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La cuenta final. Elecciones 2009.

08/02/2009

 

 

(Con banda sonora bien ochentosa).

En octubre de este año, el gobierno de Cristina Fernández -y, por extensión, el proyecto iniciado por Néstor Kirchner en mayo de 2003- enfrenta una prueba decisiva. Alejado de escenarios serenos o predicciones plebiscitarias, el diagnóstico general discurre, en estos días, sobre la cantidad de legisladores que perderá el oficialismo, y, por extensión, sobre el estado general de la gobernabilidad entre 2009 y 2011.
En este sentido, la estrategia política del oficialismo es bastante lógica y consistente respecto de su experiencia inmediata: enfrentado a un escenario polarizado, signado por un marcado alejamiento de sus bases de apoyo entre las clases medias, el kirchnerismo se recuesta sobre el PJ, apostando a la federalización de los comicios. Quienes cuestionan esta estrategia olvidan dos cuestiones, al menos. En primer lugar, que el actual gobierno es el resultado indiscutible del voto tradicional del peronismo, no de alguna concertación muerta a poco de nacer. En segundo lugar, los proyectos alternativos a la pejotización tan criticada han fracasado en tanto dispositivos de poder. Incluso quienes apuestan por la llegada de un nuevo movimiento social, nacional y popular, debieran reconocer que su nacimiento viene retrasado…
Federalizar, entonces, es la consigna oficial. Gobernadores e intendentes, en general peronistas, pero también algún aliado, tomarán en sus manos la responsabilidad de mantener intacta la primacía del peronismo en los territorios que se gestionan, y harán pocas menciones a todo lo que no se vincule directamente con las necesidades de su respectiva circunscripción.
La estrategia de la oposición (mediática, corporativa y, en alguna medida, partidaria) es simétricamente inversa: nacionalizar la elección al máximo, convertirla en un plebiscito de desempeño de Cristina Fernández. El problema de esta estrategia reside en su interpretación táctica. Un alto grado de abstención, o bien una dispersión del voto muy significativa, debilitarían la importancia del resultado en la eventualidad de una erosión excesiva del voto oficialista. Pero la alternativa, un frente de unidad opositor, parece fuera de la cuestión. Los continuos llamados de los distintos referentes opositores nacionales a la unidad, al consenso y al diálogo -entre otras entelequias- no ocultan que 2009 también dirime liderazgos de cara a 2011. En cualquier escenario -incluso en la eventualidad de una victoria opositora, la cantidad de denominaciones políticas en juego hace creer que muchas aspiraciones quedarán truncas -o, al menos, severamente cuestionadas- de cara a las presidenciales. Edgardo Mocca lo planteó de este modo:

“La unidad de la oposición parece más fácil de defender en el alboroto declarativo –en el que todos los potenciales socios compiten en la radicalidad de su enfrentamiento con el Gobierno– que en las negociaciones concretas. La traba para los avances en este terreno tiene una visible relación con la naturaleza de la competencia electoral de este año; consiste en que las elecciones legislativas se insinúan a la vez como un test electoral entre Gobierno y oposición y como una interna abierta de esta última para empezar a dirimir quién la encabezará en las presidenciales de 2011. Las exploraciones de una fórmula de unidad carecen, en consecuencia, del estímulo que proporciona la expectativa de una sucesión presidencial. Ciertamente el aludido coro mediático-político procura transmitir dramatismo a la escena mostrando que el triunfo de una oposición unida este año adelantaría el calendario del “poskirchnerismo”, pero éste, que es un objetivo central para los analistas, no lo es tanto para los actores políticos. Si los tiempos institucionales han de ser respetados, falta mucho para 2011; desde esta perspectiva puede apostarse perfectamente a la existencia de una gama de variantes opositoras que midan fuerzas con un oficialismo al que se percibe debilitado e incapaz de alcanzar ningún tipo de triunfo “plebiscitario” en esta elección.”

