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Primeros pasos del presidente Obama (O, el palo y la zanahoria no combinan tan mal).

24/01/2009

obamabiden“Cerrar Guantánamo no es un mérito que opaque el demérito de haberlo abierto”

Lucas Carrasco.

Segunda quincena de enero en Buenos Aires: no pasa nada. Razón de más para interesarse de cerca en los primeros pasos de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos. Ya dijimos qué esperamos de él, y, para bien o para mal, parece que el muchacho quiere cumplir.

El primer paso del nuevo presidente no pudo estar en mejor sintonía con su estilo político, fuertemente cargado de simbolismo. En una ceremonia televisada, rodeado de jefes militares desplazados de sus funciones por la Administración Bush, Obama ordenó la clausura de todos los centros clandestinos de detención de la CIA, en el país y en el exterior, incluyendo la cárcel de Guantánamo. El proceso no será inmediato: se espera una revisión caso por caso, durante un año, a cargo de una comisión ad hoc.

Asimismo, Obama ordenó una revisión de todos los casos de detenidos sin debido proceso -situación que pone en tela de juicio la aplicación de la tristemente conocida Patriotic Act-, y firmó órdenes ejecutivas que prohiben el uso de la tortura, obligando a todo oficial estadounidense a apegarse al Manual de Campo del Ejército de los Estados Unidos, que excluye taxativamente dicha metodología.

Dadas las circunstancias, quiero ser sumamente claro en este tema: la Patriotic Act no ha sido derogada, la base militar de Guantánamo permanecerá abierta -como emplazamiento neocolonial, pues no tiene otra función, no al menos en el eje geo – estratégico-, y no hay ningún indicio de que el complejo militar industrial norteamericano vaya a perder posiciones. No dijimos otra cosa, no esperábamos otra cosa.

Por supuesto, la medida tomada por Obama es sumamente rescatable. Así lo declararon, tanto el titular de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), como la abogada Jennifer Daskal, especialista de Human Rights Watch. La práctica de la tortura no es consistente con ninguna forma de Estado de Derecho, y la existencia de centros clandestinos de detención representa, a cada minuto, una violación flagrante de las libertades públicas y privadas de la entera sociedad norteamericana.

Aquí ingresa la cita de Lucas Carrasco con que abro esta nota. Efectivamente, en una frase muy lograda -que por momentos me recuerda a las emotivas líneas iniciales de Los asesinos de la memoria, el libro de Pierre Vidal Naquet- Lucas condensa el sentido de la contradicción flagrante con que se  inicia este mandato: un discurso refundacional convive con situaciones humanamente inauditas, y completamente disfuncionales. Guantánamo no está cerrada, no hay nada que revisar: los presos debían ser trasladados de inmediato a cárceles comunes, y recibir un proceso judicial conforme a derecho. Si la justicia ordinaria no es suficiente para ellos, ¿acaso lo será la que pueda brindarles la NSA?

Esto me recuerda otro aspecto, que habría pasado por alto de no ser por la intervención del compañero Abel:

“En el discurso inaugural de Barack Hussein Obama, él dice en una línea: “Por nosotros, ellos lucharon y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sanh…”. Concord fue una batalla famosa de su Guerra de Independencia, como Gettysburg fue la batalla decisiva de su Guerra Civil. Normandía alude al desembarco en Francia en la 2° Guerra Mundial. Y Khe Sanh fue una batalla de la Guerra de Vietnam. Es la primera vez que un presidente norteamericano, en su discurso inaugural – el hijo (biológico y político) de los objetores a la guerra de la generación de su madre – honra la memoria de sus soldados que cayeron en Vietnam en el mismo nivel de los que lucharon en otras de su historia.”

No sólo eso, agregaríamos. Obama estaba honrando una guerra en cuya oposición se fundieron, por primera vez,  pacifistas blancos y activistas negros, entre los que destaca, especialmente, Martin Luther King. Viniendo de quien se ha proclamado abiertamente su heredero, la contradicción no puede ser más flagrante. Claro que los tiempos son otros, inclusive, respecto de las primarias demócratas: la situación interna de los Estados Unidos requiere de una apelación a la unidad, y ante la crisis, Obama, como señala Abel, “ha decidido reivindicar el patriotismo como elemento unificador de su sociedad”.

Pero mientras muchos se entretenían leyendo estas noticias, en Arte Política sonaba esta otra:  desde el próximo 23 de enero, la Administración Federal de Aviación y el Servicio de Guardacostas impondrán restricciones a embarcaciones y aeroplanos venezolanos.  ¿Qué me contursi?

 

Ezequiel Meler,

Administrador.

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