Notas de campaña (III): La Armada Restauradora.

Seguimos con el relevamiento iniciado aquí y aquí, y esta vez nos toca referirnos al armado del peronismo disidente.
Finalmente, tras muchos anuncios y algunos encuentros preparatorios, el PJ disidente realizó un encuentro de sus referentes principales en Salta, la tierra del senador Juan Carlos Romero, que ofició de anfitrión. Con la presencia de los Rodríguez Saá, Ramón Puerta, Felipe Solá, Héctor Maya y Miguel Ángel Toma en representación de Eduardo Duhalde, y luego de leer las adhesiones enviadas por Carlos Reutemann y Eduardo Mondino, los disidentes debatieron estrategias de cara a la conformación de un frente opositor, dentro y fuera del PJ.
Romero, especialmente duro, expresó que ”el kirchnerismo altera todo en el país. Ellos destruyen todo, desquician a los partidos políticos y hacen que la gente vaya por fuera”.
Puerta, a su turno, destacó que ”hay lugares donde el kircherismo está tercero y otros donde está cuarto, habría que ver que sucede, por ejemplo, en el conurbano bonaerense donde, por lo pronto, las últimas encuestas indican que también está perdiendo.”
Con la mira puesta en el “día después” de las elecciones de junio, que se presentan, en principio, como adversas al oficialismo, los disidentes estimaron necesarias dos líneas de acción. Puertas adentro, plantearon la necesidad de desplazar al kirchnerismo de la mesa nacional, como requisito para reunificar el PJ bajo banderas contrarias al gobierno. En esa tarea, recabó marcada aprobación el nombre de Eduardo Duhalde, quien ya se presenta como el candidato de la unidad partidaria entre los disidentes bonaerenses -pieza clave de cualquier acuerdo con pretensiones hegemónicas- y los gobernadores y caudillos peronistas del interior. Para ello, claro, el peronismo bonaerense debe recomponer su figura frente al kirchnerismo en junio. Duhalde, muy activo estos días, se expresó confiado en ese sentido:
“Sé que el pueblo de mi provincia (por Buenos Aires) me va a volver a elegir”
Concientes de que esta estrategia tiene sus límites, los disidentes también trazaron una segunda línea de acción, que incluye alianzas y frentes con diversos sectores políticos, especialmente con el PRO de Mauricio Macri y el CONFE de Julio Cobos. En esa línea, el documento final, firmado por los asistentes, remarcó que “este es el puntapié inicial para la conformación de un gran espacio nacional que aglutine a todas las fuerzas opositoras al kirchnerismo”.
Una situación particular en el campo de los disidentes es la del senador Reutemann, quien, pese a sus declaraciones de esta semana, se encuentra mucho más cerca de éstos que del gobierno nacional. Alejado del bloque oficial en el Senado, diferenciado de la política agropecuaria del gobierno, Reutemann mantiene lazos fluidos con dirigentes opositores de todos los distritos y colores, y es la Gran Esperanza Blanca de buena parte del espectro opositor de cara a 2011 -tal es el caso de Carrió y de PRO-. Su imagen entre los ruralistas es inmejorable, y lo sabe.
Pero el Lole quiere esperar. En su mente, lo mejor sería cruzar el Rubicón sólo para estampar la firma en un acuerdo opositor que incluya a un peronismo reunificado bajo la batuta del duhaldismo, previa catástrofe del kirchnerismo en junio. Mientras tanto, hace todo lo posible por despegarse de sus socios a futuro. El culebrón de esta semana con el PRO santafesino, liderado por su ex vicegobernador, es una demostración realista de este escenario.
El rechazo de Reutemann a la oferta de encabezar una lista de PRO -que oficiaría de ruptura definitiva con el PJ-, lejos de demostrar su oficialismo, subraya su astucia: por afuera, pierde. El Lole necesita aparentar oficialismo para ganar, y necesita ganar -desesperadamente, agregaría- si desea retener alguna chance como presidenciable de cara a 2011 -tarea para la cual, esta vez, dice, no ha de faltarle voluntad-. Por eso también se lo ha visto manifestarse molesto con el Chivo Rossi, quien, pese a toda la campaña mediática, mide bastante bien, y le quita el puntaje que el Lole necesita como ventaja frente a Giustiniani.
