Danza con Cobos.

Decidido a pasar a la historia de un modo o de otro -y ya venimos mal en ese sentido- el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, ha decidido integrarse a la campaña electoral en curso… como opositor al Poder Ejecutivo.
¿Seré yo el equivocado, al creer que un mínimo gesto de dignidad por parte del magistrado impulsaría eventualmente su renuncia? Es cierto que aposté a la salida lógica, menos de un año atrás, pero no menos cierto es que esas mismas condiciones ponía el propio Gerardo Morales, al afirmar que Cobos debía renunciar a su puesto ejecutivo antes de retornar a la UCR.
Ahora resulta que no, que no hace falta: lo arreglamos con una licencia. La UCR ha levantado formalmente la expulsión de por vida sobre Cobos y los suyos, y ha abierto con ello un nuevo fenómeno sin precedentes: el de un vicepresidente opositor alternando en el cargo con el oficialismo. ¿Precedentes republicanos en algún lugar de Occidente? Ninguno que conozca.
Pareciera que el “efecto Alfonsín”, consistente en invocar su voluntad póstuma, casi a la manera peronista, para justificar cualquier cosa, ha pegado duro en las filas de los dirigentes radicales. Su apuesta, lógica, es que pegue duro también en las urnas. Por las razones consignadas por Artemio López, aquí y aquí, eso es, como mínimo, improbable.
Mientras tanto, Cobos ha cambiado decididamente el perfil, trocando sus un tanto insípidas apariciones en los medios del año pasado por actividades de firme contenido partidario. Luego de coquetear con una candidatura en Mendoza, pasó a ocuparse, con recetas dignas de Susana Giménez, del tema inseguridad. Reveló por primera vez sus planes para 2011, y, aunque desairó a sus correligionarios al faltar a la Convención Nacional mientras estaba a cargo del Ejecutivo, siguió enhebrando, incansable, su labor de armado de listas, propias y de la UCR, para enfrentar al oficialismo en junio. En Mendoza, por ejemplo, el acuerdo ya está sellado: el radicalismo y el cobismo confluirán en un armado opositor contra el gobernador Jaque. Otro tanto sucede en Capital Federal, donde contaría con una fórmula encabezada por el ex canciller Dante Caputo, y en Provincia de Buenos Aires. De hecho, el cobismo enfrentará al gobierno, luciendo el prestigio y la imagen impoluta del vicepresidente que no renuncia, en una docena de distritos.
Estas cuestiones nos dejan dos reflexiones. En primer lugar, la autocrítica. Así no se construye. No alcanza con la humorada, y ya no da para el silencio. Si queremos seguir, tanto como si, eventualmente, tenemos que volver, estas situaciones no pueden pasarnos más. La construcción política no es para el café literario.
En segundo lugar, en la conducta de Cobos se revela la hipocresía de los republicanos vernáculos, los autoproclamados “defensores de las instituciones”. Puros e impolutos, hasta que abren la boca.
La conducta de Cobos revela que el vicepresidente no concibe la construcción desde el llano, razón por la que prefiere aferrarse al cargo. Ilumina miserias, propias y ajenas, de una política que todavía no recupera sus credenciales en materia de representación. El futuro de Cobos será el eterno recuerdo de su cuarto de hora: el presente nos deja más de una lección.
Ezequiel Meler,
Administrador.





Dedicarle tanto espacio a Cobos es perder el tiempo.
Saludos
Ezequiel
Compañero; es que están obsesionados, y no son los únicos, con el dedo de Balcarce 50.
Un despacho con escritorio exclusivo no garantiza nada, te puede pasar como a Katz, el armador de Cobos; donde una líder local le gana con más del 40% y lo deja fuera de su propio territorio.
Duhalde es otro caso paradigmático, desde que perdió Lomas de Zamora en el 99, no tiene como hacer pie.
Si quienes te conocen, y te vieron crecer, te rechazan; ¿porque voy a tenerte confianza?
Es de manual, en la Argentina, USA o Japón; lugares donde los distritos y sus estructuras pesan.
Un abrazo
Cómo decía la canción de los palmeras: Para qué lo votaste?
Y para Nestor: Para que lo elegiste?
La ranada de tratar de romper otro partido, y de cosechar algunos puntitos más, le salió para el culo.
Enseñanza para futuros candidatos.
Manolo, tal cual.
Mariano T: No conozco la canción (debe haber algún tema generacional ahí), pero estamos de acuerdo.
