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Notas de campaña (II).

22/04/2009

barcelona

 

En una nota anterior, comentábamos algunos entretelones de la interna peronista, que repercute tanto en el oficialismo como en la oposición. Ahora, con algunos datos más claros, continuaremos nuestro modesto recorrido con un punteo de las principales definiciones de estos días.

 

1. Nos habíamos querido tanto (I).

El romance entre Elisa Carrió y la Mesa de Enlace terminó bruscamente esta semana, cuando la dirigente chaqueña acusó a los líderes de las entidades agropecuarias de “no jugarse” a través de una participación en (sus) listas opositoras. La referencia directa era hacia Mario Llambías, titular de CRA, que en los últimos días venía siendo tentado con insistencia, tanto por Margarita Stolbizer como por la UCR, para que ocupase un lugar en las listas. La negativa de Llambías, esperable como era, cayó muy mal en las filas de la Coalición Cívica, que, pasado el “efecto Alfonsín”, se ve de este modo reducida al papel de partenaire de la interna peronista en la Provincia de Buenos Aires.

Pero la cosa no quedaría así: lejos de ello, los directivos de las cuatro entidades le pegaron duro a Carrió, al adjetivarla de “soberbia” -calificativo que habitualmente se reserva, en la jerga opositora, para Néstor o Cristina Kirchner-.

Aún peor, luego de invocar la necesaria “prescindencia” de los dirigentes corporativos como principal razón para permanecer al frente de sus instituciones, los referentes campestres decidieron mostrar el real contenido de su apuesta, al reunirse con los dirigentes del peronismo disidente. A las reuniones con Solá y De Narváez, agregaron una agenda de encuentros con mandatarios alejados del oficialismo y cada vez más cercanos a la entente Duhalde – Macri, como Reutemann y Schiaretti.

No sólo en la Provincia de Buenos Aires resulta palpable la falta de arrastre de Carrió: un caso similar acontece en la Capital, donde finalmente cedió a la demanda radical de integrar las listas a diputados nacionales, pero en un muy extraño tercer lugar. De este modo, calculan en el círculo de adeptos de la chaqueña, Carrió podrá atemperar el impacto de una eventual derrota a manos de Gabriela Michetti sobre sus aspiraciones presidenciales. La realidad, desde ya, parece otra…

 

2. Un vicepresidente muy especial.

Julio Cobos es único. No sólo se ha dado el lujo de votar en contra del Poder Ejecutivo el en Senado el año pasado -acción sin precedentes reconocidos en la entera historia de la democracia occidental-, sino que ahora integra abiertamente la oposición al gobierno en las elecciones de medio mandato, todo eso sin renunciar al cargo, como le reclaman algunos correligionarios consecuentes -tal es el caso de Víctor Fayad, intendente radical de Mendoza-. Mientras negocia candidaturas en una docena de distritos, Cobos apura el armado de listas propias en la propia Capital Federal, donde contaría con el concurso de Dante Caputo y Rodolfo Terragno.

Pero para que no crean que es un hombre condenado a la frivolidad, el vicepresidente decidió lanzar sus propuestas en materia de seguridad pública. Entre ellas, se contempla la creación de un “servicio cívico voluntario” para los jóvenes de entre 18 y 23 años, medida que por cierto cuenta con el aval de la experiencia mendocina. Cobos, evidentemente, viene asesorado por expertos en la materia…  Susana Giménez, seguro.

 

3. Nos habíamos querido tanto (II).

El cronista no sabe si es correcto afirmar que el kirchnerismo no existe fuera del peronismo, pero, a la luz de los acontecimientos recientes, reza porque no sea el caso. Demostrando que las ideologías en política sí existen, Carlos Reutemann desechó las ilusiones de algunos, y quebró lanzas abiertamente con el oficialismo. Luego de ello, consiguió que el PJ santafesino le diese todo lo que necesitaba para un sano pase a la oposición. Primero, impidió las internas. Luego, autorizó los llamados “neolemas”. Finalmente, dio luz verde a las alianzas electorales.

Como era de esperar, los primeros que festejaron este cisma fueron los ruralistas santafesinos que responden al armado de Mauricio Macri. Exaltado, Marcelo Muniagurria, ex vice gobernador del Lole, actualmente cabeza de playa de PRO, afirmó:

“Hablé con Carlos, le dije que queríamos llevarlo a él en la boleta y me dijo que aceptaba [...] El espacio político de afinidades que integra el PRO a nivel nacional ya tiene tres figuras presidenciables: Macri, Felipe Solá y Reutemann. Pero hoy, el objetivo es fortalecer la oposición. Dar una señal de stop al gobierno nacional. Y tener capacidad (en el Congreso nacional) de bloquear las iniciativas del matrimonio Kirchner que vayan en contra del interés de los argentinos y del federalismo.”