José Natanson, en tanto, afirmó algo similar:

“Si la prioridad de Kirchner es realinear al PJ detrás de sus mejores figuras, la oposición se encuentra tensionada entre el deber ser y el ser. El coro mediático exige la unidad de la oposición, imperativo categórico que sus líderes no terminan de aceptar. Y no porque las diferencias ideológicas se lo impidan, sino porque, aunque el deber ser aconseje una cosa, la realidad indica otra: su prioridad no es vencer a Kirchner, sino derrotarse entre sí, único modo de garantizarse el liderazgo opositor y no un triunfo seguro, pero sí una chance, de cara a las presidenciales del 2011.”
Como siempre, la explicación de estos avatares se halla en el punto en que confluyen táctica y estrategia. El discurso de la oposición, a diferencia de lo que podría creerse, es bastante monocorde y no presenta diferenciaciones ideológicas o trazos proyectivos definidos. Pese a proceder de casi todas las tradiciones políticas existentes, incluyendo al peronismo, los dirigentes opositores aluden cotidianamente a un puñado de ideas comunes: la República, la gestión, la descentralización, el federalismo, la Ética, etc. Se trata de argumentaciones diseñadas para persuadir a la ciudadanía a que emita un voto negativo, pero que poco dicen de lo que hará el magistrado electo con la representación atribuida. Lo único claro en la acción de elegir a Carrió, a Macri, a Morales, a Solá, o, indistintamente, a alguno de sus partidarios, es que ellos no son kirchneristas.

No obstante, alentar un voto crítico es una cosa, y convertirse en el beneficiario del clima o la coyuntura que lo producen es, de hecho, algo muy distinto. En el terreno del discurso mediático, que reproduce las continuas convocatorias opositoras al diálogo y al consenso, esto no presenta demasiados inconvenientes. Para el discurso corporativo, cuya única atribución reside en hacer política al tiempo que se niega cualquier relación con la política propiamente dicha, sucede algo similar. Pero, así como un mapa es sólo un esquema del territorio que representa, traducir un discurso negativo en una propuesta política concreta, de orden diferenciado -en pocas palabras, llamar a votar al partido “X”- es un problema de otro calibre. Como señala, nuevamente, Natanson:

“El consenso –al menos en el sentido mediático-popular de la expresión– pareciera ser casi una cuestión estética, para lucir antes que para ejercer, más relacionado con la forma de comunicarse que con el fondo de las decisiones. Desde luego, el consenso es más fácil de practicar desde la oposición que desde el Gobierno, en la medida en que gobernar implica tomar decisiones que inevitablemente generan ganadores y perdedores. En la vulgata de moda, el consenso es la ilusión de que el conflicto político puede resolverse sin que nadie pierda.”

El problema estriba, como cualquiera sabe, en que, para que alguien gane, alguien más –a veces, unos cuantos- tiene que perder. Y esto la oposición no puede explicarlo desde el actual paradigma discursivo, en el cual los Kirchner representan el obstáculo por antonomasia al progreso nacional. O se deciden, y empiezan a decir algo más, arriesgando con ello su imagen impoluta, o perderán toda opción de iniciativa, y quedarán, de nuevo, relegados. En un año signado por la crisis económica más importante desde la Gran Depresión de 1929, ello equivale a dejarle el campo al oficialismo y esperar a que la situación se deteriore lo suficiente como para capitalizar las consecuencias. El riesgo de una estrategia tan mezquina es por demás evidente.En suma, la mentada “unidad de la oposición” no es esperable. En esta línea, el discurso opositor de “nacionalización plebiscitaria” de las legislativas se debilita notoriamente, a la vez que la iniciativa política vuelve a manos del oficialismo. Todo lo anterior implica un escenario electoral sumamente disperso, abierto a distintas interpretaciones y significados -lo que llamamos “un final abierto”-, muy lejano al “post – kirchnerismo” que vaticinan en estos días los pregoneros de turno.

 

Por Ezequiel Meler,

Administrador.

 

PD: Mientras escribo este post, el tiempo transcurre, y la compañera Cosas Dichas, del Blog La hora incierta, cumple años. Nuestros mejores deseos para ella.