Mariano T
Aro, aro; paisano y amigo, no confundamos las ojotas con la bota de potro; aunque las dos estén hechas de cuero.
La CP; con los radicales G o K, como mas te guste, fue un redoble de apuesta ante el fracaso de la Transversalidad.
Como los “Travesaños” habían fracasado en remplazar a la súper estructura de mazorqueros y feudales; eran pocos y vagos, se jugaron por “importar” Radicales.
T = Frepaso recargado; CP = 3MH 2.0
Votos peronistas por abajo, dirigencia radical + progresismo por arriba.
Cristina con Cobos, era la época donde se quería generar consenso, ser más normales.
http://www.youtube.com/watch?v=Dpq03H7kQHQ
El problema salto en el cierre, donde un Luna lleno de funcionarios militantes se cansaron de cantar la marchita en desafió a las consignas.
La reorganización del PJ comenzó en ese momento, y se largo públicamente después de las elecciones.
El Lupo tuvo que salir corriendo a ponerse en la cúspide, para no quedarse afuera.
De Octubre del 2007 a Enero del 2008, recuento de votos a la reunión con Lavagna, se reactivo la herramienta Electoral; que estaba en naftalina desde la reelección de Menem.
Fue cuando se empezó a hablar del peligro pejotista; hasta ese entonces se daba por muerto al peronismo, ya esta superado.
Mariano, vos sabes que me canse de explicarlo en esos momentos; prefirieron los adoquines de Puerto Madero a el barro de Catan o Charata.
El café con Binner, Brizuela, o Tumini; al Gancia de la básica del barrio o el pueblo.
Ese enfoque es el que nos llevo a la 125 y el quilombo posterior.
Desnudo a todo el Mundo, y mostró la relación de fuerzas realmente existente.
Grondona, que no es un ignorante porteño, tardo 4 meses en darse cuenta que el motor no eran los Criadores de la Rural sino los nietos de los arrendatarios.
La gilada, Carrio y la UCR oficial siguen en Babia.
La Burocracia y los Impresentables la captaron al vuelo, te consta.
Como a mi me consta que los orgánicos le ganaron la pulseada a los lobbystas, y están laburando para organizar a la tropa autoconvocada.
Deci que de este lado tenemos tantos imbeciles como los tienen Uds., porque hay montones de contradicciones para explotar, y esa tregua les da aire para consolidarse.
Veremos después del 28J como se acomodan las sandias en los cuerpos colegiados.
Un abrazo
Manolo: lo que decís es todo cierto, pero justamente por estos errores de todo tipo hoy tenemos los impresentables que tenemos. Queríamos una concertación a la chilena -también teníamos nuestro socialismo K- en un país sin partidos, y con la banca del voto peronista. Y después, creímos que tendríamos tiempo para un “cafecito” literario!!! Para formar 500 “cuadros”, Dios sabe con qué contenidos y experiencias.
¿Cómo formás cuadros sin trabajo militante? Ahí se nota la escuela del Frepaso, esa la conozco bien.
Las corbatas de la Renovación y el tufillo a socialdemocracia.
Pero el país real les ganó (nos ganó) de mano. No duró tres meses el sueño.. si me apurás, no duró 10 días.
Dejamos de hacer lo que mejor hacemos: leer lo que quiere el pueblo. Dejamos de interpretar, no leímos los resultados: en las Urnas estaba plasmado ya clarito el conflicto. La 125 fue como cruzar la 9 de Julio a contramano.
Y ahora estamos sumergidos en la interna peronista, por ver quién controla el aparato que despreciábamos, y que es el eje de nuestra gobernabilidad posible y futura -y también de la gobernabilidad opositora-.
Con el agravante de que los coroneles recuerdan tanto el desplante inicial (como ejemplo, lo que le pasó a Picchetto en Río Negro), como la “cruzada” por las retenciones.
Y se hacen las preguntas del caso sobre la cordura de los generales. Yo las haría.
Lo que puede salvar a K es que no quieren a Macri en su lugar. No lo pueden vender ni Ritondo ni Santilli, y Barrionuevo ni lo nombra: siguen apostando a Duhalde.
Si hubiese un liderazgo secundario presentable, K ya era historia antigua. Pero sus deficiencias -nunca pensó la sucesión- terminan siendo fortalezas.
Yo no lo veo mal a Scioli, ¿Cómo mide en el PJ?
Un abrazo