De inmediato, y ante la evidente fractura que esto implicaría, el ex corredor de Fórmula Uno le puso freno a las expectativas del macrismo. Claro como pocas veces, desautorizó a Muniagurria, y afirmó que:

“No hay otro acuerdo ni lo habrá. Si los afiliados de Pro quieren votarnos el 28 de junio en el cuarto oscuro, no lo puedo impedir: Pero eso no implica que haya un acuerdo.”

 

Ni lerdo ni perezoso, el Lole se despachó con otra definición:

“Soy mucho más de izquierda de lo que muchos bobos piensan. Que no se confundan conmigo: estoy más del lado de la centroizquierda, de una izquierda moderada, que de la centroderecha o de la oligarquía terrateniente y de todas esas pavadas que me quieren inventar.”

 

La hermenéutica de Manolo al respecto, aquí.

 

4. Los dilemas de Michetti.

Tras mantener una angustiante expectativa sobre sus planes para junio, finalmente Gabriela Michetti confirmó que será candidata a diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires, incumpliendo de ese modo su promesa de mantenerse en el cargo para el que había sido electa hace menos de dos años.

La noticia, completamente previsible, representó otro golpe para las aspiraciones de Carrió, quien había lanzado toda clase de mensajes públicos -maternales, incluso- hacia Michetti, buscando por todos los medios evitar una confrontación electoral en la que no tenía oportunidades. Pese a los esfuerzos de la vicejefa de Gobierno de la Ciudad de diferenciarse de las candidaturas “testimoniales” impulsadas por el oficialismo bonaerense, lo cierto es que la lectura que avalan sus declaraciones va a contramano, ya que “Gabriela”, como quiere ser llamada por sus “vecinos”, reconoció como factible el abandono de esa banca para la que se presenta ahora, en la eventualidad de una nueva candidatura, esta vez, en 2011.

Mientras tanto, en otra muestra de discurso virtual, Gabriela sigue manteniendo distancia del peronismo disidente, y especialmente, respecto de la figura -poco querida en la Ciudad de Buenos Aires, menos aún por su electorado- de Eduardo Duhalde. Buena suerte con eso, Gaby.

 

5. ¿Y A mí, qué me mirás?

El espacio progresista porteño sigue en crisis. Con el oficialismo entregado, sin operadores en funciones, la centro izquierda porteña padece una dispersión crónica, agudizada por sus diferencias respecto del kirchnerismo. Mientras Martín “Pomelo” Sabbatella desembarca en el distrito, con un discurso que se acerca cada vez más a las posiciones de Tumini, De Gennaro y Solanas, del otro lado no saben ni la hora. Nombres tan distintos como Carlos Heller, Víctor Santa María, Rafael Bielsa, María José Lubertino, Juan Cabandié, Daniel Filmus y Ginés González García suenan, indistintamente, para una o más candidaturas. Lo único cierto, en este espacio, es la duda.

De fondo, el kirchnerismo debe decidir si encara nuevamente una sociedad con el ibarrismo -si es que éste acepta, algo por ahora improbable- y recupera  a Alberto Fernández para la construcción del tan anunciado frente progresista, o si desperdicia su ya de por sí escaso caudal en una miríada de listas, escenario en el cual es posible que no alcance el quinto lugar.

Así están las cosas: el kirchnerismo necesita socios para gobernar, y de la índole de los mismos dependerá el sentido de su gestión. Como se dijo alguna vez del peronismo in toto, tiene los enemigos que se merece. Lo que no se merece, en cambio, son sus amigos.

 

Ezequiel Meler,

Administrador.

 

Actualización:

 

Para Reutemann, PRO es de “la derecha”:

 “La verdad que como fue una charla informal, le presté relativa atención. Pero cuando me comienzan a hablar de la conferencia de prensa, ahí quedé medio sorprendido porque yo terminaba siendo candidato del PRO en la alianza de la derecha, atrás de Macri y Solá, no entendía nada porque no era lo que se había conversado ni mucho menos.”

¿Y él? Ya lo dijimos, el Lole se ve como alguien de izquierda

Sin comentarios.