Como siempre, en estos casos, las urnas tendrán la última palabra, que para los peronistas es, como decía el viejo Sampay, “vox dei”.
Ezequiel Meler,
Administrador.





Sí, yo le tengo mucho miedo a la vuelta a la “normalidad” pre-2003, en términos de agrupamientos políticos. Ezequiel, usted que la ve de adentro, dígame por favor que Scioli no va a ser sí o sí el delfín de Kirchner: no quiero volver a ser un progre más de la oposición, que es lo que inexorablemente sucedería en ese caso.
Gracias desde ya por sus luces esclarecedoras.
Suyísimo,
Comandante Brucéfalo Cansado (todo sea porque no me quede “CC” como sigla, hasta ese horrible nombre)
Comandante: no se preocupe, lo entiendo bien. En estos días, dado que se han suscitado críticas y apoyos un tanto desparejos con lo que digo, voy a sacar una nueva entrada sobre el tema.
Le adelanto que muchos sectores del kirchnerismo están midiendo el repliegue sobre los territorios, no como algo malo, sino como una necesidad que nos garantice -amén de la cesión medio inevitable de un “turno” a los incapaces de siempre- mantenernos en el tiempo como una expresión política.
El debate referido se suscitó aquí, aunque muchos comentarios llegaron por mail o por referencia de compañeros. Otro debate, más pesado, se suscitó a raíz de este post de Abel.
Ezequiel:
No estoy volviendo al debate que mencionás en la respuesta al Comandante (Tampoco lo doy por terminado, por supuesto. Necesitamos hechos nuevos, y nuevos enfoques también).
Pero repasando tu post, me llama la atención una afirmación que había pasado por alto “por afuera, pierde. El Lole necesita aparentar oficialismo para ganar” ¿Tenés algún dato concreto para asegurar esto? Si es así, la candidatura de Rossi por afuera aseguraría su derrota. La sabiduría convencional, incluida la de gente de Reutemann con la que estoy en contacto, afirma al revés que si es oficialista pierde.
Un abrazo
Abel:
Una cosa es diferenciarse del kirchnerismo: si no lo hace, y se pliega a Rossi, baja su intención de voto. Cuando digo “por afuera”, me refiero a una opción que no resulte “peronista” a los ojos del electorado santafesino, tal y como ser cabeza de serie del PRO. Eso sería mortal, sería “sacarse la camiseta”, como decía Vandor, citado un millón de veces, con el mismo corolario: dura una semana.
Sí, tengo diálogo con sectores del PJ santafesino -más con los del Chivo que con los del Lole, se entiende-.
Pero además están las propias declaraciones del Lole esta semana:
a) se despega de PRO, y los llama “la derecha”.
b) afirma que es de izquierda moderada, y que su “espejo” es Lula…
c) se preocupa por la eventual división del electorado peronista en dos listas, cuando él hizo todo lo posible para que eso pasara.
d) manda la adhesión a Salta.
Por separado, la cuarta es la única afirmación de importancia. En conjunto, creo que puede concluirse que:
a) Rossi no mide tan mal, y eso le puede costar el primer puesto. Tarde piamos. Nueva estrategia: Reutemann sale a buscar el voto progre, que está entre Giustiniani y Rossi, y al admitir peligro sobre su primer puesto, advierte a los peronistas – kirchneristas que no lo voten que están avalando la victoria de la oposición.
b) Necesita de todo el electorado peronista, y también algo del otro -por eso la negociación bajo cuerda con su ex vicegobernador.
c) Si gana -y ahora se le complicó por la mala maniobra-, se va derechito con ese capital electoral a sentarse con Romero y trazar una estrategia de sucesión. Hacia donde no vuelve más, es hacia el kirchnerismo, siquiera crítico.
Si yo fuera Rossi, no llevaría candidato a senador… En realidad, no hay diferencia, porque el que vaya ahí es testimonial en serio.
Un abrazo,
Eezquiel