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17 comentarios dejar un →
  1. 08/02/2009 16:03

    Excelente Ezequiel, como siempre, bien ejemplificado y didactico.
    Parece ser que el encare de entrada para esta eleccion es “cuantos legisladores perderemos”. Con todos los que tiene el FPV es logico pensar q podremos perder 4 o 5, lo q en definitiva no seria tan desastrozo. Pero viendo como viene la cosa en la Oposicion…¿no podriamos empezar a pensar en un escenario formidable donde ganemos mas diputados?.
    Digo, ¿no?
    Saludos.

  2. ezequielmeler Enlace permanente*
    08/02/2009 16:43

    Mauri: vos sabés quién tiene la posta. Es Néstor. Y no me refiero a Kirchner. Me refiero al Ingeniero. En conversación exclusiva con Pre-textos (cuak!), él sostiene que es casi seguro que perdamos la mayoría por las derrotas de Capital y Córdoba, sumadas a una floja performance en la PBA (hoy estamos en el 35).

  3. ezequielmeler Enlace permanente*
    08/02/2009 16:45

    Che, ¿no me van a decir nada del tema, loco? :P

  4. 09/02/2009 02:31

    Ezequiel, no parás de postear, estás desatado.
    Certero analisis. Acá no hay que dramatizar, como veo que pasa en muchos blogs(AP). El escenario 2009 va a presentar una merma de votos para el kirchnerismo, y lógicamente se van a perder bancas. Esto obliga a dos años de muñequeo y negociación con todos los bloques, espero que el gobierno se tranquilice y haga culto de la paciencia oriental. Pero las cartas no se jugaron y faltan nueve meses (que en política es más que un embarazo) y de cómo juegue el kirchnerismo va a depender gran parte del resultado final, porque la oposición sigue sin iniciativa. Si como parece el piso de la PBA es bajo, aun con NK encabezando, será mejor que no juegue porque va a ser plebiscito y chau 2011. Aunque por ahora el candidato es Massa. Hay que tener paciencia, y llamativamente veo mucho lamento por anticipado en la blogosfera; tampoco digo que se curta un optimismo ingenuo, porque el escenario es complejo, pero hay que esperar.

    Esto de musicalizar el posteo te sitúa en otro nivel, Ezequiel, pasando a la categoría de GROSSO, y más si se trata de un memorable clásico del glam ochentoso. Ese mítico riff de teclado inicial emocionó a varias generaciones, y colocó a Europe en la cima. Creo que eran suecos ¿no?.
    Espero que sigas en esta tesitura musical, Ezequiel, tus lectores lo pedimos. Abrazo.

  5. 09/02/2009 15:43

    Eze, comparto lo q dice Luciano, la verdad que el clima post k me tiene las pelotas por el sopi, planteado en forma didactica o poetica misteriosa, siempre denota un pesimismo y un lamento que no da pa seguir leyendo ni reflexionando.
    Lo que quiero plantear por ser mas presisos es que a esta altura, tener un piso de mas de 30 no esta nada mal, especialmente despues del desgaste q sufrio el Gob de Cristina y estas cosas ya las sabemos muy bien. Pewro en tren de especular me parece q -viendo a la Oposicion- las posibilidades de crecer vienen desde varios lados.
    Es mas que logico q perdamos diputados, especialmente si renovamos 35, pero tambien vale para verlo como un decantamiento,mas que como una perdida y no se si no es eso lo q se pretende.
    Imagino un escenario donde ganamos diputados, porque no lo veo tannn delirante y por otra parte son especulaciones, tan validas como las que plantean un escenario de derrota.
    Prefiero participar del optimismo-militante-voluntarioso-ingenuico ( que nunca debe faltar y que tan bien le viene al animo) antes que a la vision vision Amargica Derrotista Post Mortem, pero no soy boludo.
    No digo que sea tu vision, pero considerando que la Historia del Mov Nacional es larga y arranca desde tu post de Urquiza en Caseros, tengamos presente que seguira despues del 2011.
    Y entonces siento que toda esta experiencia no se esta agenciando en todo su potencial, que se reflexiona mas por el lado de “lo q al Kirchnerismo le falta”, “lo que deberia hacer el kirchnerimso” ,”porque el kirchnerismo no profundiza mas las transformaciones, antes que “esto se puede seguir por aca”.
    Bueno, en fin.delirio peronista.
    Veremos que pasa en estos malditos 9 meses que faltan.
    Chau.