EM

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6 comentarios dejar un →
  1. 23/04/2009 12:19

    Ezequiel: Lole no come vidrio, y se ve como continuidad del kirchnerismo. Eso implica hacer algunos despegues con claridad, para hacer los guiños correspondientes hacia la interna peronista, tomando en cuenta la delicada coyuntura que se viene para el país y que necesita que los Kirchner gobiernen bien, porque ahí se juega también la suerte del peronismo de cara al 2011.
    Sinceramente, esperaba estas declaraciones de Reutemann, que siempre intentó diferenciarse del repertorio antikirchnerista más rancio y mantenr sus críticas moderadas al gobierno, que apuntan a no poner en riesgo la gobernabilidad.
    Fijate que es el primer dirigente de peso que hace una declaración de estas caracteriticas, a la cual a priori, no estaba obligado ¿Que gana Lole diciendo que es de izquierda? Reafirma sus intenciones de ir con el peronismo primero, y le marca la cancha al macrismo.
    Me parece que no estaba tan equivocado cuando decía que Reutemann podía ser la continuidad peronista de la línea Duhalde-Kirchner-Cristina que arrancó en 2002.
    ¿Se viene la interna con Scioli en 2011?

    Un Abrazo, Ezequiel

    • 23/04/2009 13:15

      Luciano:

      Lo veo distinto, aunque no dudo del hecho de que Lole no come vidrio. En esta tribuna hemos sostenido siempre que no hay doble juego en Reutemann, y que no es un hombre de este proyecto, del kirchnerismo, o que pueda bancar lo que el kirchnerismo hizo. Está objetiva e ideológicamente más cerca del neomenemismo (como lo llama Abel). Pero recién ahora ve la posibilidad de despegarse. Y se ha despegado completamente: en el discurso, en la práctica, como senador y como candidato.

      Lole hace rato que conversa con Duhalde una eventual alianza con Macri. Su ex vicegobernador no estaba mintiendo. Pero la alianza de Duhalde con Macri no pasa por su mejor momento, razón por la cual el propio Duhalde tuvo que salir a la cancha. Personajes como Barrionuevo, Venegas, o Romero tampoco comen vidrio: sus declaraciones no son mera expresión de deseos, sino que reflejan las tensiones y las contradicciones de un armado que ve a Reutemann como propio. Ellos tampoco comen vidrio, y tratan de que Mauricio les de trato de pares. Sobre todo, quieren un lugar en la dupla del 2011.
      ¿Qué gana Lole diciendo que es de izquierda?
      En primer lugar, Santa Fe es una provincia gobernada por los socialistas, dato no menor en la cultura política local. Ser de derecha en Santa Fe es peor que ser radical en La Matanza.
      En ese sentido, Giustiniani le contestó de inmediato:
      “Si fuera de centroizquierda no habría privatizado Aguas Provinciales, el Banco de Santa Fe, intentado privatizar la Empresa Provincial de Energía, tampoco hubiese recortado durante los ’90 el presupuesto de educación y de salud pública, no hubiese nombrado a funcionarios vinculados con la dictadura, como el ex teniente coronel Rodolfo Riegé (encargado de la seguridad provincial durante su primera gobernación) o a Juan Carlos Mercier como ministro de Hacienda y Finanzas”.
      En segundo lugar, en Santa Fe hay un voto kirchnerista puro, pese a todo. Un voto que en parte se expresa, localmente, por Binner, y en parte se expresará por Rossi. Es un voto que, lamentablemente, por nuestros errores de construcción, no hemos sabido expresar adecuadamente, al proponerle candidatos como Reutemann, el hombre del menemismo santafesino. Reutemann, que sabe esto, ha intentado una maniobra clásica de “salir del lugar” en donde lo clasificaron -en rigor, en donde él mismo se puso por sus acciones políticas-, para captar parte de ese voto que, en caso de volcarse a Rossi, le costaría el primer puesto. Y los segundones no son presidenciables: Reutemann necesita ganar desesperadamente. Cualquiera sea el resultado, esos votos serán suyos -por eso el despegue parlamentario y discursivo- en una etapa que imagina como post kirchnerista.
      Luciano: tenemos que blanquearlo de una vez, hay adversarios dentro de la estructura. No adversarios de los Kirchner, sino adversarios de lo que han hecho con la Argentina. Lo veo todos los días. Esos adversarios también juegan afuera, algo que nosotros todavía debatimos.

  2. 23/04/2009 13:23

    Bueno, falló el vínculo en Venegas, de modo que aquí va otro:

    http://www.diariogremial.com/noticiaDN090409.php3

  3. 24/04/2009 09:55

    Una prueba adicional de la preocupación de Reutemann por el mercado electoral la da… Reutemann

    http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-123819-2009-04-24.html

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