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No me equivoqué.

19/03/2009

portada

 

“Esa industria concentrada [...] informa todos los días que no hay salida. Que es inútil tratar de cambiar la foto del poder establecido. La astucia de esa construcción negativa es que se realiza desde el supuesto lugar de representar a la gente, invocando muchos de sus problemas reales y censurando toda conquista. De allí al intento de sustitución de la voluntad ciudadana, que en democracia se expresa mediante el voto, existe sólo un paso.”

Luis Lazzaro, Coordinador General del COMFER.

 

¿Vieron que no hacía falta esperar doce horas? Ni una palabra sobre el proyecto de Ley de Radiodifusión. Silenciosa evidencia de su centralidad política. No porque las leyes construyan la realidad, claro. Pero sí porque los debates y la legislación son la herramienta de la democracia para avanzar, no sin conflicto y antagonismo, en su reconocimiento. Toda ley es hija de una necesidad inmediata, y la necesidad inmediata de la democracia argentina pasa por el desmonte de ese monstruo denominado industria cultural.

Cuando dije ayer que las tapas estaban listas, no debo haberme equivocado tanto. La editorial de Roa es un intento poco afortunado por restarle entidad a lo más visible: contra todos los pronósticos, incluidos los míos, la marcha de ayer no fue multitudinaria. Diez mil participantes, arriesga Clarín, una cifra por cierto lejana a lo esperado por los organizadores. La Nación no dice otra cosa, y Crítica lo confirma. 

Pero no, no entendieron: el tamaño no es lo que importa. Lo que importa, según Bohmer, es que el reclamo no tiene respuesta. Roa lo dice claramente:

“Sería temerario pensar que la demanda por más seguridad no está al tope de las preocupaciones de la gente simplemente porque la marcha en Plaza de Mayo no fue multitudinaria. Y un despropósito, que el oficialismo se solace con este resultado, como si el número representara todo el reclamo que la sociedad le hace al Gobierno y pretenda así achicar su responsabilidad. El acto tuvo un inocultable color opositor. Descalificar por eso la movilización es como pretender que la inseguridad no existe.”

Esta estrategia fue analizada ya por Lazzaro:

“El Gobierno no puede actuar porque está cercado por la crisis, pero si hace algo sólo lo hará por necesidad o por ambiciones electorales. Ninguna acción será consecuencia de una política, apenas una reacción ante la realidad. Y la realidad, como todos sabemos, es la agenda publicada. Reducido a esta lógica no queda ningún espacio para la gestión. Todo lo que se haga será motivado por especulación electoral. Este es el encuadre que preside la construcción discursiva de un periodismo regido por la pertenencia a una industria que hace de la esfera pública su principal mercancía.”

En su infinito cinismo, Roa apunta algo más:

“Personajes famosos se hacen eco de la demanda desoída e instalan planteos a favor de la pena de muerte y la vuelta de la conscripción. Ocupan un espacio que debería ser de los especialistas. A falta de un debate profundo y de respuestas serias, en cualquier momento, hasta habrá uno que reivindique algo de la dictadura.”

De hecho, el Editor General del Gran Diario Argentino reconoce, por este pobre  eufemismo, que entre los propios organizadores del acto revistaban variadas figuras ligadas al Proceso, algo mucho más notorio luego de su fracaso en esconderse detrás de la multitud. ¿Habrá que culparlos a ellos de la ausencia ciudadana?

Como aclaré ayer, a mí la inseguridad me importa. No me parece un tema menor, y no lo reduzco a sus ineludibles determinantes sociales. Lo que me preocupa es su politización perversa. Porque la seguridad es siempre una cuestión política, pero eso no la vuelve un asunto electoral. Habla de una enorme pobreza y mezquindad que los principales referentes del orden establecido hagan editoriales con el sufrimiento de las víctimas del delito en medio de la peor crisis económica en setenta años. Sobre todo, habla de su pobreza proyectiva: blanquea el hecho de que, tras el derrumbe del orden financiero, no tienen nada que ofrecer a nuestra sociedad. Como señala Emir Sader, el quebranto económico es la contracara de su quebranto ideológico.

La situación política, en estas condiciones, reviste una alta gravedad. El objetivo del entramado mediático opositor al poner el acento en la inseguridad estribaba en la construcción de un mecanismo alternativo de movilización urbana para compensar la falta de convocatoria que este año tienen las corporaciones agropecuarias, incapaces de llevar adelante por sí mismas acciones como las que nos sacudieron el año pasado sin exponerse a altísimas dosis de repudio popular. La batalla del “campo” en 2008 se ganó, paradójicamente, en las ciudades. Este año, al menos por ahora, esa vía aparece vedada. El fracaso de esta agenda, en un contexto pre-electoral, revitaliza el camino de la acción directa no institucional, expresado en una alternativa de hierro: ceder a todas sus demandas -con las consecuencias visibles en el desfinanciamiento del Estado-, o verlos volver a los cortes de ruta. Creer, en este contexto, que una eventual victoria del kirchnerismo en las elecciones -aún no confirmadas- del 28 de junio calmará las aguas es una quimera. Las corporaciones no se presentan a elecciones, los partidos desconocen o ningunean los resultados, y los medios informan diariamente que no hay salida. Como están las cosas, sólo podemos concluir que se avecinan tiempos muy complicados.

 

Ezequiel Meler,

Administrador.

4 comentarios dejar un →
  1. 19/03/2009 12:09

    Tampoco en el panorama de TN (al menos en el que yo vi) hubo la menor mención al acto de La Plata ni al lanzamiento de la Ley de Medios. Eso es cumplir con el deber de informar.

  2. 19/03/2009 15:28

    No, lamentablemente no te equivocaste, también lo habíamos comentado con otras personas, adelantándonos a lo que iban a hacer. No es que seamos adivinos, es que las maniobras de estos cretinos son tan predecibles. Lo que no les quita el poder destructor, la capacidad, como Benedicto en Africa, de ser hipócritas y consumar el crimen (que es a la larga o a la corta el resultado de todo esto) sin que una brizna de remordimiento o sentimiento humano los toque. ¿Qué piensan defender, qué creen que van a disfrutar, qué efímero poder detentan, qué creen los cómplices por acción u omisión que van a ganar? Siempre me pregunto esto, no logro entender al fascismo.

  3. 19/03/2009 18:31

    Daniel, Susana: recuerdo haber conversado con alguno de ustedes en estos días, o leer un comentario (estos vínculos virtuales…), y todos teníamos la sensación de que esto era lo que iba a suceder. Sin embargo, hay un dato saliente: en la Capital de las cacerolas, sacaron apenas 10.000 personas, y esperaban 100.000. Esto era un 25 de marzo otra vez, pero… la gente, por las razones que fueren, no salió.
    ¿Será el impacto de la crisis económica, que hace surgir otras preocupaciones? ¿Será que el nivel de distorsión de la realidad se pasó de los niveles aceptables? ¿Enfrentan los medios una crisis de credibilidad?
    Son preguntas, preguntas cuya respuesta no tengo.
    Se vienen tiempos peligrosos.
    Un abrazo
    EM

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  1. La centralidad política de la Ley de Radiodifusión. « Pre-textos. Notas sobre política argentina contemporánea.

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