    Asi que The Final Countdown ?

  6. ezequielmeler Enlace permanente*
    09/02/2009 16:05

    Bueno, continuaremos musicalizando la tarde, eso ténganlo por seguro!
    Igual, ojo, el clima “Post K”, “ciclo ahotado”, etc. es exactamente aquello con lo que estoy discutiendo (véase último párrafo). Noto un “pesimismo de la voluntad”, paralelo a todo “optimismo de la razón” (ya sé que está al revés: esa es la idea) en muchos blogs del palo, e incluso en blogs amigos como el de Martín (Revolución Tinta Limón), que tienen llegada y arribo de info de primera mano.
    Hay que cuidarse de ese clima, porque lleva a prácticas nefastas, como salir a buscar qué salió mal, que hicimos mal, que no hicimos bien, etc., cuando en realidad, mirando el 2001 – 2003, yo diría que muchas cosas salieron bien.
    Pero bueno, ya se sabe, nos agarra la cosa la onda Vox Dei, y ahí vamos…

    “Todo concluye al fin / nada puede escapar / todo tiene un final / todo termina / tengo que comprender / no es eterna la vida / el llanto en la risa / allí termina”

    Espero no haberme equivocado, Presente no la canto hace mucho…

  7. 09/02/2009 18:28

    Sí, hay mucha discusión sobre lo que el kirchnerismo no hizo. Y efectivamente no hizo muchas cosas,pero los que refieren críticas al no armado político (cuadros, alianzas) deben dejar de hacerlas, ya está.
    El eje del reclamo hoy para mí debe ser abastecimiento, políticas sociales a los sectores populares e invisibilizados ya.
    Creo que vos lo sintetizás bien, Ezequiel, en un comment que le hacés a Martín R. en su último post. ¿Cuales son los obstaculos para no abrir el grifo? Eso sí le es enteramente achacable a los K.

    Las estrofas de Presente son correctas, compañero.

    Abrazo.

  8. 15/02/2009 18:06

    me parece muy interesante el artículo definitivamente estas desatad ezequiel hhhhhhhhhhhhhhhooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  9. Politico Aficionado Enlace permanente
    21/02/2009 03:42

    Muy interesantes este post y el anterior, un hallazgo la banda sonora y muy prolijo el sitio. Felicitaciones!

    • ezequielmeler Enlace permanente*
      21/02/2009 03:43

      Gracias, amigo: se extrañaban sus palabras compañeras en este llano.
      Un abrazo,
      EM

  10. 17/03/2009 13:38

    Cuantas personas pueden votar en las proximas elecciones de octubre 2009 y cuantas de esa contidad lo hacen por primera vez.

    Saludos
    Marcelo

    • 17/03/2009 19:14

      Marcelo: Gracias a Andy Tow, de http://andy.towsa.com/, tenemos una idea de cómo podría ser la cosa.
      Por supuesto, hablamos de estimaciones, dado que la información en cuestión la tienen las juntas electorales, pero Andy sostiene que es posible calcular de manera aproximada las variaciones en el padrón, comparando anualmente y/ o partiendo de los datos censales de 2001.
      Te ahorro el razonamiento que me envía, que por cierto es muy interesante. En el plano nacional, si en 2007 tuvimos 27,137 millones de personas habilitadas a votar, es posible que esa cifra se eleve ahora a 28,086 millones, y por ende, aparecerían unos 900.000 nuevos votantes respecto de las presidenciales.
      En Provincia de Buenos Aires, en 2007 votaron 10,055 millones de ciudadanos, que en proyección se convierten en 10, 406 millones.
      Siempre debemos estar atentos a que parte del padrón está constituida por mayores de setenta años que, si bien permanecen habilitados para votar, ya no están obligados a hacerlo.
      Encontrarás datos de esta índole en el blog de andy,
      http://andy.towsa.com/

  11. 17/03/2009 17:08

    No lo tengo en claro ahora, Marcelo, pero trataré de averiguarlo. Un abrazo.
    Ezequiel

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