con una ceguera sorprendente sobre los efectos que ello tiene. Esto guarda implicancias en la medida en que no imagino que ninguna fuerza gane en primera vuelta en 2011.
Finalmente, la reorganización del PJ exige el reempadronamiento, elecciones internas y debate. Si no, vamos muertos, o seremos furgón de cola, nuevamente, de un proyecto antinacional.
Un abrazo grande,
Ezequiel